Licencia ambiental, único pendiente de la planta de regasificación

Licencia ambiental, único pendiente de la planta de regasificación

El montaje de la unidad flotante está casi listo, pero en los terrenos aún no se inician las obras.

Licencia ambiental, único pendiente de la planta de regasificación
14 de abril de 2015, 01:14 am

El montaje de la planta flotante que garantizará al país el suministro de gas natural, un buque que ocupa el área de tres campos de fútbol y el alto de un edificio de 20 pisos, está cerca de terminarse en los astilleros Hyundai, en Ulsan (Corea), pero en el terreno para el resto de la estación regasificadora, en la bahía de Cartagena, aún no se ha movido una palada de tierra, a la espera de la licencia ambiental.

Ante la inminente culminación de los trabajos, en una ceremonia llena de significado dentro de la industria de construcción naval, Hoegh LNG, la compañía armadora noruega que construye la embarcación en los astilleros de Hyundai Heavy Industries, bautizó la nave con el nombre de Hoegh Grace.

La Sociedad Portuaria El Cayao (Spec), propiedad de la compañía transportadora de gas Promigás y de fondos de inversión internacionales, deberá poner en funcionamiento la estación a mediados del año entrante, para lo cual ya cuenta con la planta flotante, en la que el combustible importado vía marítima vuelve a su estado gaseoso para poder ser utilizado.

Para poder acceder a la oferta de gas más allá de países vecinos, el gas debe ser convertido en líquido, lo que reduce su volumen 600 veces y permite la movilización en barcos.

Luego, una instalación, como la del Hoegh Grace, de las que en el mundo solo operan hoy 17, permite volver el combustible a su estado gaseoso.

Ahora, la construcción del resto de la estación debe esperar a que se expida la licencia ambiental, que se empezó a tramitar en mayo del 2014.

De acuerdo con el gerente de la Spec, José Luis Montes, estas instalaciones comprenden la plataforma de atraque, el gasoducto costa afuera, el gasoducto en tierra, la estación de medición, el muelle y los tanques de almacenamiento.
El millonario proyecto debe garantizar al país el suministro de gas natural para la generación de energía eléctrica y evitar racionarles ese combustible a otros usuarios como la industria, como ocurrió en el 2009 debido al fenómeno del Niño.

Tiempos apretados

Expertos del sector consideran que en un escenario medio de demanda de gas, la ocurrencia de este fenómeno y la no disponibilidad de la planta de regasificación a finales del 2017 popodrían llevar al país a enfrentar problemas en la atención de la demanda de gas natural.

Lo anterior porque ante la declinación de la producción nacional de gas y la demora en conectar los campos donde ha habido descubrimientos, el gas natural importado puede compensar, en épocas de sequía, la menor generación a través de las hidroeléctricas.

De hecho, como lo reveló EL TIEMPO el viernes pasado, la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) ya sugirió incluso que se contemple el uso de esta planta regasificadora para el suministro de gas natural no solo a la industira sino a los hogares, algo que inicialmente no estaba contemplado.

Sveinung J. S. Stohle, presidente de Hoegh LNG, subraya que la firma noruega no está dispuesta a hacer negocios con cualquier país, y que aceptaron el proyecto en Colombia porque es un buen cliente en el largo plazo.
Por el alquiler del buque regasificador Grace, Hoegh recibirá 50 millones de dólares anuales.

Entre tanto, en la zona donde operará el proyecto, junto al predio El Cayao, ya se realizaron las consultas con seis diferentes grupos de habitantes y se establecieron acuerdos que representarán una inversión de 5.000 millones de pesos.

MAURICIO GALINDO
Enviado Especial