10 propuestas para frenar a los colados en TransMilenio

10 propuestas para frenar a los colados en TransMilenio

Castigo social, multas y educación, algunas de las ideas de expertos y ciudadanos para combatirlo.

10 propuestas para frenar a los colados en TransMilenio
12 de abril de 2015, 01:26 am

Arriesgando sus vidas entre carros y buses de TransMilenio para ingresar por las puertas de las estaciones, o saltándose los torniquetes, unas 20.000 personas en Bogotá ingresan cada día al sistema sin pagar el pasaje.

A raíz de la fotografía captada esta semana por EL TIEMPO, en la que dos jóvenes mujeres retienen con sus pies una de las ‘puertas anticolados’ que se instalaron en la estación de la calle 57 –como parte de un plan piloto–, este medio recibió cientos de sugerencias ciudadanas para tratar de dar una solución al problema, de las cuales se publica hoy una selección de ellas.

Pero también fueron consultados varios expertos sobre qué hacer con este problema que le cuesta a TransMilenio cerca de mil millones de pesos al mes, sin contar los 4.000 millones de pesos que al año se invierten en el arreglo de las puertas de las estaciones que resultan afectadas, principalmente, por la acción de quienes las fuerzan. (Lea: Lo que proponen los ciudadanos para erradicar colados en TransMilenio)

El exalcalde de Bogotá Antanas Mockus sostiene, por ejemplo, que para acabar con el comportamiento de los colados no solamente se debe reforzar la presencia de la Policía en las estaciones, sino que también se debe apelar a campañas serias que muestren las desventajas de este comportamiento. “Deberían poner fotografías de gran tamaño en las estaciones en las que se muestre cómo podrían ser atropelladas las personas que ingresen sin pagar, para que los usuarios interioricen que es absurdo arriesgar la vida por 1.800 pesos”.

Mockus insiste también en la urgencia de aplicar castigos sociales para empezar a generar un cambio de comportamiento en algunos usuarios del sistema, como ocurrió el mes pasado cuando la Policía llevó a varias personas que no pagaron los pasajes a una carpa de la estación Banderas para que hicieran planas: “Por amor propio no me cuelo en TransMilenio”.

Darío Hidalgo, experto en transporte sostenible, comparte la importancia de fomentar la cultura ciudadana, pero cree firmemente en la efectividad de aplicar sanciones económicas para que a los colados “les duela el tratar de hacerle ‘conejo’ al sistema”. Así funciona en varios países de Europa, donde se usan controles sorpresa aleatorios y las multas pueden llegar a los 200 euros (unos 530.000 pesos colombianos). Y critica que en ocasiones algunos viajeros que sí pagan les ayuden a los colados a ingresar a las estaciones del sistema. (Lea: Se coló en TransMilenio, humilló a policía y dijo trabajar en Alcaldía)

Para el experto en seguridad Hugo Acero la única solución posible es “la aplicación estricta de la ley, sin negociar”. Y añade que es necesario instruir más a los funcionarios de TransMilenio, quienes en ocasiones permiten el ingreso gratuito de usuarios, especialmente de vendedores informales.

Colados en los sistemas de transporte masivo hay en todo el mundo: en el metro de París, en Nueva York, pero el problema en Bogotá es que acá algunos usuarios exponen sus vidas”, señala Eduardo Behrentz, decano de ingeniería de la Universidad de los Andes y experto en movilidad, y agrega que se deben conjugar tres factores para luchar contra este fenómeno: infraestructura que dificulte el acceso ilegal al sistema, una insistente campaña pedagógica y controles estrictos de las autoridades.

Barreras en los carriles

Por ahora, el sistema se ha visto en la obligación de tomar medidas, como la que se está efectuando sobre la avenida Caracas, frente la estación Marly, donde fueron instaladas unas barreras metálicas que delimitan el carril exclusivo y que son difíciles de saltar. Al respecto, algunos usuarios se han quejado de que son antiestéticas, pero reconocen que pueden ayudar a frenar el problema. (Lea: Así funcionan las nuevas puertas y alarmas anticolados de TransMilenio)

Otra estrategia adoptada por TransMilenio tiene que ver con pactos ciudadanos, como el que se adelantó recientemente con el Sena, pues constantemente algunos estudiantes se cuelan al sistema. A ellos se les hace ver que la vida no vale un simple pasaje.

Lo cierto es que mientras no se tomen medidas concretas y efectivas, personas como July Paola Salas, la beneficiaria de un programa del Distrito que quiso hacerse pasar como funcionaria de la Alcaldía, y que humilló a un policía en la estación de la avenida Jiménez tras colarse, seguirán contribuyendo al problema que en este momento parece estar fuera de control.

Cortos educativos en los articulados

La usuaria Gloria Montero dice que con la ayuda de la televisión pública, los articulados de TransMilenio deberían tener pantallas destinadas exclusivamente a transmitir cortos en los que se promueva la cultura ciudadana, o que al menos le muestren a la gente cuáles son los riesgos a los que se exponen –principalmente a ser arrollados– cuando atraviesan la calle para entrar a las estaciones del sistema sin pagar el pasaje.

Educación desde el colegio

Programas de educación de impacto en los colegios, universidades y empresas, con videos que muestren las consecuencias en ocasiones trágicas de no pagar los pasajes en TransMilenio, propone la ciudadana Lorena Ospino. Ella opina, igualmente, que estrategias como las del metro de Medellín, en la que constantemente hay un perifoneo en las estaciones para incentivar la cultura ciudadana, generan recordación en los usuarios.

Trabajo social por toda la ciudad

Para Édgar Rubio, la solución, aparte de realizar una exposición fotográfica en las estaciones y portales de TransMilenio, consiste en obligar a los colados que sean sorprendidos in fraganti a realizar un número determinado de horas de servicio social.

Durante el tiempo que cumplan esta sanción, las funciones que tendrían que desempeñar incluirían la limpieza de parques, recoger papeles en la calle o aseando los paraderos de los buses, todo con el fin de que sean reconocidos como colados.

‘Se debe aplicar la ley’

Paulo Londoño afirma que como los ciudadanos no quieren el sistema y no lo sienten propio, lo más correcto sería tomar ejemplos de otros países donde se haya logrado erradicar la cultura del no pago por medio de la aplicación de la ley. El lector propone que las sanciones dependan del número de veces que una persona haya sido sorprendida colándose en el sistema. En los primeros casos, se sancionarían con multas o trabajo social en zonas públicas, y a quienes sean reincidentes los trasladarían a centros penitenciarios especiales.

Más uso de sistemas tecnológicos

Germán Galindo propone elevar el nivel de las barras amarillas que quedan en la saliente de acceso al bus, dejándolas al nivel de la puerta, sin ninguna forma de agarre como los que tienen las instaladas actualmente.

El segundo paso de Galindo consiste en instalar cámaras en el exterior de las puertas y hacer un ‘top’ 10 de colados para que sean exhibidos en una especie de ‘cartel de la infamia’.

Finalmente, comenta que debido a que muchos de los colados son estudiantes, se debe hacer una campaña de fondo en la que los sensibilicen acerca de la importancia de la vida. Sin embargo, invita al Distrito a escuchar las inconformidades que los jóvenes tienen con TransMilenio.

Alarmas y puertas sincronizadas con los buses

“Evidentemente, educar a la gente es el camino más tortuoso”, escribe Germán Bernal. Sin embargo, dice que desde el punto de vista técnico, habría una solución sencilla y eficaz que consiste en el cambio de las puertas de las estaciones por el mismo sistema que existe en los articulados.

El propósito de esa modificación traería como ventajas hacer imposible que los colados entren, pero si lo lograran quedarían atrapados por las puertas.

Este lector cree que las alarmas también deben ser instaladas. Eso sí, teniendo en cuenta un buen uso de estas para que no se terminen disparando por cualquier cosa.

Bajar el pasaje e instalar más barreras

Alejandra Flórez, quien se declara partidaria de las barreras (como las de Marly y Usme) que separen los carriles exclusivos de TransMilenio de los mixtos, dice que no es solamente cultura ciudadana y castigos, sino que también hay que bajar el costo del pasaje. De hecho, varios de los usuarios consultados por EL TIEMPO dicen que las tarifas deberían ser iguales o más bajas que las del SITP, donde subirse en hora pico cuesta $ 1.800 y en hora valle, $ 1.500.

La exposición del ‘colado del día’ en medios

Para el ciudadano Bréinner Buitrago, una de las soluciones es que los medios de comunicación, en un trabajo conjunto con TransMilenio, se dediquen a tomar fotos e imágenes de las personas que detengan las puertas o ingresen sin pagar.

Además, que se elija al ‘colado del día’ para que, como dice nuestro lector, la persona “al menos sienta vergüenza de haber hecho eso”.

Expulsarlos del sistema

Según Sergio Cordero, el método adecuado es el que funciona en Sevilla (España), donde hay personas encargadas de la vigilancia y que se dedican a revisar aleatoriamente las tarjetas de los pasajeros por medio de un dispositivo electrónico con el fin de saber cuándo fue la última vez que esa persona pagó.

En caso de que no haya cancelado su tiquete, el usuario deberá ser expulsado del sistema inmediatamente.

Policías encubiertos en el sistema

Yulman Zapata dice que tanto en los buses como en las estaciones de TransMilenio, la Policía debería organizar un grupo especial de oficiales que se dedique a capturar a los colados. Según él, esto podría funcionar porque la gente temería al saber que no solamente uniformados pueden identificarlos, sino que cualquier persona que tengan al lado puede hacer parte de la autoridad y sancionarlos, ya sea privándoles de su libertad o con un castigo social.

LAURA AGUILERA JIMÉNEZ
Redactora EL TIEMPO ZONA
lauagu@eltiempo.com