Tras los pasos del arquitecto asesinado a las afueras de Bogotá

Tras los pasos del arquitecto asesinado a las afueras de Bogotá

Delincuentes le propinaron una puñalada luego de robarle su bicicleta.

Tras los pasos del arquitecto asesinado a las afueras de Bogotá
10 de abril de 2015, 12:49 am

Hasta hace un par de semanas, Steven Heller, un arquitecto de 42 años, estaba dedicado de lleno a la construcción de un hogar para víctimas del desplazamiento en el barrio Vista Hermosa (Ciudad Bolívar).

Pero el sueño de convertirlo en el lugar con el que pudieran iniciar una nueva vida se quedó en veremos luego de que el domingo 29 de marzo fuera asesinado. A eso de las 11 de la mañana, tres delincuentes acabaron con su vida, luego de robarle su bicicleta.

Pese a que ya se habían quedado con sus pertenencias, usando un revólver para amedrentarlos, les pidieron a él y a su novia que entraran a un bosque, situado en el municipio de San Francisco de Sales (Cundinamarca), por donde a esa hora se movilizaban.

Frente al miedo por lo que pudiera pasarles, Steven entró en pánico y empezó a pedir ayuda. Fue entonces cuando lo hirieron en una de sus piernas y lo dejaron abandonado, mientras que su novia era obligada a seguir caminando.

“Uno de los tipos se quedó con él. A ella la amarraron con los cordones de los zapatos, la dejaron en el bosque y le dijeron que no se preocupara, que no iba a pasar nada... Él sabía que iban por algo más que un atraco”, relató Alan Wagenberg, gran amigo de Steven.

Lo peor vino después. Pasadas cerca de unas cinco horas desde que lo había dejado, y tras hacer un esfuerzo por desatarse y escapar, la mujer logró salir del sitio y encontró su cuerpo sin vida. Steven había muerto; se desangró.
Solo a eso de las seis de la tarde, logró pedir ayuda, pues ni siquiera tenía en su poder un celular con el cual avisarle a la Policía.

Horas antes, ambos habían planeado almorzar y visitar unos termales. “Todo el mundo está destruido. Steven era una gran persona; todo sucedió de manera intempestiva”, agregó Alan.

Su muerte, además de ser inesperada, produjo una sensación de preocupación entre los habitantes de San Francisco, municipio cundinamarqués ubicado a las afueras de Bogotá, tomando la autopista Medellín.

Para Juan Ramón Giraldo, vecino de la zona, no es la primera vez que allí ocurren hechos de inseguridad. “Es un sector muy bonito, pero sentimos que está abandonado. Pedimos que nos ayuden”, dijo.

Las autoridades, por su parte, aseguraron que los delincuentes abandonaron la bicicleta más adelante cuando huían.

¿Quién era Steven?

El hombre asesinado es recordado por varios de sus allegados y amigos como un buen hombre, quien, además de prepararse en sus estudios, había dedicado buena parte de su vida a obras sociales. La que había iniciado hace un par de años en Ciudad Bolívar era solo un ejemplo.

Había ayudado a indígenas a través de la fundación Entre Paréntesis, para que, con sus creaciones, pudieran vivir mejor. Incluso, aportó agua a los afectados por la sequía de la Guajira.

Justo cuando Steven –el menor de un par de hermanos, de ascendencia judía– terminó su especialización en el extranjero, hace cinco años, no dudó en regresar a Colombia.

En principio, llegó a La Candelaria, en el centro, y pocos meses antes del crimen terminó la remodelación del apartamento donde vivía con su pareja en el norte de la ciudad.

Era, además, un amante de las bicicletas. Al parecer, tenía dos de ellas, que utilizaba para visitar algunas de las obras a su cargo o, como en el último episodio, para salir a pasear.

Aunque, según la versión preliminar que tenían las autoridades sobre lo que motivó a los delincuentes a quitarle la vida, él ya había entregado su bicicleta cuando los delincuentes insistieron en que entraran al bosque. “Nunca perdería su vida por algo tan insignificante”, concluyó Alan.

Escríbanos su historia a aleser@eltiempo.com

ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN
Redactora de EL TIEMPO