La agrupación La Mambanegra presenta su nuevo álbum

La agrupación La Mambanegra presenta su nuevo álbum

'El Callegüeso y su mala maña' es un profundo viaje a Cali y a las raíces africanas.

La agrupación La Mambanegra presenta su nuevo álbum
30 de marzo de 2015, 08:29 pm

La historia del ‘Callegüeso’, un bohemio caleño bautizado así por los dones de la santería cubana, es tan alucinante que conecta en un mismo mapa a Chano Pozo, al barrio Obrero, a Nigeria, a la dupla Mayolo- Ospina y a Kool and The Gang.

Al contarla, Jacobo Vélez dispara en ráfaga todas sus anécdotas sin poner comas entre ellas, como si fueran una sola escena: el ‘Callegüeso’ sería su bisabuelo e hijo de la última esclava que hubo en Cali; polizón abandonado a su suerte en el Atlántico a quien el negro ‘Malembe’ rescató frente a las playas de La Habana, una madrugada de 1933; otrora, líder de una banda de jazz en Nueva York y amigo de Chano, quien le regaló la flauta de ébano llamada La Mambanegra, que tiene el poder mágico de revivir la memoria.

Todas esas leyendas encontraron lugar en una investigación que tomó más de dos años en Cali, a donde el saxofonista y exlíder de La Mojarra Eléctrica volvió para palear detalles, y se conjugó en un nuevo álbum, titulado 'El Callegüeso' y su mala maña, una de las más ambiciosas producciones musicales nacionales de esta década.

Curiosamente, la banda surgió en Bogotá y de forma accidental, cuando a Vélez le pidieron armar de urgencia un espectáculo para cerrar el Festival Iberoamericano de Teatro 2012. Entonces, convocó a amigos y recogió el personaje de su bisabuelo, de quien le habían hablado su mamá, así como Tostao (que había oído el cuento de su abuelo Rúbrico) y la periodista Julia Díaz, su novia.

Ese poder mágico de la Mambanegra es, explica el músico, un “homenaje a la memoria, en un lugar como Cali, que es una ciudad sin memoria, en un país sin memoria, y a veces el planeta mismo pareciera que no tuviera capacidad de tener memoria, que es la que nos ayuda a ‘pillarnos’ los errores y las virtudes. Este disco es lo que soy yo, como una raza mixta”.

Aunque tiene todo el sabor de la salsa y la timba, Vélez prefiere no llamarlo un disco de salsa: “Siento que es música latina y tiene que ver con la descarga; hay un planeta gigante que se llama ‘Salsa neoyorquina de los años 70’, y orbitan satélites que se llaman ‘Funk de James Brown y Maceo Parker’, ‘Raggamuffin de Wayne Smith y Yellowman’, el mismo Formell y los Van Van, el songo cubano, y hay un núcleo que es la fuerza más potente de todas, que es la mamá Africa. Todo entra en una olla en la que el ‘Callegüeso’ cocina, y entonces vos caminás a las seis de la tarde y oís las chicharras y empezás a ver una mamacitas y querés ir de rumba hasta las seis de la mañana. Eso es el Cali que yo conozco”, afirma.

Agarrando Cali

Así van desfilando en una suerte de álbum conceptual cortés que son vuelos universales como La Fokin Bomba (inspirada por James Brown y la película Soul Power), El blues de Yemayá, Puro Potenkem y Kool and The Mamba, basada en la melodía de Celebration, de Kool and the Gang.

También colaboraciones como la del legendario pianista Eddy Martinez, la trompetista Maite Hontelé y el cantante y baterista Wilson Viveros (a quien le dedica la canción Me parece perfecto), entre otros.

En Barrio caliente, que surge de un guion de Diego Vélez, incluyó apartes de la cinta Agarrando pueblo, de la que fue camarógrafo su padre, Fernando Vélez.

Canción que merece capítulo aparte es El sabor de la guayaba, que recoge otra historia increíble del ‘Callegüeso’: “Un día, un taxista que me oyó hablar del ‘Callegüeso’ me llevó con mi equipo al barrio Obrero, a la casa de un personaje que se hacía llamar como mi bisabuelo, quien en ese momento tendría 112 años (...) me abrió una viejita que me dijo que solo podía entrar yo. Había un señor, mulato, sentado en una mecedora, vestido de blanco, fumaba un tabaco y me dijo ‘te estaba esperando’. Me empezó a entrevistar y luego dijo: ‘Si, vos sos mi sangre’”, recuerda Vélez.

“Me entregó un sombrero, un bastón africano y las partituras del Malembe, me hizo un rezo y me dijo que una vez me pusiera el sombrero invocaría los poderes del ‘Callegüeso’. Le propuse llevarlo a mi casa, que mi mamá lo conociera, para ver si este ‘man’ era real. Se enojó, me botó a patadas. Cuando regresé con mi mamá, la viejita me dijo: ‘Ese señor cogió tres panes, una panela y se fue a Buenaventura a montarse de polizón en un barco rumbo a Nigeria a buscar la tumba de una tal Nina Santa’ ”.

La reinvención

Vélez, que había hecho carrera en Bogotá, se trasladó a Cali sabiendo el riesgo de desligarse de La Mojarra Eléctrica, pero afirma que “con la Mojarra, como compositor, productor y arreglista, sentí que ya había cumplido un ciclo. Todos tenemos que contar una historia en la vida y ese capítulo se contó. Ahora quiero contar otra historia”.

Eso hace parte de su principio como artista: “Es un riesgo y una apuesta, porque es una estética particular, mientras que la de la música comercial es genérica y está manejada por una sociedad que tiene el billete, es profundamente racista y segrega, y lo que usualmente escuchamos en los medios de comunicación es una estética tan programada y básica”.

Concierto próximo

La Mambanegra se presentará con Puerto Candelaria en el cierre de ‘Bogotá es Mozart’, el sábado 4 de abril, Teatro E. Julio Mario Santo Domingo. Boletas: 25.000 pesos.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento