Polonia, la próxima potencia europea / Análisis

Polonia, la próxima potencia europea / Análisis

Con 38,5 millones de habitantes, su PIB ya ocupa el número 25 a nivel mundial.

Polonia, la próxima potencia europea / Análisis
30 de marzo de 2015, 11:14 am

Mientras vemos cómo la tragedia de Grecia se mueve entre la rígida austeridad alemana y el idealismo de Syriza, los pistones del que podría ser el próximo motor económico de Europa no paran. Polonia tiene 38,5 millones de habitantes y su PIB ocupa el puesto número 25 mundialmente (FMI). A pesar de tener una historia accidentada y una fama de país pobre, podría posicionarse como una de las próximas potencias europeas dentro de 10 a 20 años.

Manejando por autopistas del noroccidente alemán me preguntaba por qué aparecían más y más camiones con placa PL de Polonia. De hecho, en viajes que hacía a Polonia, quedé impresionado con las nuevas autopistas que ahora atravesaban grandes partes del país. No se trataba solamente de proyectos apoyados por fondos comunes de la UE como la autopista Egnatía en Grecia; también aparecían proyectos de infraestructura creados por gobiernos anteriores al de Donald Tusk. Pero ¿cuál es el secreto del país víctima de viejas invasiones y extrema pobreza que luego de desaparecer por 123 años del mapa se codea ahora con los más grandes en su exitoso silencio?

Luego de la crisis del 2008, Polonia, llamada a veces la superestrella europea, fue el único país de la UE que no entró en recesión. Patrocinó su marca-país en la Eurocopa mientras las críticas le caían a Ucrania, el otro anfitrión. Cuando cayó el comunismo soviético, privatizó algunos grupos estatales, se lanzó a invertir en infraestructura, retiró antiguos controles de precios y mantuvo su moneda, el Zloty. El país se ha beneficiado del mercado europeo integrado y ha generado un ambiente propicio para crear empresa.

Mientras el PIB real de Alemania se redujo en 5,6 % en el 2009, el de Polonia crecía en 2,6 %. En el 2007, Polonia creció más de lo que prevé crecer China ahora, llegando a 7,2 %.

Polonia ha aplicado una política benéfica para lo macro y dura con el individuo que estudia y se hace empleado. Con proyectos financiados por el banco estatal BGK y con la agencia estatal de inversión PIR S.A, Polonia ha buscado incrementar la inversión en infraestructura. Hace unos días el Grupo Azoty anunció la construcción de la planta más grande de propileno en Europa. La inversión, que suma 450 millones de dólares, contribuye a aumentar la producción de uno de los insumos esenciales para la producción de plásticos, pinturas, disolventes, etc. La idea de asegurar la cadena de abastecimiento con un aumento en la producción local reduce riesgos cambiarios y logísticos para empresas que importan este tipo de productos.

El auge polaco también se ha originado en parte con empresas que exportan sus ventajas competitivas con bajos salarios. Por ejemplo, la logística europea se mueve en camiones polacos, búlgaros y rumanos, pero Polonia sobresale en la reinversión sistemática de recursos mientras sus transportadores mantienen fletes relativamente bajos. Pero esta fórmula de prosperidad con bajos salarios tiene límites. Como apuntan los economistas A. Strazds y T.Grennes en su estudio de competitividad y mercado laboral, los bajos salarios han dejado de explicar completamente la competitividad polaca en los últimos años. El país mantuvo sus exportaciones y fue perdiendo competitividad salarial, un fenómeno que se conoce como la paradoja de Kaldor. La explicación puede estar en la flexibilidad del mercado laboral, la inversión y la innovación.

En todo caso, estos factores han significado presión sobre los individuos que tienen un poder de compra inferior al de sus vecinos europeos. El índice de poder de compra del GfK del 2014 demuestra que mientras Alemania superaba los 21.000 euros por persona, Polonia todavía se acercaba a los 6.000 euros. Con esta cifra, sin embargo, Polonia triplica el poder de compra de Bulgaria. Lo que puede comprar un trabajador polaco supera considerablemente a lo que puede aspirar un trabajador búlgaro, pero sigue siendo bajo comparado con lo que devenga un trabajador en Alemania, Austria o Francia.

Polonia también ha tenido desafíos que amenazan su prosperidad. Algunos críticos sostienen que la política de inversiones disparará la inflación. Por otro lado, la crisis de la zona euro ha contribuido a una desaceleración que se hizo evidente desde finales del 2012.

A pesar del duro golpe que trajo el bloqueo ruso a los agricultores polacos, la industria optó por diversificarse y arriesgar la entrada a los saturados mercados del occidente Europeo. Polonia ha fomentado su atracción con la internacionalización de sus universidades y el encanto de la arquitectura de ciudades como Cracovia y Poznań. No es raro que estudiantes de EE. UU. prefieran estudiar medicina en la tierra de Chopin en vez de endeudarse en casa.

Polonia es un modelo ejemplar de progreso económico que resiste presiones sociales y se enfrenta a desafíos constantes, dejándoles enseñanzas a varios países ávidos por faltar a clase. Si algunos no pueden ni quieren aprender chino, que aprendan polski.

ERICK BEHAR
Profesor Universidad Externado de Colombia / CESA
erick.behar@hotmail.com