Las 27 respuestas que le dio el polémico abogado Pacheco a Gossaín

Las 27 respuestas que le dio el polémico abogado Pacheco a Gossaín

El hombre que destapó supuesta corrupción en la Corte insiste en que Pretelt le pidió plata.

Las 27 respuestas que le dio el polémico abogado Pacheco a Gossaín
24 de marzo de 2015, 02:02 am

San Juan, el evangelista, que era casi un niño cuando andaba en sus correrías con Jesús, escribió que conocer la verdad es lo único que hace libre a un hombre. Con su permiso, San Juan, me temo que los colombianos nunca seremos libres, porque en este país la verdad se ha vuelto escurridiza y la mentira florece todas las mañanas.

Cada diez minutos sale una noticia nueva sobre el escándalo de la Corte Constitucional, las versiones cambian, las entrevistas abundan como la maleza y la confusión hace estragos. Nos han enredado en una maraña de intrigas y trapisondas. Mejor dicho: lo de siempre. Es la hora en que ni siquiera sabemos por qué mataron a Gaitán, quién disparó contra el mariscal Sucre. Para no ir muy lejos: ¿qué pasó en el DAS? (Lea también: Corte Constitucional anuncia una rendición de cuentas tras escándalo)

Como no quiero contribuir a que crezca el embrollo, en la mañana del domingo me siento a conversar serenamente, sin empujones ni premuras, con el abogado Víctor Pacheco, el mismo que denunció al magistrado Jorge Pretelt y le quitó la tapa a la olla podrida. A ver si puedo ayudar a que florezca una verdad. (Lea también: Gobierno y Justicia se unen para superar crisis)

Jorge Pretelt afirmó que va a sacar a sus hijos y a su esposa del país.   Foto: Archivo / EL TIEMPO

¿Quién le pidió plata y para quién?

¿El magistrado Pretelt le pidió plata para él o no? ¿O fue para el magistrado Mauricio González? ¿O para la exesposa y el hijo de González? ¿Cuánta plata le pidió?

Lo que le voy a decir es lo mismo que les dije a tres magistrados –uno grabó sin yo saber–, y lo que voy a ratificar ante la Fiscalía. Quiero ser fiel con ese episodio. Esta es la verdad: Pretelt me invitó a su apartamento y me dijo lo siguiente: “La revisión de la tutela de Fidupetrol, en la que tú estás interesado, le correspondió a Mauricio González. Soy el único a quien él escucha en la Corte”. (Lea también: 'Pretelt no puede derrumbar el edificio de la justicia')

¿En qué fecha fue eso?

El 18 de octubre del 2013. Yo le digo: “Ah, sí? ¿Y de qué se hablaría?”. Y Pretelt me contesta: “Mauricio González es una persona honrada que no le recibe plata a nadie. Pero eso se puede solucionar con una cifra aproximada de 500 millones de pesos, de los que una parte sería para Marcela Monroy y para su hijo, un muchacho de 17 años”.

¿Usted sabía que Marcela Monroy fue esposa de Mauricio González?

Lo vine a saber mucho después. Y también supe que el muchacho es el hijo que tuvieron en el matrimonio. Esas fueron sus palabras textuales.

¿La señora Monroy recibió los ‘regalos’ que sugirió Pretelt?

No tengo información sobre eso, pero no lo creo. Después de la reunión con Pretelt, indagué por ella y descubrí que es absolutamente impoluta, decente. (Además: Pretelt se aferra a su silla y lanza dardos que ponen en jaque a Corte)

‘Primero le conté al magistrado Mendoza’

¿Pero tenía ella información de que estaban usando su nombre en esa clase de componendas?

Nunca. ¿Y sabe usted por qué me atrevo a afirmarlo? El 26 de diciembre del 2014, fui a la casa de Gabriel Eduardo Mendoza, magistrado de la Corte Constitucional. Lo conozco hace 20 años. Mi padre y mis tíos fueron amigos de sus padres. Llegué a su casa, en Barranquilla, como a las 9 de la mañana. Hablamos de parientes enfermos y de viejos amigos. De repente, me dice: “¿Leíste lo del escándalo del yate que compró Pretelt con un socio?”. Le dije que algo había oído. Y le dije: “A propósito de Pretelt, ven y te echo un cuento”. Le hablé de la reunión en el apartamento. Le conté lo mismo que acabo de contarle a usted. “Lo que más me indigna”, le dije a Mendoza, “es que a una señora perfectamente honrada, Pretelt la ponga de mampara para tratar de lograr un lucro. Eso es una bastardía”. Recuerdo que a Gabriel lo impactó esa palabra.

¿Usted se lo contó en diciembre a Mendoza como un secreto o para que lo supiera la Corte?

Quería comunicárselo al mismo Mendoza y a la Corte entera. Que supieran, porque a lo mejor Pretelt estaba fabricando el mismo episodio con otra gente. Fue entonces cuando Mendoza me hizo esta reflexión: “Quién sabe a cuántos de nosotros no habrá metido en eso, y a nuestros familiares”. Hasta ahí fue. Ese fue el mensaje que yo quise mandar. Diciembre del 2014. Diciembre 26.

¿Cree que Pretelt usó el nombre de la señora Monroy y de su hijo, a ver si obtenía beneficios personales?

Eso fue, ni más ni menos. Por eso, le dije después al magistrado Vargas, en febrero, en la conversación que él grabó sin yo saber: “Esto está contaminado”. (Lea:  El día a día del peor escándalo que afronta la Corte Constitucional)

El contrato con Escobar

Rodrigo Escobar Gil.    Foto: Archivo Particular.

Eso nos lleva a los colombianos a hacernos esta pregunta: si Pretelt recibió dinero para aprobar la tutela a Fidupetrol, ¿por qué terminó votando contra ella, como hizo toda la Corte en pleno?

“Esto no puede ser”, recuerdo que me dije al ver esa providencia. Pero a partir de octubre del 2013, cuando Pretelt me pidió el dinero, me separé del tema y empezaron unos entendimientos profesionales entre Fidupetrol, la empresa para la que yo venía trabajando el caso, y el abogado Rodrigo Escobar Gil.

Exmagistrado de esa misma Corte.

Sí. Nunca supe cuál fue el alcance del contrato entre Fidupetrol y Escobar, ni la cuantía ni los destinos que le dieron a ese dinero. Así se lo informé al magistrado Vargas, y está en su grabación. A partir de ese momento, lo que digo son suposiciones. En la cinta se oye cuando digo: “Creo, creo…”. En lo único en que soy categórico y doy fe es en lo que me dijo Pretelt el 18 de octubre del 2013. Después de esa fecha, no sé si hubo o no hubo.

Pare. ¿Qué significa que usted se haya ‘separado del tema’?

Le explico: yo ya tenía un recorrido andado en ese tema de la tutela de Fidupetrol. Había hecho un escrito sobre la selección y revisión en la Corte. A partir de ese momento, entra al escenario Escobar Gil, a quien visité y le entregué mi texto. Uno de sus colaboradores me respondió que estaba perfecto y que le hizo algunos agregados. Estábamos trabajando a cuatro manos. Escribimos un memorial que se radicó en la Corte y jamás volví a tocar el asunto ni a saber de él. Escobar es el único que queda encargado.  (Lea también: 'Daño de Fidupetrol es de $100.000 millones': Contralor general)

¿Por qué recibió ‘propina’?

Escobar ha dicho que, cuando Fidupetrol le pagó, le dio a usted una ‘propina’ de 32,5 millones de pesos. ¿Qué es, entre abogados, una ‘propina’, y por qué ‘propinársela’ a usted?

No fue “propina”. Cuando le presenté el memorial que se preparó en mi oficina, Escobar me dijo: “Vamos a remunerar al equipo que te ha colaborado”, y me entregó los 32 millones de pesos.

***

En este momento, Víctor Pacheco se detiene. Guarda silencio un rato. Tiene los ojos enrojecidos, como si hubiera llorado o dormido mal. A lo mejor se los ha irritado el sol implacable de la mañana. Y continúa, por fin.

***

Oportunamente, presentaré los documentos relacionados con el contrato con Fidupetrol y mis entendimientos con Escobar Gil. No tengo nada que ocultar.

Perdone que le hable con franqueza. ¿Cree que fue Escobar Gil quien acabó pagando el soborno? ¿O el hecho de que la Corte votara contra la tutela muestra que no hubo soborno?

Lo que sé es lo que le he dicho y está grabado. A partir de allí, cualquier cosa que diga serían suposiciones.

40 visitas a magistrados

Hoy, después del escándalo, ¿qué piensa de Pretelt y de Escobar?

Me reservo lo que pienso sobre Pretelt. Escobar Gil me parece un buen profesional. Eso es todo.

En registros aparecen las visitas que usted ha hecho a varios magistrados, y no solo a Pretelt. ¿A quiénes visita y para qué?

A diferentes magistrados, y no tanto de la Corte Constitucional, sino, sobre todo, a consejeros y consejeras de Estado. Como soy abogado de provincia, que vive en Barranquilla, hago esas visitas con previo consentimiento y cita previa. Siempre llamo y les digo: “¿Me das un tinto?”. Llego y conversamos de cuestiones informales, cositas sociales, nada profesional. Por ejemplo: la magistrada Susana Buitrago tuvo un luto en diciembre y fui a darle el pésame. Duré diez minutos, pero la prensa dice que dos horas. Ella demoró una hora y cincuenta minutos en llegar. Esas visitas son una tradición familiar. Mi tío Pedro Pacheco Osorio fue miembro de la Corte Suprema. Pero no tengo procesos en despachos. No tengo más de tres tutelas pendientes.

¿Cuántas han sido sus visitas al Palacio de Justicia en Bogotá?

En los últimos dos años, cuarenta visitas. Treinta y cinco han sido al Consejo de Estado. Visito a Martha Teresa o a Carmen Teresa, compañera de mi hermana; donde Germán Bula, un gran amigo. No hago lobby ni soy un intrigante. Soy amigo de ellos.

‘Yo consigo patrocinios para las cortes’

Eso lleva a hacer esta reflexión: tres o cuatro abogados famosos, o exmagistrados y exfiscales, litigan ante las cortes, son amigos de los magistrados, los visitan. ¿Cómo puede un abogado anónimo competir con ellos, aunque legalmente tenga la razón? ¿Qué le espera al ciudadano desconocido que no puede pagar a un abogado que visita magistrados?

Solo visito a los magistrados para efectos sociales. Y les colaboro. Por ejemplo: en el 2012 se iba a celebrar en Barranquilla un conversatorio sobre Derecho Constitucional y el magistrado Gabriel Mendoza me pidió el favor de hacerle contactos con empresas que patrocinaran ese evento. Le hice el favor, no a Mendoza, sino a la institución. Conseguí los patrocinios con varias empresas prestantes de Barranquilla. Pero no hice la erogación de mi bolsillo porque yo no tengo esos caudales.

¿Por qué un abogado de renombre, como usted, con tanto que perder en un escándalo como este, resolvió denunciar que la cabeza de la Corte Constitucional estaba pidiendo dinero?

Me indignó que hubiera usado para ello a una señora honrada. El primero al que le comenté fue al magistrado Mendoza, en diciembre pasado. Y él sabe que esa fue mi razón. Eso fue lo que me motivó a decirlo. Eso me hace recordar lo que me pasó en Barranquilla hace como cinco años. También revelaron una grabación de una charla que tuve con Enrique Berrío, presidente de la Cámara de Comercio. Él me pregunta por el desarrollo futuro de una acción de tutela. Le digo que eso corresponde a una segunda instancia. Le expliqué que en la ciudad hay 14 juzgados civiles del circuito y le describí los 14 jueces, del primero al último. Todos. Esa es mi vida diaria. “Todos son personas íntegras”, le dije a Berrío, “salvo cuatro de ellos, que son fulano, mengano y zutano”. Bueno: grabaron la charla, la publicaron, estalló el alboroto. ¿Sabe una cosa? Poco tiempo después, los cuatro estaban condenados. En esa época, la gente me decía, como me dicen ahora, a raíz del caso Pretelt, que por fin alguien tuvo el coraje de decirlo. “Buena esa, Pacheco”, me gritan en la calle.

La silla vacía en una sesión de la Corte Constitucional de esta semana es la de Pretelt.  Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO

La fallida reunión con Pretelt

Antes del escándalo, ¿conversó con el magistrado González?

Cuando él oyó la grabación que el magistrado Vargas hizo, me pidió que nos reuniéramos en su despacho el 3 de marzo, para que esto que le estoy contando a usted se lo dijera de viva voz, delante de Pretelt. Le dije que yo estaba dispuesto a hacerlo informalmente, porque no tengo pruebas. Pero cinco días antes, el 27 de febrero, el magistrado González me llamó para decirme: “No aguanto la presión. Salgo para la Comisión de Acusaciones del Congreso”. Le dije: “De todas maneras, yo voy a su oficina y hablamos”. Pero se armó un alboroto tan grande que me abstuve de ir.

¿Pretelt es el único responsable de corrupción en la Corte?

Tengo la mejor impresión y la mejor imagen de los señores que integran esa Corte.

‘Ni me piden ni pago sobornos’

¿Usted ha pagado sobornos a jueces o magistrados?

Jamás, jamás. Ni ningún juez me ha pedido nada.

Cuénteme una cosa que me sigue dando vueltas en la cabeza: ¿por qué su primera versión de los hechos, la que quedó grabada por el magistrado Luis Ernesto Vargas, es diferente a lo que usted dijo luego, en su primera declaración ante los investigadores?

Como decimos los abogados hay circunstancia de tiempo, modo y lugar. Es la primera vez que voy a un recinto judicial como indiciado. Estaba nervioso, como todo inocente, y me encuentro con un ejército de treinta periodistas preguntándome. Eso atolondra. Menos mal que mi abogado pidió un receso y le dije: “Me parece que mi declaración de hoy no está concatenando con la realidad y con lo que dije en la grabación de Vargas”. Entonces recuperé la serenidad y pudimos corregir imprecisiones y quedó expresado correctamente.

¿Qué papel jugó, en estos episodios, el exfiscal Guillermo Mendoza Diago?

Ninguno. Es un hombre probo. Docto en su materia. Fidupetrol me dijo que necesitaban un abogado ante la Contraloría y lo propuse. Tampoco sé el alcance de su contrato. No volví a saber nada de eso.

Epílogo

Tras estallar el escándalo, ¿ha vuelto a tener contacto con Pretelt?

Ni con él ni con nadie.

¿Con el magistrado González?

Con nadie.

¿Con Escobar Gil?

¡Le dije que con nadie!

Si ha dado varias versiones diferentes de su charla con Pretelt, ¿por qué debo creer que ahora dice la verdad? (Se detiene ante la puerta abierta del ascensor, y me mira a la cara...).

Porque es la verdad –responde, mientras se cierra la puerta–. Esta es la verdad.

¿Ha pensado en negociar con la Fiscalía?

No sé cómo expresarlo porque no soy penalista. Le pido a mi apoderado, Leonardo Cruz Bolívar, quien me acompaña en esta entrevista, que le diga los pasos por seguir ante la Fiscalía: “Primero, cualquier hecho que se presente ante la Fiscalía es en el marco de una colaboración con la justicia. Si llegare a existir algún indicio o asomo que afecte a Víctor Pacheco, y no creemos que eso ocurra, la Fiscalía ya nos ha ofrecido la apertura de un principio de oportunidad. Hasta ahora, la Fiscalía ha presionado un poco al doctor Pacheco, lo cual es comprensible, pero también ha sido amable y le ha ofrecido garantías. Igual en la Comisión de Acusaciones. El investigador del Congreso hizo todo lo que tenía que hacer”.

Claves

Jorge Ignacio Pretelt
Magistrado de la Corte Constitucional

“Pretelt me invitó a su apartamento y me dijo: ‘la revisión de la tutela le tocó a González. Soy el único a quien él escucha en la Corte’ ”.

Rodrigo Escobar Gil
Asesor de Fidupetrol

“Cuando Pretelt me pidió el dinero, me separé del tema y empezaron entendimientos entre Fidupetrol y Escobar Gil”.

JUAN GOSSAÍN
Especial para EL TIEMPO