Una mirada a la cotidianidad desde el arte abstracto

Una mirada a la cotidianidad desde el arte abstracto

El artista Julio Monsalve expone su reciente obra en el Art Laboratorio, en Llanogrande (Rionegro).

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16 de marzo 2015 , 06:54 p.m.

Para crear sus obras, además de tener buen ánimo y predisposición, Julio Monsalve, artista antioqueño, requiere de un tinto, un cigarrillo, un lienzo, una paleta de colores, pinceles y música.

En su casa taller en la vereda La Chapa, en El Carmen de Viboral, dedica su tiempo a rayar, pintar, y llenar de color lienzos de diferentes tamaños, creando obras abstractas en las que quedan plasmados sus sentimientos.

Las pinturas de Monsalve reflejan todo lo que vive y lo rodea. Son la interpretación que hace del sistema y la sociedad actual. En ‘Espacialidad libre’, su última obra, la cotidianidad es protagonista en los 12 cuadros que la componen.

“Es una obra que expresa lo cotidiano. Muestra los sentimientos que en el día a día experimenta una persona: alegría, tristeza, angustia o presión… Con un trazo negro, rojo o amarillo lo reflejo”, explicó.

La obra –reconoció– fue un gran reto y responsabilidad para él, porque con esta, Mónica Zapata y Armando Montoya inaugurarían la galería de arte del Art Laboratorio, el nuevo espacio para la cultura en Llanogrande, Rionegro, oriente antioqueño.

A pesar de los nervios y de no tener muy claro qué hacer, entre divagaciones y experimentos logró, en cuatro meses, construir 12 pinturas con un mismo hilo conductor: la cotidianidad.

Cuando vio toda la obra colgada fue consciente de eso, porque antes solo veía cada cuadro de manera individual, pero al estar en un mismo espacio (la galería) vio la energía y el ritmo que había en ellas.

Sobre la inauguración, que fue el pasado 7 de marzo, dijo que “a la gente le gustó mucho. Asistieron unas 160 personas, el espacio se llenó y pude ver cómo eran felices dentro de una exposición. Los colores y la libertad que hay en la pintura dan esa posibilidad”.

Monsalve, que inició su carrera artística hace 20 años, ahora siente más seguridad en su trabajo, está convencido de que la sociedad necesita que los artistas existan. “Necesitan pinturas, un lugar para ir y liberarse viendo una obra, que las figuras y colores los sobrecojan, que se les mueva algo”, dijo.

Antes era un artista inseguro, dudaba de sí mismo, se preguntaba si el arte abstracto que hacía realmente servía o no.

Hoy sabe que vale la pena, porque su propuesta es diferente a lo que el ciudadano está acostumbrado a ver, sus pinturas se salen de lo convencional.

El trabajo de Monsalve ha evolucionado, de lo figurativo pasó a lo abstracto, en el que se siente más libre y expresa todo lo que siente y vive en la actualidad.

 

Sin embargo, sus inicios fueron en el arte figurativo. Cuadros de bodegones e interiores eran muy bien vistos por señoras de la clase alta. Un día se cansó de hacer siempre lo mismo y se convenció que no debía pintar para vender, sino que “uno pinta porque se está buscando a sí mismo. Quiero expresar lo que estoy sintiendo y además, el mundo ya está saturado de arte figurativo”, comentó.

Para él, lo abstracto es otra salida y aunque falta mayor cultura frente a este, cree que va por un buen camino y prueba de eso es escuchar comentarios como “no lo entiendo pero me gusta”. Aseguró que para disfrutarlo hay que aprender a apreciar los colores y los trazos y dejarse llevar por la sensación porque el arte es “liberador, es relajante y hasta ayuda a hacer catarsis”.

De ‘Espacialidad libre’, y sus demás trabajos abstractos, resaltó que son “muy musicales”. En lo personal, le encanta la música, por eso, en cada pintura encuentra un ritmo, unos silencios y una melodía que van guiando sus trazos. No es que de fondo haya música, “la música la lleva uno. Uno está buscando el ritmo y el compás que le quiere dar a su obra, cuando pinto escucho muchas cosas: pajaritos, un radio, un teléfono… todo se va conjugando en la pintura”, explicó.

Monsalve es feliz haciendo lo que hace. En sus pinturas reúne lo espontáneo, lo gestual y lo impulsivo, todo lo que el espectador ve en el cuadro sale de su corazón.

Y, según él, solo pinta cuando está alegre y tranquilo, porque en cada obra toma un riesgo: puede que sea algo bueno o puede equivocarse y que un curador le diga “lo que estás haciendo es una basura, no sirve para nada”. En ambas posibilidades su trabajo cobra mayor sentido.

Art Laboratorio, un espacio para la cultura

Con ‘Espacialidad libre’, de Julio Monsalve, fue inaugurado el Art Laboratorio, un nuevo espacio para el arte, la cultura y el desarrollo del oriente antioqueño. La idea de abrir este lugar fue del artista y curador Armando Montoya y de la gestora cultural e investigadora Mónica Zapata. Aquí se conjugan procesos para el desarrollo social.

MÓNICA MARÍA JIMÉNEZ RUIZ
Para EL TIEMPO

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