¿Qué dice Sófocles sobre vender Isagén?

¿Qué dice Sófocles sobre vender Isagén?

¿Qué país pondría el agua en manos de particulares y gobiernos extranjeros?

¿Qué dice Sófocles sobre vender Isagén?
13 de marzo de 2015, 11:40 pm

“Los estúpidos solo se dan cuenta de que poseen algo cuando se los arrebatan”, dice Sófocles, gran pensador griego, autor de obras como de Antígona y Edipo Rey.

Me niego a aceptar que esta precisa definición de la estupidez humana pueda ser aplicada al presidente Juan Manuel Santos y su gobierno, si es que insiste en la venta de Isagén, pese a que la inmensa mayoría del país, desde los intelectuales hasta los ciudadanos del común, hemos visto con horror esta propuesta.

¿Qué país, en este momento de la historia de la humanidad, pone el recurso del agua en manos de los particulares más que de gobiernos extranjeros? Ninguno lo haría, a no ser que quieran sus gobernantes que se levante para ellos un monumento a la estupidez. Y no creo que sea ese precisamente el reconocimiento que está buscando el gobierno de coalición de Santos.

El Fondo Mundial de la Tierra ha afirmado que quien controle el agua dulce controlará la economía mundial y la vida. Dice el sentido común a cualquier ciudadano del mundo que es preferible disponer de un litro de agua para vivir antes que tener miles de kilómetros de carreteras para morirse de sed en el camino. ¿Qué tal si los y las gobernantes del planeta, ante situaciones de coyuntura y para salvar económicamente sus mandatos efímeros, se deciden a vender el recurso más vital de sus ciudadanos, comprometiendo su futuro y su vida?

Buscar opciones de financiación para la infraestructura de Colombia en un escenario de menores ingresos del negocio petrolero es la salida más inteligente por la cual puede y debe optar el gobierno y se debería caminar en este sentido. La Universidad Nacional sugiere la emisión de bonos de infraestructura.

Javier Díaz, vicepresidente del Consejo Gremial, plantea que lo más prudente sería conservar el activo, tomar deuda por seis billones de pesos mediante TES y pignorar las utilidades para cancelar los intereses de ese endeudamiento (El Colombiano marzo 5 del 2015). Hay salidas diferentes, insisten los gremios. Si el Gobierno se la juega toda por el proceso de paz, debe también mostrar arrojo, sobriedad y antiestupidez para buscar opciones que no pasen por vender el agua. Actuar estúpidamente es hacerlo fuera de la razón en un momento dado; no meditar suficientemente una determinación. La capacidad de un líder no puede servir para unas cosas y para otras no. O se es, o no se es.

Un dirigente de Antioquia, fiel del presidente Santos y de Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín, me decía off de record: “es imposible que el liberalismo pase a la historia negra de Colombia por haber entregado su agua, sus mejores empresas como Isagén”. ¿Qué dicen los liberales sobre esto?

Hago un llamado para que en todo el país se movilice en marchas en contra de la venta de Isagén. Que termine la pasividad, que actuemos hombres, mujeres, intelectuales, periodistas, empresarios, el pueblo todo. Ojalá un gremio o dirigente con suficiente poder de convocatoria tome esta bandera. Colombia sabrá agradecerle y seguirle. ​

Sonia Gómez Gómez