¿Ayudaría a Jorge y Milena para que no se queden sin casa?

¿Ayudaría a Jorge y Milena para que no se queden sin casa?

Él, cuadripléjico, ella, parapléjica. La violencia los dejó en silla de ruedas y buscan dónde vivir.

¿Ayudaría a Jorge y Milena para que no se queden sin casa?
19 de febrero de 2015, 02:30 am

Esta historia de amor no es convencional. Sus dos protagonistas tienen condiciones particulares, no solo porque la vida les ha puesto grandes retos, sino porque ambos decidieron dar lo mejor de sí para salir juntos adelante.

Ana Milena Sánchez, de 35 años, es una mujer de contextura pequeña, cabello negro y piel blanca que le imprime color con un poco de rubor. Unas cuantas pecas enternecen su rostro juvenil. Irradia nobleza y su sonrisa aparenta sinceridad. Es su gesto para mostrarle al mundo que es feliz.

A sus 14 años, Milena sufrió una herida de arma de fuego que la dejó en silla de ruedas. Cuenta que salió a la calle justo en el momento en que asesinaban a un hombre. En medio del cruce de disparos fue impactada.

“En mi familia creían que yo era una inútil porque no podía caminar. Decidí irme de la casa a una iglesia a pedir ayuda. Gracias a un programa del Gobierno me recibieron en una fundación. Fue allí donde conocí a Jorge, aunque para ser sincera, él no me llamaba la atención. Se besaba con una enfermera diferente cada día”, dice entre risas.

Jorge concuerda con Milena, y comenta que aunque tenía una capacidad de conquista infalible con las mujeres y era admirador de la belleza femenina, cuando la vio con sus dos trenzas cayó redondito.

A sus 44 años, Jorge pasa la mayor parte de su tiempo acostado en una cama viendo televisión. Su enfermedad, un trauma raquimedular (un daño de la médula espinal a través de la columna vertebral), le impide mover la mayor parte de cuerpo.

Su condición también proviene de un hecho violento. Hace 14 años recibió 17 heridas con arma cortopunzante en el cuello por tomar venganza contra tres hombres que abusaron sexualmente de su antigua pareja.

“Duré 14 meses en coma y quedé cuadripléjico. Cuando desperté me dijeron que no iba a volver a moverme ni tampoco a hablar. Por fortuna tuve la oportunidad de viajar a Cuba, a Argentina y a Alemania para recibir diferentes tipos de tratamientos. Pasé de solamente mover mis ojos a tener movilidad en mis hombros, lastimosamente no tengo agarre en mis manos”, cuenta Jorge.

Hace cinco años Milena y Jorge se casaron. Los dos comparten el recuerdo de este acontecimiento como el día más feliz día de su vida. “Nos casábamos a las seis de la tarde. Mientras yo me arreglaba mis amigas me decían que Jorge ya estaba en la puerta de la iglesia desde las tres de la tarde”, dice Milena.

La gran decisión de esta pareja fue salir de la fundación para vivir juntos. Un cuñado de Milena les ofreció que se fueran a vivir a una casa en el occidente de Bogotá y que a cambio le ayudaran con el cuidado de sus niños.

Renunciaron a la atención de las enfermeras y las comodidades de la fundación para tener la independencia que anhelaban. Como Jorge lo describe, “cambiaron libertad por estabilidad”.

Para sostener su familia, lo primero que tuvieron que hacer fue vender las argollas de matrimonio y luego reciclar botellas. A través de la fundación, Milena se enteró de un programa de empleo para personas con discapacidad.

La actitud ganadora y positiva de Milena fue la clave para conseguir su trabajo en una multinacional que genera inclusión social a personas con discapacidad. “Como empleada ella es excelente. No importa que ella se levante todos los días a las 4:00 de la mañana para bañarme, prepararme la comida y dejarme en la cama, ella es la empleada más puntual y responsable”, expresa con orgullo Jorge.

“Yo no me busqué lo mío. Yo era una niña muy juiciosa de la casa al colegio, del colegio a la casa. Dios me escogió para llevar una vida diferente, para valorar la vida y a mí misma. Me di cuenta de que uno no se puede ahogar en un vaso de agua”, responde Milena cuando le preguntan sobre su situación.

Ahora Milena y Jorge afrontan un nuevo reto. La casa en la que viven, propiedad del cuñado de ella, fue arrendada y les quedan pocos días para desalojar. Aunque Milena quiere acceder con sus ahorros a una Casa de Interés Prioritario (VIP), este tipo de vivienda es de dos pisos y no cuenta con las adecuaciones que requieren.

“A veces, cuando llego del trabajo, lo veo a él y está deprimido y llorando porque no hace nada y no está produciendo. Pero yo le prometí que cuando tengamos nuestra casa voy a sacar un préstamo para montar un negocio en el que él pueda colaborar y sentirse útil”, expresa Milena.

La ayuda

El diseñador industrial Juan Pablo Acosta conoció a Milena cuando realizaba una labor de investigación enfocado en generar proyectos que mejoren la calidad de vida de las personas en condición de discapacidad. Juan apareció en el momento en el que esta familia más lo necesitaba. Como ellos se refieren a él, “fue un ángel que Dios les puso en el camino”.

Cuando Juan se dio cuenta de que Milena y Jorge estaban a punto de quedarse sin un lugar para vivir, pensó que aunque no tenía los medios económicos para ayudarlos, poseía su creatividad para ingeniarse algo que generara impacto. Decidió entonces entregarle una cámara a Milena para que ella misma capturara su diario vivir.

El joven editó las imágenes y creó el video ‘Los gajes del oficio’, en el que le expone al mundo cómo afrontan la vida las personas que han pasado por situaciones adversas y han convertido sus debilidades en fortaleza.

Juan tocó las puertas de organizaciones como Wikideas y la Corporación El Minuto de Dios, donde no solo se conmovieron con la historia, sino que se unieron a la causa para hacer realidad el sueño de Milena y Jorge de adquirir su hogar.

El Minuto de Dios, a través de su programa ‘Dame una casa’, lidera este proyecto en el que se encargará de ser el canal que permita recibir el aporte de los colombianos que se quieran unir a esta causa

Posteriormente, se enfocará en la búsqueda de una Vivienda de Interés Prioritario y luego acompañará en todo el proceso de adecuación de la casa para que se ajuste a sus necesidades. Se calcula que este proyecto tenga un costo de 65 millones de pesos.

“Llegamos a la conclusión de que lo que necesitan Milena y Jorge es una casa usada que pueda ser reestructurada. La invitación se extiende a todos los colombianos y a las empresas que quieran premiar a estos luchadores por la vida. No solo pedimos aportes en dinero, materiales para construcción o incluso muebles para el que será su nuevo hogar serán bien recibidos.”, comenta Juan.

Cómo ayudar

Las empresas o particulares que quieran hacer su aporte lo pueden hacer a través de donaciones en línea en la página web de El Minuto de Dios (www.minutodedios.org), o en la cuenta de ahorros de Davivienda #004000200735. También pueden comunicarse con el correo erivil@eltiempo.com

ANA MARÍA CASTRO CASTRO
ELTIEMPO.COM