La pasión del fútbol / El otro lado

La pasión del fútbol / El otro lado

Por fin, otra versión de las barras: una que celebra que ellos son la vida del fútbol.

La pasión del fútbol / El otro lado
15 de febrero de 2015, 10:05 pm

'El color de la pasión' presenta en RCN a las barras en lo que mejor y más hacen (no matan ni pelean tanto como dicen): creando cánticos, diseñando banderas, celebrando la salida de los equipos, buscando invertir en lo social.

Compiten las barras Holocausto (Once Caldas), Barón Rojo (América de Cali), Los Cinco Bandos Azules (Millonarios), La Guardia (Santa Fe), Frente Rojiblanco (Junior) y Resistencia (DIM). Quien gane por su habilidad artística y su capacidad de brillar en paz ganará 100 millones de pesos para invertir en lo social.

El fútbol es la pasión que nos une en el mundo de los sentimientos. El fútbol es ese espacio de tiempo cuando se rompen las barreras de clase, generaciones, culturas y la razón para dejar fluir lo corporal y emocional.

El fútbol es el mejor negocio del mundo para mercaderes, las televisoras y los periodistas. El fútbol es mafia en la Fifa y en las federaciones. Y en Colombia, el fútbol es la mejor emoción colectiva llamada James y compañía, y es una porquería porque la pelota se mancha con las violencias de las barras ‘bravas’.

Políticos, periodistas, bedoyas y jesurunes dicen y gritan que las barras están llenas de terroristas, inadaptados, bárbaros, escorias sociales. Y eso no es verdad.

Políticos, periodistas y dirigentes han querido expulsar a los barras bravas de la cancha. ¿Cómo? Subiendo el precio de las boletas porque los barras bravas son pobres; poniendo policías a la lata porque los barras bravas son delincuentes; estigmatizando las camisetas y tatuajes porque ellos son una manada de violentos.

Y nada se logra. Peor aún, las tribunas cada vez son más aburridas. Los estadios solo lucen de un color o vacías. Podría ser porque se juega muy mal al futbol. Pero no, es porque se persigue a los jóvenes que tienen el orgullo de portar una camiseta y gritar a pulmón su amor. Entonces, lo mejor es cambiar de estrategia: es hora de escuchar y comprender a las barras, son muchos y no son delincuentes.

Y para escuchar estas barras surgió 'El color de la pasión', un concurso-documental de Andrés Wiesner y RCN. En este concurso, las barras se enfrentarán pero para cantar mejor, hacer la mejor bandera, ganar la mejor salida, encontrar la mejor frase.

Las barras recuperan su valor de creadores de la emoción del fútbol. En este programa se celebra al jugador número 12, que es el sentido del fútbol: sin hinchas y barras que ponen el cuerpo no hay fútbol.

Y qué bien que RCN entendió que antes de los partidos de 'Futbolmanía' hay que hacer algo con los hinchas que son el alma del fútbol. Así, los sábados y domingos antes de los aburridos partidos y las ignorancias de Vinasco y Pérez tenemos la posibilidad de comprender que las barras no son el problema, sino la solución. Y que la barbarie está más en los dirigentes, los políticos y los periodistas del bullying.

Por fin, otra versión de las barras: una que celebra que ellos son la vida del fútbol. Ver para comprender. Vea 'El color de la pasión'.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión