Leonor Espinosa se llevó los aplausos en Madrid Fusión

Leonor Espinosa se llevó los aplausos en Madrid Fusión

La chef encantó al auditorio con los sabores, colores y sonidos del Pacífico colombiano.

Leonor Espinosa se llevó los aplausos en Madrid Fusión
4 de febrero de 2015, 02:48 pm

La cartagenera Leonor Espinosa, artista plástica y chef reconocida en el país por la propuesta de su restaurante Leo Cocina y Cava, logró con su personalidad arrolladora y apasionada que el auditorio de la cumbre gastronómica madrileña, Madrid Fusión, se rindiera a sus pies.

"Soy una investigadora, casi antropóloga de la cocina colombiana", así se definió Espinosa, que a través de su fundación Funleo ayuda a mujeres de comunidades negras, indígenas y campesinas "a reivindicar su tradición y empoderarse para que se sientan orgullosas de esa riqueza que tenemos".

Espinosa parecía no estar sola en el escenario sino acompañada de las mujeres de las que ha aprendido cocina, música, bailes, tradición, y lo hizo con el vídeo "Fogón de negros", titulado así en honor del recientemente fallecido investigador gastronómico Germán Patiño. El video documental, dirigido por ella retrata la cocina de las mujeres de Guapi, en el Pacífico.

"Allí -dijo- la vida está basada en el imborrable legado africano, sus mujeres son alegres, fuertes. Mujeres que con su cocina mantienen "las prácticas ancestrales heredadas de sus antepasados y dirigen la vida a través de la fuerza del alimento".

Pescados y moluscos de nombres poco conocidos como la sángara, la piangua, el piacuíl o la 'chorga', procedentes de las playas del manglar subieron a escena junto a un arroz "atollao" -cinco tazas de agua por una de arroz- y que llamó paella del Pacífico.

Como condimento, "hierbas de azotea", las más importantes de esa cocina, que se llaman así porque "hay que plantarlas en lo alto, para que no se inunden, pues aquella es zona de ríos y manglares que crecen", explicó la chef.

Espinosa usó un mojo de "sabor afro" que dio a probar entre el público. "Para que sepan a lo que sabe lo que estoy cocinando", explicó.

El mojo estaba hecho con hierbas de azotea como la chiyagua -una especie de cilantro-, albahaca negra, orégano de hoja grande y poleo, mezcladas con leche de coco, que "da sabor a los calderos".

En otro homenaje a las comunidades de su país, sirvió algunos de sus platos en bandejas de piedra de río elaboradas por las comunidades indígenas del Cauca (suroeste).

Así, relató la increíble riqueza de Colombia que gracias a sus numerosos climas y orografías es el segundo país con mayor biodiversidad del mundo.

La música sonó durante toda la intervención de la cocinera porque en el Pacífico "las mujeres que cocinan en sus fogones, mientras cocinan, van moviendo su cuerpo. Eso hace parte de nosotros".

Espinosa es una enamorada de la cocina tradicional, aunque su propuesta en el restaurante que la dio a conocer es de toque contemporáneo. Y explicó que la tarea de los cocineros colombianos actualmente es hacer "que el colombiano se sienta orgulloso de la diversidad que tiene en su cocina. No podemos irnos hacia una cocina como esas tendencias modernas tecnoemotivas cuando apenas estamos aprendiendo que nuestros fogones son grandes".

Espinosa cerró su presentación con el mismo tono solar y apasionado al repartir entre el público algunos tragos del Pacífico colombiano, donde "el sexo es tan importante como la comida y la música". Lo dijo por los nombres que llevan estas bebidas hechas a base de un destilado de la caña de azúcar, llamado biche, bautizados como "arrechón, que quiere decir calentura, tumbacatre o  caigamos juntos. Y una muy especial, la tomaseca, que se da a las mujeres después del parto para que se reactiven", todas ellas elaboradas por dos mujeres "de la sabiduría ancestral".

Madrid
EFE