'Estados Unidos no quiere ser un obstáculo para la paz de Colombia'

'Estados Unidos no quiere ser un obstáculo para la paz de Colombia'

Embajador de ese país dice que, una vez se firme, se pedirá al Congreso apoyar el posconflicto.

'Estados Unidos no quiere ser un obstáculo para la paz de Colombia'
25 de enero de 2015, 04:41 am

Unas cosas buenas y otras malas revela el embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, en el siguiente reportaje. Entre las cosas buenas dice que “Colombia será otro país” si logra la paz, y anticipa que el Gobierno de su país pedirá al Congreso apoyo financiero para el posconflicto. Dice que los resultados de la lucha conjunta de las dos naciones contra la producción y tráfico de drogas han mejorado notablemente. Asegura que está totalmente normalizado el trámite de visas a Estados Unidos y revela que de cada 10 solicitudes, la embajada entrega 9 visas. Otra de las cosas buenas que revela: el TLC ha provocado que 1.800 empresas colombianas que no lo hacían exporten hoy a Estados Unidos.

Son dos las cosas malas que revela: asegura que su gobierno tiene informes que le permiten asegurar que las Farc aún intervienen en el cultivo de coca y en la elaboración de laboratorios para la producción de cocaína. La segunda es que confiesa que le aterran los altísimos índices de violencia que hay en nuestro país, al margen de la insurrección armada.

¿Cómo va Colombia en su lucha contra el tráfico de drogas?

Bastante bien. La producción de coca en el país es la mitad del 2007, gracias en parte a la fumigación. Las incautaciones también han mejorado. Y la cooperación jurídica con Estados Unidos está funcionando extraordinariamente bien. Estamos muy satisfechos.

¿También se ha reducido el narcotráfico?

Es muy difícil tener datos exactos. Lo que sí puedo decir es que de 140.000 hectáreas cultivadas se bajó a 70.000 hectáreas. Además, teniendo en cuenta que el 95 por ciento de la cocaína incautada en Estados Unidos llega de Colombia, las incautaciones allá han bajado sensiblemente. Esto es producto de los grandes esfuerzos del Gobierno de Colombia y de los mecanismos de cooperación con Estados Unidos.

Los grupos alzados en armas en Colombia participan activamente en la producción y en la exportación de droga?

Sí, en las dos fases: en la producción y en el procesamiento en laboratorios. La exportación es trabajo de otros grupos transnacionales.

¿Tienen las Farc alguna función dentro del proceso de la droga?

Cultivan o conducen a los campesinos a sembrar coca y tienen sus laboratorios para elaborar cocaína.

¿Tienen laboratorios?

Sí, claro.

¿Aún hoy?

Sí. Para hacer la pasta y después la cocaína. Esos son los datos que actualmente manejamos.

¿Entonces, el proceso de paz en La Habana hasta ahora no ha tenido ningún efecto sobre la producción de coca y de cocaína por parte de las Farc?

Yo diría que no. Pero hay que destacar lo que sí logró el equipo del Gobierno en la mesa de La Habana: las Farc reconocieron que han intervenido en la producción de cocaína. Es la primera vez en la historia que las Farc reconocen su papel y su responsabilidad en eso. Hay esperanza, y yo creo que bien fundada por parte del Gobierno, en que después de la firma de un acuerdo de paz se puede esperar que las Farc participen en la lucha contra los narcóticos.

¿Cómo observa Estados Unidos el proceso de negociación?

Respaldamos plenamente al Gobierno de Colombia en sus esfuerzos para llegar a una paz negociada. Este es el mejor chance en 50 años para lograr la paz. Es algo que merecen todos los colombianos.

¿Usted es optimista sobre la posibilidad de que se logre la paz?

Sí.

¿En qué sentido?

Porque esta es la mejor oportunidad que ha existido en toda la historia para lograrla y porque gracias a los esfuerzos de las Fuerzas Armadas de Colombia y las fuerzas antinarcóticos, las Farc están en una posición de debilidad. Es parte de la razón por la que están en La Habana.

En opinión de Estados Unidos, ¿si se logra la paz, qué pasará en Colombia?

Es bien posible que será otro país. Más producción, más empleo, más capital extranjero, más seguridad. Más utilización de la inmensa calidad humana del país. Más inversión. Le doy un ejemplo: vi ahora que el precio del petróleo es de 46 dólares; es muy bajo, pero se supone que eso va a cambiar. Uno de los factores que atrae a los inversionistas a Colombia es la presencia de hidrocarburos, pero hay problemas, como la violencia, que alejan la inversión. Si se logra la paz, Colombia va a ser aún más atractiva en materia de hidrocarburos.

Hay quienes creen que es más difícil el posconflicto que llegar a la paz. ¿Cuál es su opinión?

Es muy importante estar consciente de que la firma del acuerdo de paz no va a terminar con la violencia en Colombia. La tasa de homicidios está en 30 muertes por 100.000 habitantes, lo que es una de las cifras más altas del mundo. Si se quitan todos los homicidios vinculados con la insurgencia, quedan en 26 muertes por cada 100.000 habitantes. Colombia es un país con mucha violencia. El acuerdo de paz termina con la violencia para fines políticos; ese puede ser un avance muy importante, pero hay que reducir los índices aterradores de violencia en el país. Si se logra la paz, la institucionalidad armada podría enfocarse más en luchar contra la delincuencia común. Ese es parte del reto que Colombia va a enfrentar.

¿Usted cree, a propósito de un debate muy actual, que el acuerdo debe ser sometido a la ratificación del país?

Como diplomático, obviamente no puedo opinar. Como analista creo que el Presidente ha sido muy claro en eso y ha dicho que habrá una consulta al pueblo.

¿Cómo Estados Unidos podría ayudar a Colombia en el posconflicto?

Estamos ya involucrados en tres áreas que pueden ser básicas en el posconflicto. Una, con las víctimas; otra, con la restitución de tierras, y finalmente, con la reintegración de los excombatientes. En la reintegración hemos invertido alrededor de 42 millones de dólares; en restitución de tierras, 70 millones de dólares, y en víctimas, 60 millones de dólares. Hemos financiado en parte la Unidad de Víctimas en la Fiscalía. En parte, al Centro de Memoria Histórica. Si hay paz, vamos a pedirle al Congreso más fondos para ayudar a Colombia en posconflicto.

¿Usted cree que será testigo de la firma de la paz?

Para mí será trascendental tratar de ayudar a un país amigo y aliado en un momento histórico de su existencia.

Los actores alzados en armas en Colombia han recibido o están recibiendo ayuda del extranjero?

Las Farc ya tienen suficiente en términos de recursos: secuestros, narcotráfico, minería ilegal. No necesitan ayuda internacional.

Las Farc insisten en la liberación de guerrilleros detenidos en su país…

Primero es importante recordar que la Rama Judicial es independiente. Segundo, una persona ya condenada está en posición bien distinta, y tercero, respaldamos plenamente al Gobierno de Colombia en sus esfuerzos para llegar a una paz negociada, y no queremos ser obstáculo, queremos ayudar. Entonces, esos son los tres elementos que manejemos en ese tema.

Al margen del conflicto, ¿qué problema le inquieta que haya hoy entre Colombia y Estados Unidos?

Entre dos países socios y amigos siempre hay cosas que se pueden mejorar. Lo importante es tener una relación fluida y buscar con imaginación una solución a los problemas. Le doy un ejemplo: en el mundo del comercio hay una situación bastante complicada. Hay una obstrucción a la venta de camiones pesados acá; hemos perdido una cantidad enorme del mercado por la inhabilidad de sacar los cupos para vender los camiones. Hasta el momento no está solucionado el problema.

¿Cómo va el TLC?

Muy bien. El mercado es de 40 mil millones de dólares en las dos direcciones y está más o menos balanceado. Desde 1999 existió el plan ATPDEA para dar acceso sin aranceles al mercado estadounidense de productos colombianos. Eso quiere decir que el 90 o 95 por ciento de los productos de Colombia han tenido acceso libre, sin aranceles, sin problema alguno al mercado estadounidense desde hace 15 años. El comercio entre los dos países con el TLC ha crecido un 14 por ciento. Hay 1.800 compañías que no exportaban en el pasado y que ya exportan a Estados Unidos, hay 300 productos que no se exportaban a Estados Unidos y que ya adquirimos. Estamos trabajando hoy muy de cerca con el Ministerio de Agricultura para buscar la manera de dar entrada a los productos agrícolas al mercado estadounidense. Es complicado por la parte fitosanitaria, pero ya terminamos autorizando uchuvas y aguacate.

¿Cómo estamos en materia de política de visas?

Muy bien. De cada diez colombianos que piden visa, se les otorga a 9. Tenemos dos centros para hacer los trámites: uno en Bogotá y otro en Medellín, para hacer más fácil y fluido el trámite. El año pasado entregamos medio millón de visas a colombianos.

¿Qué efectos tendrá la nueva política entre Estados Unidos y Cuba?

Es un mensaje muy fuerte de que los problemas graves entre las partes pueden tener soluciones diplomáticas. Es importante reconocer que hay toda una historia de fricción entre los dos países, y eso no va a desaparecer de un día a otro. El presidente Obama dijo con toda razón que si después de 50 años se ve que una política no sirvió, hay que cambiarla. Lo importante de eso es que la meta no se cambió; los mecanismos y lo táctico se cambiaron.¿Cuál es la meta? Tener una Cuba más democrática, que forme parte de lo que es el consenso hemisférico sobre cómo debemos gobernarnos. Y el consenso hemisférico, en un documento que se firmó en el 2001 en Perú, habló muy claramente de que la gente del hemisferio tiene derecho a vivir en libertad y democracia.

‘El béisbol en Colombia es bueno no solo en la Costa’

¿Usted es aficionado al béisbol. Nuestra gran afición está en la Costa...

Con todo respeto, está equivocado. ¿Ha ido los fines de semana al Salitre? Hay un estadio que está bastante bien. Hay 4 o 5 campos juveniles buenos, y los bogotanos juegan muy bien al béisbol. Eso de que son solo los costeños es un prejuicio. Lo que pasa es que en Bogotá son más futbolistas.

¿Usted va y juega?

Por supuesto. En este momento no porque sufrí una lesión jugando, pero volveré. Lo invito a usted y a todos los bogotanos a que vayan a jugar al Salitre.

¿Pero también es aficionado al fútbol?

Me gusta, pero hay cosas que no entiendo, como el fuera de lugar. ¿Quiere que le confiese una cosa? Creo que muchos árbitros tampoco.

¿Vio el partido del Mundial entre Brasil y Colombia?

Sí, hombre. Y le digo: lo de Yepes fue gol. Incluso un beisbolero como yo sabe que fue gol.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO