Corte ordenó a colegio dar cupo que le había negado a transexual

Corte ordenó a colegio dar cupo que le había negado a transexual

Al resolver caso de joven de Aracataca, tribunal pidió mayor esfuerzo en lucha contra prejuicios.

21 de enero de 2015, 02:41 am

La Corte Constitucional defendió los derechos de un joven transexual al que le habían negado el cupo en un colegio de Aracataca (Magdalena) por vestirse de mujer.

La decisión, en sintonía con la línea marcada por ese tribunal en garantía de los derechos de las minorías sexuales, protegió a una joven que en febrero del 2013 intentó inscribirse en la Institución Educativa John F. Kennedy en el horario nocturno y que, pese a que completó la documentación que le exigían para hacer efectiva la matrícula, no logró el cupo.

Cuando le confirmaron que la razón de la negativa tenía que ver con su orientación sexual, ella presentó una tutela en la que pedía que le permitieran cursar el grado once de bachillerato sin tener en cuenta aspectos que se relacionaban con su físico.

Según su relato, al insistir en su entrada a la institución le respondieron que “en el plantel educativo no se aceptan personas que se vistan de mujer y que como hombre no debía estar vestido así”.

La joven declara que se sintió decepcionada y que no entendía por qué no dejaban estudiar a una mujer trans, si la ley las protege.

En la tutela, el joven transexual alegó que sentía vulnerados sus derechos a la educación, a la igualdad, al libre desarrollo de la personalidad y la dignidad humana.

El colegio aseguró que no se le había negado el ingreso a la institución por su aspecto, sino porque las fechas para esas matrículas ya habían pasado cuando él hizo el trámite.

El juzgado promiscuo municipal de Aracataca, si bien ordenó la matrícula, consideró que el colegio no había discriminado, sino que hizo una observación de acuerdo con el “manual de convivencia, toda vez que el derecho al libre desarrollo de la personalidad no es absoluto, pues debe armonizarse con el normal funcionamiento de las instituciones y con el ejercicio pacífico de las libertades”.

Al llegar el caso a la Corte Constitucional, esta reiteró que “el ámbito educativo es uno de aquellos en donde se presentan mayores prácticas discriminatorias en contra de las personas transgeneristas, y por esa razón es por lo que se requiere un esfuerzo superior de las autoridades escolares en la lucha contra este tipo de prejuicios y en la integración de principios de no discriminación, diversidad y uso del lenguaje incluyente en el interior de los planteles educativos”.

En su decisión, la Corte llamó la atención del juez porque al exigir que la joven debía sujetarse al manual de convivencia, lo que hizo fue “mantener un estigma social en el que una persona, por ser transgénero, de por sí va a generar alteraciones dentro de un plantel educativo o va a ir en contravía del reglamento o manual”.

El alto tribunal agrega que “históricamente, las personas LGBTI han enfrentado todo tipo de discriminación, empezando por el lenguaje utilizado para referirse o expresarse sobre ellas”.

En su decisión, con ponencia de la magistrada Gloria Ortiz, la Corte ordena a la institución educativa disponer durante dos periodos académicos el cupo estudiantil en caso de que el tutelante lo requiera.

Además exhorta a la Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla para que desarrolle un módulo de formación sobre los derechos de la población LGBTI y, entre otros temas, se ofrezca información a los jueces sobre las diferencias conceptuales entre la orientación sexual y la identidad de género de las personas.

El alto tribunal compulsó copias al Consejo Seccional de la Judicatura para que investigue y decida lo pertinente acerca de la eventual responsabilidad en que hubiere podido incurrir el juez de única instancia por la tardanza en la remisión para su eventual revisión de este caso.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com