'Gracias al Papa, los homosexuales están redescubriendo la fe'

'Gracias al Papa, los homosexuales están redescubriendo la fe'

Habla el gay italiano que quiere romper el enorme muro que separa a los gais de la Iglesia católica.

'Gracias al Papa, los homosexuales están redescubriendo la fe'
18 de diciembre de 2014, 01:35 am

‘Eliseo del Deserto’, seudónimo del italiano homosexual que manifestó su aprecio por el papa Francisco en una carta abierta, es un bloguero que escribe sobre la fe y la homosexualidad. Él, un hombre de 34 años, y su popular misiva intentan acortar la distancia que existe entre los homosexuales y la Iglesia católica.

“Yo soy un chico, ya más bien un hombre adulto, y sufro pulsiones homosexuales (…) Quiero hablarte de las periferias de la homosexualidad, he descubierto tres”, escribió el italiano en una misiva dirigida al sumo pontífice.

‘Eliseo’ le contó a Jorge Bergoglio sobre la soledad que enfrenta aquel que se reconoce homosexual: “El joven que admite ser homosexual se siente un monstruo y no sabe con quién hablar de ello. ¿Los padres? ¿Por qué darles un sufrimiento tan grande? ¿Los amigos? Se burlarían de mí. ¿Los sacerdotes? Me dirían que es un pecado. Cuando lo hablé con Dios, encontré en la Biblia esta palabra: “Pero cuantos esperan en el Señor recobran la fuerza, les salen alas como águilas, corren sin esforzarse, caminan sin cansarse”.

También le habló sobre la situación que viven los homosexuales creyentes, considerados por la “militancia gay” como “traidores” y mencionó “el problema fundamental de la homosexualidad”, que según él, “lleva a vivir a menudo una sexualidad desordenada y excesiva”.

Finalmente, le mencionó al papa lo que él llama “los infiernos de la homosexualidad, donde el homosexual pierde la dignidad de persona humana” y le relató con detalle cómo viven, en su opinión, algunos gais en Italia.

“Son los sitios de internet de contactos, una especie de escaparate donde exhibir jirones del propio cuerpo para encontrar quién te compre, aunque sea a poco precio. No se trata siempre de dinero, sino del precio de la propia dignidad. Son las calles donde de noche se buscan encuentros con otros hombres que puedan llenar los propios vacíos. Son los locales gais, como las discotecas o también esos nuevos burdeles que se esconden como círculos culturales (hay uno en Roma que se llama ‘El diablo dentro’ y no digo más) donde se practica todo tipo de depravación. Son las manifestaciones en las que se pide dignidad por la propia condición y en cambio se la pierde”.

Además, confesó que estuvo en esos infiernos y recayó. “¡Cuántas veces en ese infierno del que no conseguía salir esperaba encontrar un alma que me pusiera a salvo!”. También, a través de su carta, el hombre aconsejó a los homosexuales que atraviesan esa situación: “No cedan a la desesperación. La única solución es sumergirse de nuevo en el amor de Dios”.

El italiano le habló al papa Francisco como un hombre que no quiere renunciar a su homosexualidad, pero tampoco a su espiritualidad. “Yo aún soy muy frágil, pero te pido que reces para que pueda tener la fuerza”.

‘Eliseo del Deserto’, en diálogo con EL TIEMPO, afirmó que sus familiares no saben que él es el autor de la divulgada carta, lo que sí conocen pocos de sus amigos.

El escritor, también admirador de Juan Pablo II, reconoció su homosexualidad cuando tenía 16 años. Aunque en el momento se ‘nubló’ su vista, con el tiempo recuperó la confianza en sí mismo y habló con un sacerdote y algunas amistades cercanas.

En su opinión, “gracias al papa Francisco muchos homosexuales están redescubriendo la fe”, lo cual ─aclaró─ “no significa que pronto tendremos una iglesia ‘gay-friendly’ ”.

Precisamente, una de las frases más mediáticas del papa alude a los gais: "Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? Esas palabras convirtieron al argentino en un hombre contundente, según ‘Eliseo’, quien lee entre líneas que el pontífice divulga el mensaje de que ningún católico debe juzgar a su prójimo.

El Catecismo de la Iglesia católica también ha defendido a los homosexuales al decir que “no se deben marginar a esas personas y deben ser integradas en la sociedad”. Esa integración es “clave” para este italiano, quien asegura que la verdadera revolución llegaría al mundo cuando todos los seres humanos fueran considerados hombres y mujeres originales, sin que quede lugar para los estereotipos de género.

Otra discutida reflexión parte del documento ‘Relatio’, difundido por el Vaticano en el pasado mes de octubre. “Los homosexuales tienen dones y atributos para ofrecer a la comunidad cristiana: ¿somos capaces de darle la bienvenida a esta gente, garantizándoles un espacio mayor en nuestras comunidades? Muchas veces ellos quieren encontrar una Iglesia que les ofrezca un hogar acogedor”.

‘Eliseo’ refuta. Insiste en el trato igualitario que la Iglesia debe darle al heterosexual y al homosexual. “Es triste ir a una comunidad mediante la presentación de su orientación sexual. Como si un heterosexual se levantara y dijera: "¡Hola a todos! Mi nombre es Felipe y me gusta tener sexo con rubias".

Para el europeo, un homosexual creyente tiene el reto de descubrir su proyecto de vida, como sucede con cualquier “hijo de Dios” y “cultivar lo que es masculino en él, aprender a evitar actitudes autodestructivas y dominar los temores”.

“Papa Francisco, te doy las gracias por la delicadeza con la que siempre has afrontado la cuestión. Nunca has levantado el dedo para dividir a la humanidad, según sus instintos sexuales. Sabes que el ser humano es algo mucho más complejo y rico. Reza por mí y por todos aquellos que quizás leyendo esta carta decidan cruzar el umbral de estas periferias para llevar la Buena Noticia de Jesús… Al menos, la ventaja de los homosexuales es que, a diferencia de las ovejas, huelen muy bien… ¡Perdona la broma! Pero también a mí, como a ti, me gusta mucho reír…”, así concluyó su carta ‘Eliseo’, quien en enero comenzará a escribir en un periódico nuevo de Italia, que se llamará ‘La Croce’.

MARÍA DEL PILAR CAMARGO CRUZ
Redacción EL TIEMPO
@PilarCCruz
pilcam@eltiempo.com