¿Quiénes son las víctimas por las que el Estado fue condenado?

¿Quiénes son las víctimas por las que el Estado fue condenado?

La Corte IDH reconoce a 17 víctimas en el fallo por la retoma del Palacio de Justicia.

¿Quiénes son las víctimas por las que el Estado fue condenado?
10 de diciembre de 2014, 04:55 pm

La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado Colombiano por los crímenes cometidos contra 17 personas que se encontraban en el Palacio de Justicia durante la toma de noviembre de 1985.

Desapariciones forzadas

Carlos Augusto Rodríguez Vera: Salió en un grupo hacia la 1:30 del Palacio de Justicia el 7 de noviembre de 1985, según un documento de la Fiscalía que fue reseñado en el informe de la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia. Según el expediente, fue llevado de manera controlada a la Casa Museo del Florero y hay testigos, como César Sánchez Cuesta, entonces funcionario de la Alcaldía de Bogotá, que lo reconoció como una de las personas que ingresó a ese recinto. Indica el testigo que al día siguiente se dirigió con el padre y la esposa de Rodríguez al Cantón Norte para preguntar por él pues tenían información de varias fuentes de que se encontraría allí.

Sus familiares, dice el informe, recibieron llamadas de personas anónimas y de soldados quienes pedían ir por él hasta el Cantón Norte pues se encontraría con vida, pero al llegar a la guarnición militar “recibían una respuesta negativa en relación con su presencia”

 Irma Franco Pineda: Integrante del M-19 que desapareció después de haber sido retenida por el Ejército durante la recuperación del Palacio de Justicia en noviembre de 1985. En un fallo del Consejo de Estado en 1997 dice que la patrulla militar que detuvo a Franco en la recuperación del Palacio el 7 de noviembre de 1985 violó el Derecho Internacional al no respetar los derechos de los ciudadanos que quedaron en situación de indefensión. Además, en entrevista con el hermano de la desaparecida, Jorge Franco, incluida en el informe de la Comisión de la Verdad, él comenta que recibió una llamada del entonces mayor Félix Gallardo, quien le dijo que había visto a su hermana ilesa en el segundo piso de la Casa del Florero, sin embargo después no se supo de su paradero.

Cristina del Pilar Guarín Cortés: De 26 años, era  licenciada en historia y geografía en la Universidad Pedagógica Nacional y se preparaba, mientras trabajaba temporalmente en la cafetería del Palacio de Justicia, a realizar un posgrado en Ciencias de la Educación.​

David Suspes Celis: Trabajaba como chef en la cafetería del Palacio de Justicia de 8:00 a. m. a 4:00 p. m., tenía esposa y una hija. También tenía otro trabajo en una cafetería de 5:00 p. m. a 11:00 p. m. Según está reseñado en el Informe de la Comisión de la Verdad, Suspes iba a renunciar en diciembre al trabajo de las noches para dedicarse por completo en ese horario a estudiar ingeniería de alimentos. Según el informe de la comisión, los familiares siguieron las indicaciones de dónde podrían encontrar el cuerpo de Suspes, sin embargo, nunca encontraron su argolla de matrimonio, ni el reloj, ni las llaves de la casa o algún indicio que permitiera identificarlo o rastrear su paradero.

Bernardo Beltrán Hernández: Trabajaba en la cafetería del Palacio de Justicia, tenía 24 años, estudió en el Sena y trabajó en el hotel Hilton, en el restaurante La Yerra y en el Claustro San Agustín. Llevaba pocos meses trabajando en Palacio de Justicia antes de la toma. La noche del 6 de noviembre de 1985 su madre recibió dos llamadas en las cuales le aseguraron que su hijo fue uno de los primeros en ser evacuados y que no tardaría en llegar a su casa, según está reseñado en el informe de la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia. Además, en ese documento se señala que los familiares de Beltrán fueron llamados para que fueran por él al Cantón Norte donde se encontraba detenido y con vida.

Héctor Jaime Beltrán Fuentes: Trabajaba en la cafetería. Era el mayor de sus siete hermanos. Tenía 30 años de edad y vivía con su esposa y sus cuatro hijas.

Gloria Stella Lizarazo Figueroa: Trabajó en el autoservicio de la cafetería tres años antes de la toma al Palacio. Madre soltera de cuatro hijos que al momento de su desaparición tenían 13, 9, 8 y 7 años. 

Luz Mary Portela León: Trabajaba en la cafetería del Palacio de Justicia. Tenía 26 años cuando desapareció. Solo contaba con su madre y sus hermanos. Estudió hasta quinto de bachillerato. Sus anhelos eran ayudar al sostenimiento del hogar.

Lucy Amparo Oviedo Bonilla: Salió junto con los rehenes que fueron evacuados a la casa del Museo del Florero o a las clínicas. Ingresó ese día al Palacio de Justicia para cumplir con su turno en la cafetería, durante la mañana.

Gloria Anzola: Abogada, docente de varias universidades y visitante ocasional de 31 años que se encontraba en la cafetería del Palacio de Justicia al momento de la toma y, según el informe de la Comisión de la Verdad, salió viva del establecimiento. Sus familiares recibieron llamadas informando que ella se econtraría en el Cantón Norte y que la estaban torturando allí, pero nunca pudieron encontrarla y fue declarada como desaparecida. 

Desaparición forzada y ejecución extrajudicial

Carlos Horacio Urán Rojas: Era magistrado auxiliar del Consejo de Estado. Como se ve en un video, salió con vida de en los operativos de recuperación del Palacio de Justicia. Su cuerpo fue identificado. Se graduó como abogado en la Universidad de la Republica en Uruguay. En 1985, cuando fue asesinado, tenía 42 años y era jurista con una formación interdisciplinar. Paralelo a su trabajo en el consejo de Estado preparaba su disertación doctoral en Ciencia Políticas en la Universidad de París con Maurice Duverger, sobre la participación del Ejército de Colombia en la Guerra de Corea.

Meses antes del asalto al Palacio de Justicia fue invitado a la universidad de Notre Dame en Estados Unidos. Allí avanzó sus investigaciones en el Archivo Histórico Nacional de Washington. Fue un lider estudiantil católico reconocido a nivel nacional e internacional ligado a los grupos progresistas que dieron origen a la teología de la liberación.

Según la sentencia de la Corte IDH "su familia recibió información según la cual había muerto dentro del Palacio de Justicia, como consecuencia del fuego cruzado en el edificio, por lo que no continuaron sus averiguaciones iniciales ni interpusieron una denuncia al respecto en esa época".

"No obstante, el 1 de febrero de 2007 la Fiscal Cuarta, en el marco de la investigación por desaparición forzada, encontró documentos personales de Carlos Horacio Urán Rojas en la Bóveda de Seguridad del B-2 de la Brigada XIII del Ejército Nacional al realizar una inspección judicial en dichas instalaciones. Dicho hallazgo motivó a la
familia a reanudar sus averiguaciones".

Además, el 2 de abril de 2013 en una sentencia contra miembros del M-19 se incluyó la muerte de Carlos Horacio Urán Rojas dentro de las que ocurrieron en el baño ubicado entre el segundo y tercer piso del Palacio de Justicia. 

Por no garantizar el derecho a la vida y fallar en determinar su paradero

Ana Rosa Castiblanco Torres: Auxiliar del chef de la cafetería del Palacio de Justicia. Sus cuerpo fue uno de los pocos que logró ser identificado a pesar de que fueron incinerados. Estaba embarazada y la necropsia arrojó que el feto también fue incinerado. Su cuerpo se encontró, según el informe de la Comisión de la Verdad, en una fosa inhumada en 1985 en el Cementerio del  Sur.

Norma Constanza Esguerra Forero: Era una proveedora de pasteles de la cafetería que,  según el informe de la Comisión de la Verdad, entró al Palacio de Justicia momentos antes de iniciarse la toma del edificio​. Sus familiares reconocieron sus objetos personales en el cuarto piso del Palacio de Justicia. Cerca de esos objetos se encontró un cadáver incinerado de sexo femenino que podría corresponder al de ella. Pero ante la imposibilidad de reconocerla plenamente, conserva su condición de desaparecida. 

Detención y tortura

Yolanda Santodomingo Albericci: Estudiante de Derecho de la Universidad Externado de Colombia. Estaba en el Palacio de Justicia cumpliendo con labores académicas cuando se encontró con los guerrilleros. Fue trasladada por militares a la Casa del Florero, donde recibió el tratamiento de ‘especial’, es decir, sospechosa de pertenecer al M-19, por lo que la trasladaron a instalaciones militares.

Eduardo Matson Ospino: También estudiante de Derecho de la Universidad Externado de Colombia, que se encontraba en el Palacio de Justicia en donde iba a presentar un examen ante un magistrado. Fue trasladado al Museo de la Casa del Florero y luego a instalaciones militares, por ser sospechoso de pertenecer al M-19.

José Vicente Rubiano: Tenía 26 años en 1985 y trabajaba en obras públicas, pero en la fecha de los hechos tenía una incapacidad médica. Según la sentencia de la Corte IDH, el 7 de noviembre de 1985 se transportaba en un bus con un compañero, cuando fue detenido en un retén militar en el municipio de Zipaquirá, a las afueras de Bogotá. Los militares presuntamente encontraron armas en el bus (dos revólveres y una pistola), por las cuales detuvieron a José Vicente Rubiano Galvis y a otras dos personas, acusándolos de subversivos y de que habrían ingresado las armas al Palacio de Justicia.

Detención, tratos crueles y degradantes

Orlando Quijano:  Trabajaba como abogado. En el Palacio de Justicia buscaba material para la siguiente edición de su revista judicial.   Fue trasladado a las instalaciones de la XIII Brigada donde fue reseñado e interrogado.

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