Ricaurte, el magistrado que no quería dejar su silla

Ricaurte, el magistrado que no quería dejar su silla

El expresidente de la Corte Suprema y la Judicatura estuvo por 15 años en el Palacio de Justicia.

Ricaurte, el magistrado que no quería dejar su silla
15 de noviembre de 2014, 11:51 pm

“Como defensor público que soy, defensor de la Constitución y la ley, tengo que acatar este fallo, que en su forma es legal. Y por eso dejaré el cargo. Pero en mi condición de ciudadano voy a cuestionar ante las instancias pertinentes la decisión, que en el fondo es abiertamente ilegal”.

Con el anuncio de nuevas demandas, Francisco Javier Ricaurte dejó, a la medianoche del miércoles pasado, de ser magistrado de la República.

El expresidente de la Corte Suprema y el Consejo Superior de la Judicatura se fue de su despacho en el Palacio de Justicia después de una polémica estrategia jurídica con la que logró dilatar por cuatro meses su salida de la Sala Administrativa de la Judicatura. (Lea también: Pedro Munar también se fue por la 'puerta giratoria').

Ese fue el inédito desenlace de un cuestionado proceso de elección de altos magistrados que llevó a cabo la Corte Suprema en el 2012, en medio de duros cuestionamientos porque sus seleccionados, el mismo Ricaurte y Pedro Munar, habían sido miembros de esa corporación y habían elegido a varios de los magistrados que terminaron votando por ellos.

Contra los pronósticos de la mayoría, el Consejo de Estado declaró nulas las dos elecciones. La decisión sobre Ricaurte fue el pasado 15 de julio y en ella, los consejeros señalaron que la Corte Suprema no solo “quebrantó las exigencias de mérito” en esa elección, sino que propició “la acumulación y concentración del poder en unos pocos, y dio lugar a prácticas indebidas, como el conflicto de intereses y el clientelismo”.

Fue una decisión histórica no solo porque afectó a uno de los magistrados con más poder en la Rama Judicial en los últimos años, sino porque, como lo destacó el mismo Ricaurte en su carta de salida, que dirigió a la Corte Suprema, el mismo Consejo de Estado postuló a altos cargos a varios de sus antiguos miembros. Eso pasó, por ejemplo, con el procurador Alejandro Ordóñez en su primera elección, en el 2009.

De citador a magistrado

Hijo de un dirigente local del Partido Conservador en Cartagena, Francisco Javier Ricaurte empezó su carrera como citador y escribiente del Juzgado Segundo Superior de la capital de Bolívar.

Hizo la carrera completa en la Rama Judicial, pero en su caso el premio mayor, una silla en la Corte Suprema, lo logró en solo 14 años. En 1990 era juez municipal de Cartagena, y en el 2004 fue elegido como titular de la Sala Laboral de la Corte. A esa corporación había llegado como auxiliar de otro magistrado polémico, Carlos Isaac Náder, en 1999.

En el 2008, con apenas 45 años, fue elegido presidente de la Corte Suprema y se le recuerda porque empezó a buscar entendimientos con la Corte Constitucional para resolver el famoso ‘choque de trenes’ por la tutela contra sentencias judiciales. El presidente de la Constitucional era otro hombre nacido en la Costa, Humberto Sierra Porto, y esa cercanía sirvió para construir los primeros acuerdos en ese tema, que aún se mantienen.

Su presidencia en la Corte coincidió con uno de los momentos más críticos de la relación con el gobierno de Álvaro Uribe. Ricaurte fue uno de los magistrados que más criticó la dilación de ese tribunal para elegir al sucesor de Mario Iguarán en la Fiscalía –15 meses–, pero sus críticos señalan que esa interinidad le sirvió también para lograr ubicar a fichas suyas en puestos claves.

Con apenas 49 años, dejó de ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia y decidió aspirar a una corporación, la Judicatura, mucho menos reputada en el mundo de los abogados y la justicia. La vía por la que lo logró fue la que dio pie para que el Consejo de Estado les pusiera un sonoro tatequieto a dos pecados reiterados en las cortes: el salto de una corporación a otra (la ‘puerta giratoria’) y la del ‘yo te elijo, tú me eliges’.

En sus ocho años en la Corte Suprema, Ricaurte participó en la elección de 18 de sus colegas. Ellos, a su vez, apoyaron su postulación a la Sala Administrativa de la Judicatura en noviembre del 2012.

La silla que ocupó en la Judicatura estaba vacante desde agosto de ese año, y como magistrado de la Suprema Francisco Javier Ricaurte intervino en las primeras votaciones en las que no hubo mayoría para elegir.

Cerca de un mes después de haber terminado su periodo en la Suprema, y “pese a que no inscribió su aspiración”, como lo señala el fallo en su contra, fue elegido miembro de la Judicatura, “dejando de lado a las personas inscritas”.

El magistrado Miranda

Entre los 18 magistrados que el exmagistrado Francisco Ricaurte ayudó a elegir en la Corte Suprema y que luego lo llevaron a la Judicatura se destaca el caso del actual presidente de esa corporación, Luis Gabriel Miranda, quien recientemente afrontó un escándalo por un incidente de su hijo con la Policía en el norte de Bogotá.

Miranda es considerado uno de los dignatarios de la Rama Judicial más cercanos al ahora exmagistrado.

También oriundo de la Costa (nació en Ayapel, Córdoba), se desempeñó como auxiliar de Ricaurte, quien lo promovió como titular de la Corte en el 2010.

Multa por recurso

El mismo día en que se conoció el fallo que sacaba al ahora exmagistrado, la directora de la Rama Judicial, Celinea Oróstegui, pidió la nulidad del proceso. La petición no solo fue negada sino que el Consejo de Estado le impuso a Oróstegui, subalterna de Ricaurte en la Judicatura, una multa de tres millones de pesos y compulsó copias a la Fiscalía para que la investigue. A esta decisión le interpuso una réplica, que tampoco prosperó.

JUSTICIA
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