La fallida toma de Cartagena que desató debate 273 años después

La fallida toma de Cartagena que desató debate 273 años después

El episodio, considerado la peor derrota inglesa, revivió con placa que develó el príncipe Carlos.

La fallida toma de Cartagena que desató debate 273 años después
5 de noviembre de 2014, 01:55 am

La placa puesta en el Castillo de San Felipe, “En memoria al valor y sufrimiento de todos los que murieron en combate intentando tomar la ciudad y el fuerte de San Felipe, bajo el mando del almirante Edward Vernon”, provocó una oleada de críticas de tal contundencia en la Heroica que anoche el mismo alcalde de la ciudad, Dionisio Vélez, quien la develó el viernes pasado al lado del príncipe Carlos, pidió que fuese retirada.

“Nunca imaginé que su texto, que entendí se limitaba al registro de un acontecimiento histórico, fuera a despertar una reacción tan negativa (...). Nunca fue mi intención despertar esta polémica ni herir las susceptibilidades de todos, pero tampoco me voy a atrincherar en la terquedad”, dijo el mandatario.

El debate que ocupó la atención de los cartageneros en los últimos días se remonta a la fallida toma de Cartagena por la armada inglesa, bajo el mando del almirante Edward Vernon, en 1741, que es, según la Academia de Historia de Cartagena, la mayor derrota histórica que ha sufrido Inglaterra y la batalla naval que cambió el rumbo de Occidente.

León Trujillo Vélez, presidente de la Academia de Historia, describe el sitio del puerto, además, como la gesta heroica más grande de españoles y criollos, bajo el mando de don Blas de Lezo y Olavarrieta.

“Cartagena era el puerto único y más importante de las colonias; el puerto por donde entraba y salía todo, era llamada ‘la llave de Indias’, aunque después los españoles fundaron otro puerto, que era el de Mar del Plata, en Argentina, pero en 1741 era la clave de la corona”, señala Trujillo Vélez. Blas de Lezo, llamado el ‘medio hombre’, por su condición de tuerto, cojo y manco, con un contingente de apenas 6 buques y unos 4.000 hombres, se enfrentó a una poderosa escuadra británica durante casi tres meses de hostigamiento, hambre y bombardeos por diversos flancos. Ninguna otra flota de guerra, salvo la del desembarco de Normandía, es comparable con la que atacó a la Heroica.

El historiador Luis Carlos Lorduy recuerda que Vernon tenía a su disposición 8 navíos de tres puentes, 28 navíos de línea, 12 fragatas, 130 naves de transporte y 2 bombardas, con una tripulación de unos 15.000 hombres. En tierra podría contar con 8.000 hombres de desembarco, equipados con potente artillería de asedio; 4.000 del contingente norteamericano y 2.000 negros macheteros. Todo ello arroja un total de más de 170 barcos y 30.000 hombres.

“La escuadra más numerosa y fuerte que vieron jamás aquellos mares. Una maravillosa selva flotante de buques, árboles, antenas y jarcias… que amenazaba con terror y espanto”, anotó De Lezo en su diario al contemplar los barcos ingleses.

Acudiendo a textos como los de Gonzalo Quintero Saravia, uno de los más inquietos estudiosos de la vida de Blas de Lezo, Lorduy afirma que no solamente desde Inglaterra llegaron tropas, refuerzos y suministros para tomarse a Cartagena. “Durante su obligada estancia en Jamaica, Vernon recurrió a las colonias inglesas de la zona solicitándoles que contribuyesen en la próxima campaña. Esa será la primera vez que la corona británica pida que sus súbditos de Norteamérica contribuyan a las guerras del imperio. Se formaron milicias en Carolina del Norte, Connecticut, Maryland, Massachusetts, Pensilvania, Rhode Island y Virginia. Allí se alistó como voluntario Lawrence Washington, medio hermano del general Washington”, afirmó.

La ofensiva, comandada por Vernon –quien ostentaba el título de sir–, tenía la misión de someter tres puntos estratégicos en el Caribe: La Guaira (Venezuela), Portobello (Panamá) y la ‘llave de las Indias’, Cartagena. Gracias a la información que le suministró un espía conocido como el ‘paisano de Jamaica’, De Lezo, quien había asumido como jefe máximo de la Comandancia del Apostadero de la ciudad, supo con antelación del inminente ataque inglés. Pero el virrey De Eslava no le creyó. “Primero atacan La Habana antes que la ciudad de Cartagena”, le respondió arrogante.

Una batalla épica

Pocas semanas después, la realidad le dio la razón a De Lezo. El 13 de marzo de 1741 se avistaron los primeros navíos de guerra de Vernon, quien consiguió tomarse rápidamente varios fuertes, apostados en la entrada de Bocachica, Manzanillo y Santacruz de Castillogrande. Moisés Álvarez, director del Museo Histórico de Cartagena cuenta que, con el poderío de su tropa y los primeros ataques favorables, Vernon envió un emisario a Londres con la noticia de que la ciudad era expugnable y que muy pronto la dominaría. El anuncio se regó como la pólvora por la capital inglesa y la corona mandó acuñar monedas conmemorativas de la toma de Cartagena.

En la moneda se observaba a un Blas de Lezo humillado ante la espada del almirante inglés. Como muestra del triunfo fallido, la imagen de la medalla aparece al pie del monumento a De Lezo en Cartagena. Sin embargo, el desenlace de la batalla fue otro: los hombres de De Lezo se batieron como leones y el 20 de mayo de 1741 la flotilla inglesa, bastante diezmada, emprendió la retirada, lo que obligó a Vernon a exclamar su famosa frase: “¡God Damn you, Lezo!” (“¡Dios te maldiga, Lezo!”).

El español le respondió meses después en una carta: “Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres”.

Alcalde le pediría a la Academia de Historia que evalúe un nuevo texto

En un comunicado que divulgó la Alcaldía de Cartagena en la noche de ayer, el alcalde Dionisio Vélez, además de anunciar el retiro de la placa, asegura que pedirá a la Academia de Historia de Cartagena “que evalúe, si es posible, un nuevo texto”.

“Más allá de esas buenas intenciones, lo cierto es que un gobernante debe reconocer que si tantos ciudadanos de diversos sectores consideran que dicho texto es un error, se impone rectificar. Y eso es lo que haré”.

“Un Gobernante debe evitar los errores, pero cuando resulta evidente que ha incurrido en uno, está obligado a rectificarlos”, añadió el alcalde de la ciudad, quien, sin embargo, en horas de la mañana había señalado que el valor histórico de la placa consistía en que por primera vez los ingleses reconocían que fueron derrotados en Cartagena de Indias.

Antes de que el alcalde anunciara el retiro las críticas arreciaban. La Academia de Historia de Cartagena, presidida por León Trujillo Vélez, pariente cercano del mandatario, rechazó el homenaje argumentando que es una falta de respeto con la ciudad y la historia.

“Rechazamos la placa y rechazamos el texto. Se pasó por encima del Comité Técnico y Cultural de Cartagena, que tiene que aprobar todos los monumentos”, afirmó Trujillo Vélez.

El Concejo Distrital, de igual forma, aprobó una proposición en la que citaba al secretario general de la alcaldía, Carlos Coronado, y a los miembros de la corporación Centro Histórico para que expliquen las razones que llevaron a poner la placa en el castillo de San Felipe de Barajas, muy cerca de la estatua de don Blas de Lezo.

Y el gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, también entró en la polémica al decir que “poner una placa en honor de ellos –los ingleses– es como si un banco pusiera una placa en honor de los ladrones que se lo robaron”, sostuvo.

JUAN CARLOS DÍAZ M.
JOHN MONTAÑO
CARTAGENA
Corresponsales de EL TIEMPO