Así viven en Pijao (Quindío), el pueblo 'sin prisa' de Latinoamérica

Así viven en Pijao (Quindío), el pueblo 'sin prisa' de Latinoamérica

La organización italiana 'Cittaslow' acreditó su ingreso a la red mundial de 'ciudades sin prisa'.

Así viven en Pijao (Quindío), el pueblo 'sin prisa' de Latinoamérica
26 de octubre de 2014, 03:25 pm

Como detenidos en el tiempo, así trascurren los días de los pijaenses, como se les conoce a los habitantes de Pijao (Quindío), la primera población latinoamericana en ingresar a la red mundial Cittaslow o ‘Ciudades sin prisa’.

Al final de una vía que gira alrededor de una montaña está un pequeño pueblo al sur del Quindío que volvió a ser noticia esta semana, después de que hace varios años lo fuera pero por la violencia y por un sismo.

Tras nueve años de espera, los más de seis mil habitantes celebraron, junto al secretario general de la organización Cittaslow, Pier Giorgio Olivetti, el anuncio.

Ahora Pijao es la ciudad sin prisa número 221 en hacer parte del selecto grupo conformado por localidades de menos de 50 mil habitantes que anteponen la calidad de vida al estrés y a la contaminación de las grandes ciudades, que viven en comunión con la naturaleza, la cultura local y la comida sana.

En Pijao reina la tranquilidad, ni siquiera los pocos bares que existen traspasan los niveles de ruido permitido, y los establecimientos comerciales no tienen exceso de publicidad.

En Pijao reina la tranquilidad, ni siquiera los pocos bares que existen traspasan los niveles de ruido permitido, y los establecimientos comerciales no tienen exceso de publicidad. Foto: Jaiver Nieto

En el municipio, las viviendas todavía conservan la arquitectura típica de los pueblos del Eje Cafetero. Las coloridas casonas enmarcan la plaza principal del pueblo como una de color gris con ventanales amarillos donde funciona uno de los sitios más tradicionales, el Bar Social.

Allí, Fabio Duque, el propietario del lugar pone a sonar la melodía ‘Tú me quieres’, de Francisco Canaro, en una antigua vitrola, mientras algunos lugareños juegan en mesas de billar modelo 54.

El café, especialidad del municipio, es preparado en una máquina italiana que funciona a vapor y que data de 1930. Pero la reliquia es la máquina registradora que solo alcanza a marcar 999 pesos con 99 centavos.

Fabio se entretiene mostrando sus ‘joyas’ y contando historias a decenas de turistas extranjeros, en su mayoría. Orgulloso relata que su bar no cerró las puertas ni siquiera el 25 de enero de 1999, cuando un terremoto sacudió al Quindío, ni tras la toma guerrillera del 2001.

Cruzando la cuadra aparece Gonzalo de Jesús Toro acomodando afiches en las paredes del bar Los Recuerdos, que funciona hace más de una década. Dice que son más de 11 mil las imágenes que colecciona.

Las fotografías de cantantes y famosos tapizan incluso el techo del lugar. También cuida celosamente su inventario de long plays de 33 revoluciones que dan vueltas en su tocadisco.

Después de la acreditación, Cittaslow sugirió trabajar 71 puntos claves para que Pijao sea el lugar perfecto para vivir con tranquilidad absoluta.

Después de la acreditación, Cittaslow sugirió trabajar 71 puntos claves para que Pijao sea el lugar perfecto para vivir con tranquilidad absoluta. Foto: Jaiver Nieto

La mayoría de los establecimientos comerciales tiene avisos elaborados en madera para disminuir la contaminación visual y procuran no superar los niveles de ruido permitidos. Los habitantes prefieren las bicicletas y las caminatas ecológicas.

En una esquina de la plaza, un grupo de pequeños miden sus destrezas en el ajedrez. Se reúnen todas las tardes en una plazoleta donde está ubicado el café Lugman y diez mesas adornadas con cuadros blancos y negros y fotos de los paisajes de Pijao.

Al lado, está el despacho del mandatario municipal, Alberto Peña, uno de los alcaldes más jóvenes del país pues asumió la administración del pueblo en el 2013 cuando tenía 23 años.

Una de las menores, Ashley Rojas a sus escasos 6 años mueve con gran pericia las fichas y pide una taza de café. El entrenador, Alberto Durango comenta que el alcalde es ajedrecista y que fue su maestro cuando era niño. Ahora les enseña los secretos del juego a unos 30 pequeños y lidera el programa ‘Ajedrez con aroma de café’.

Desde la plazoleta se divida el hogar de cientos de garzas blancas que revolotean encima de un gigantesco árbol ubicado a 20 metros del centro del poblado. En Pijao lo llaman 'el árbol de las garzas' y es un sitio de interés para los turistas y los amantes del avistamiento de aves.

Los habitantes tienen huertas de productos orgánicos como Leiber Peña, quien desde hace cinco años siembra diferentes tipos de hortalizas que luego utiliza en su hogar y comercializa en el mercado local.

Las coloridas casonas conservan la arquitectura típica de los pueblos del Eje Cafetero. Los habitantes prefieren las bicicletas y las caminatas para movilizarse.

Las coloridas casonas conservan la arquitectura típica de los pueblos del Eje Cafetero. Los habitantes prefieren las bicicletas y las caminatas para movilizarse. Foto: Jaiver Nieto

Iniciativas como la de Leiber, atrajeron a Raphael Ferbas, un trabajador social de origen austriaco, que llegó al municipio tras conocer las ideas de desarrollo sostenible que están en marcha en el pueblo. “Decidí venir para ayudar, las personas son muy acogedoras y amables”.

Como él han llegado voluntarios de Estados Unidos, Israel, Suecia, Noruega y otros países. Todos en busca de ayudar a Mónica Flórez Arcila, una comunicadora social que creó la fundación Pijao Cittaslow para promover la inclusión de su poblado en la red de ciudades sin prisa.

“Cittaslow lo que busca es el buen vivir, no es para conseguir más recursos sino para el cambio de mentalidad de los pequeños pueblos del mundo que dejaron que la gente se fueron a vivir en condiciones deplorables en las grandes ciudades”, contó Flórez.

El actual alcalde de Pijao, Alberto Peña, comentó que ya comenzó a trabajar en las recomendaciones que le hizo la organización Cittaslow, “estamos haciendo contactos con algunas embajadas para que ellos nos ayuden con recursos para conservar el patrimonio del municipio”.

Los hijos ausentes llegaron masivamente al pueblo tras conocer la noticia. Así lo hizo Nelly Salazar que vive en Estados Unidos y visita su tierra cada año. Recientemente organizó un costurero con las mujeres del municipio.

“Me llamaron de todos lados para contarme y yo traje 14 personas para que conocieran el primer pueblo ‘slow’ de Latinoamérica”, dijo.

LAURA SEPÚLVEDA HINCAPIÉ
Enviada especial de EL TIEMPO
Pijao (Quindío)