¿Habrá cama en el mundo para tanta gente?

¿Habrá cama en el mundo para tanta gente?

En el año 2100 habría 11 mil millones de personas en un mundo que se agota con rapidez.

¿Habrá cama en el mundo para tanta gente?
11 de octubre de 2014, 12:44 am

Hace dos semanas, y casi al mismo tiempo que el Fondo Mundial para la Naturaleza señaló que los cerca de 7.200 millones de humanos que habitan la Tierra se gastan un planeta y medio al año para sostenerse, un estudio en Science lanzó una advertencia: a fines de este siglo la población llegará a los 11 mil millones, 2 mil millones más que lo estimado hasta ahora.

Adrian Raftery, profesor de estadística y sociología en la Universidad de Washington y coautor de la investigación, explicó que el consenso era que la población crecería hasta los 9 mil millones y la cifra se estabilizaría o probablemente disminuiría.

Sin embargo, durante la elaboración de este trabajo, que recurrió a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre población a julio de este año, y usó novedosos métodos de proyección y estadística, se encontró un 70 por ciento de probabilidades de que la población mundial no se estabilice este siglo.

La mayor parte de este crecimiento será en África, continente con un 80 por ciento de posibilidades, según el estudio, de alcanzar entre 3.500 y 5.100 millones de habitantes para el 2100.

El tema inquieta y preocupa a quienes hacen seguimiento al agotamiento de los recursos planetarios. Uno de ellos es Camilo Mora, Ph. D. e investigador de la Universidad de Hawai, quien advierte, literalmente, que “ya no hay cama para tanta gente”.

“Un estudio hecho por mi grupo, y publicado en el 2011, sugiere que a niveles de consumo óptimo necesitaríamos 27 planetas Tierra para compensar el consumo de recursos de la población humana al 2050”, dice Mora.

El investigador llama la atención sobre el deterioro ambiental y los impactos sociales del exagerado crecimiento demográfico, pero considera que aún se está a tiempo de lograr una estabilización de la población, si los gobiernos facilitan el acceso a esquemas de planificación familiar y garantizan una mejor educación para los jóvenes (las mujeres más educadas tienen, en promedio, menos hijos).

Otros, como queda consignado en el último informe de la ONG Intermón Oxfam, consideran que el problema a resolver no es el de la sobrepoblación, sino el de la distribución desigual de sus habitantes y, lo que es peor, de los recursos del mundo.

“National Geographic –señala el informe– estima que si los 7.000 millones de habitantes organizáramos una fiesta, cabríamos en la isla de Rhode Island”.

En cambio advierte, por ejemplo, que 85 individuos hoy aglutinan tanta riqueza como los 3.570 millones de personas que componen la mitad más pobre de la población mundial. De hecho, la mitad de la riqueza estaría en manos del 1 por ciento del planeta.

Se suma otro hecho grave, que deja en evidencia la inequidad y el desperdicio que caracterizan a la sociedad de consumo: de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en un mundo donde 900 millones de personas están desnutridas y hambrientas, cada año se botan a la basura 1.300 millones de toneladas de alimentos.

Unos y otros proponen virar con urgencia hacia un modelo de desarrollo realmente sostenible, e insisten en que eso requiere lograr una distribución más equitativa de los recursos.

Un problema de inequidad

Los más ricos son pocos y consumen mucho más

Un reciente estudio del Instituto Gallup con 131 países concluyó que la población de los diez países más ricos del mundo tiene 50 veces más ingresos que la de los países más pobres, todos ellos del África subsahariana. Según la ONG Acción contra el Hambre, un europeo o un americano consumen entre 150 y 200 veces más recursos que un ciudadano africano.

Humanidad vive con saldo en rojo

La sobrepoblación es uno de los retos ambientales más trascendentales a los que se enfrenta la Tierra.
Éramos 7 mil millones de humanos en el 2011. Pasamos por 7.200 millones al finalizar el 2013. Y las Naciones Unidas explica ahora que podríamos ser entre 11 mil y 13 mil millones para el 2100. El desafío planetario se concentra en el manejo de los recursos y su aprovechamiento, lo que se ha conocido en los últimos años con el término ‘huella ecológica’.

Hoy, según la organización Ecological Footprint Network, se usan más recursos de los que el planeta puede regenerar. El 86 por ciento de la población mundial vive en países que exigen más de lo que sus propios ecosistemas pueden ofrecer. Y de seguir así, para el 2030 se necesitarían el equivalente a dos planetas para abastecer las necesidades básicas de la humanidad y tal vez más de 10 planetas para el año 2100, según el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Por lo tanto, el incremento de la población exigirá más producción, pero con un esquema responsable extendido al uso racional de las nuevas tecnologías, del agua y de la energía, que debe buscar al Sol, el viento e incluso al mar como fuentes principales de generación. De los 7 mil millones de habitantes del planeta, 1.800 millones son jóvenes.

Para la ONU, educarlos y sintonizarlos hacia un esquema donde primen el control de la natalidad y la sostenibilidad, resultaría definitivo.

Envejecimiento activo, el reto del país

En Colombia, la preocupación no pasa por el tamaño de la población (pese a que al 2100 se estiman 62 millones de habitantes) sino en cómo preparase para un envejecimiento activo. Las proyecciones indican que antes del 2030, por cada adulto mayor habrá solo una persona joven, mientras hoy son dos.

“Esto plantea retos crecientes en materia de pensiones, salud, crecimiento económico y bienestar social”, señala Rubby Marcela Martínez, asesora del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa). La pregunta es qué tan preparados estamos para asumirlos. Para Norma Rubiano, miembro del grupo de trabajo sobre población y desarrollo de la Universidad Externado, el envejecimiento de la población llevaría a la gente a trabajar hasta los 90 años para proveer sus recursos, pues no habría fuerza joven suficiente que los sostenga.

A eso se suma un gran desafío en sostenibilidad ambiental, acceso equitativo a los recursos y la superación de la pobreza. Rubiano plantea que tendremos que pasarnos a una forma de sociedad en la que tengamos asentamientos pequeños, que sean sustentables, dejando de lado la tendencia de moverse hacia las grandes ciudades. Por ahora –coinciden las expertas–, lo más urgente es actualizar el censo de población (el más reciente es del 2005) para conocer realmente cómo vivimos internamente.

EL TIEMPO