Michael Phelps se ahoga en los escándalos

Michael Phelps se ahoga en los escándalos

El último fue por conducir en estado de embriaguez y exceso de velocidad.

Michael Phelps se ahoga en los escándalos
8 de octubre de 2014, 01:18 am

La vida del que es considerado el mejor nadador de la historia, el estadounidense Michael Phelps, se ha dividido en varios capítulos, unos de gloria, triunfos, victorias, de oros olímpicos, récords mundiales, hazañas por las que ha sido reconocido como un héroe, que le han permitido tener un peldaño al lado de íconos como Pelé, Mohamed Alí, Michael Schumacher, Eddy Merckx y Michael Jordan; pero también ha protagonizado escándalos, asociados con drogas y alcohol, actos por los que hoy es señalado y visto como un villano.

La semana pasada, su última aparición en público fue lamentable. La Policía de Baltimore, en sus tradicionales recorridos por las autopistas en procura de controlar el exceso de velocidad, se encontró con un caso que se volvió noticia mundial.

Michael Phelps fue arrestado en la madrugada del martes cuando viajaba a 135 kilómetros por hora en una zona cuyo límite es de 72 km/h, cruzando las líneas dobles que prohíben adelantar dentro de un túnel de Baltimore, y sin que pudiera pasar más tarde el examen de alcoholemia.

Fue tanta la presión sobre su conducta que el domingo pasado le tocó ponerle la cara a su mal momento, una vez más, y advirtió que los días han sido difíciles y que se tomaría un descanso para acudir a un programa que le aportará la ayuda necesaria para conocerse mejor.

Según sus representantes, Phelps comenzó un tratamiento de rehabilitación que le impedirá estar en competencia, al menos, hasta mediados del próximo mes de noviembre.

El nombre del ‘Tiburón de Baltimore’, como se lo conoce, ha figurado en la lista de los deportistas más importantes y ganadores de la historia del deporte. En sus cuatro olimpiadas (Sídney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012) ha hecho cosas que a veces hacen dudar de que es un ser humano, pero sus errores y escándalos confirman que lo es.

Su compatriota Mark Spitz se había convertido en la gran leyenda de la natación mundial cuando, en los Juegos Olímpicos de Múnich (Alemania), se colgó siete medallas de oro, algo que partió la historia del deporte de las piletas en dos.

De ahí en adelante nadie pensaba que batir ese número de metales dorados en una sola olimpiada sería posible, pero tuvo que nacer un hombre que lo hiciera, un superdotado, uno de esos atletas que no se dan todos los días.

Sí, nació el ‘recordman’

El 30 de junio de 1985, en Baltimore (Maryland, EE. UU.), en el hogar de Deborah y de Michael Fred Phelps, nació el que habría de romper todas las marcas. Llamado como su padre, el pequeño comenzó a visitar las piscinas desde los 7 años, edad en la que comenzó su trasegar por el mundo, ganando medallas, retando a sus rivales y rompiendo marcas.

Michael Phelps se convirtió en el mejor exponente de la natación del planeta tras las Olimpiadas de Pekín 2008, cuando consiguió ocho medallas de oro, superando por un metal lo que había hecho Spitz 36 años atrás. Pero ahí no paró todo.

Cuatro años después, en la piscina de las justas de Londres 2012, ganó seis medallas, cuatro de oro y dos de plata, botín con el que llegó en su historial olímpico a 22 metales, con las ocho que obtuvo en Atenas 2004, para superar a la gimnasta ucraniana Larisa Latynina, que alcanzó 18 y hasta ese año había sido la más laureada en los Juegos. Después de Pekín, el nombre del nadador estadounidense ocupó la primera plana en los diarios del mundo, pues fue acusado de haber tenido sexo con una stripper en su casa, algo que hoy en día en solo una anécdota, pues nadie pudo confirmar nada.

Pero, así como su rico historial deportivo es extenso, bien ponderado, envidiado y difícil de igualar y superar, su prontuario policial no es menor y le ha quitado la chapa de ‘deportista íntegro e intachable’.

Algunas personas dicen que Phelps ha borrado con el codo lo que ha hecho con sus brazadas y patadas en la piscina.

El primer escándalo

En noviembre del 2004, a la edad de 19 años, fue arrestado por conducir bajo la influencia del alcohol en Salisbury (Maryland). Se declaró culpable, fue puesto en libertad condicional durante 18 meses y tuvo que pagar una multa de 250 dólares y dar charlas a jóvenes de colegios de secundaria, sobre la conducción y la bebida. Luego del incidente, el periodista Matt Lauer lo entrevistó en el programa Today Show. Michael dijo que había sido un incidente aislado, y que había supuesto una gran decepción para él, su familia y muchos estadounidenses.

Phelps estudió Deportes, Publicidad y Administración en la Universidad de Michigan, y después de los Olímpicos de Pekín volvió a residir en Maryland, pues adquirió una casa en Fells Point. Se estima que ha obtenido ganancias que superan los 5 millones de dólares al año, incluida la promoción de productos.

Pero el mayor escándalo del nadador sucedió en el 2009. Una foto, publicada por la gaceta News of the World y en la que Phelps aparecía en una fiesta de alumnos de la Universidad de Carolina del Sur con un bong (pipa de agua), utilizado para fumar marihuana, le dio la vuelta al mundo.

Tremendo fue el escándalo que se armó, pues no era posible que el mejor nadador de la historia, el imbatible en las piletas, consumiera drogas sociales, dando mal ejemplo a una juventud que lo idolatraba. La investigación del departamento del sheriff del Condado de Richland dijo que el deportista no sería procesado, debido a que no había suficientes pruebas. Sin embargo, eso no bastó. Si en los estrados judiciales Phelps se salvó de alguna sanción, el mal ejemplo de la gran figura no debería pasar desapercibido, por lo menos para la Federación Internacional de este deporte, que lo suspendió con tres meses sin competir.

Además, su bolsillo también se vio afectado por esa foto, pues patrocinadores como Kellogg’s no le renovaron el apoyo.
“Tengo 23 años y, a pesar de mis éxitos en la piscina, actué de manera juvenil e inapropiada, no como la gente espera que actúe. Por ello me disculpo. Prometo a mis fans y al público que esto no volverá a suceder”, dijo, tras conocer la foto.

Debido a su detención de la semana pasada, la Federación Internacional de Natación volvió a pronunciarse y tomó la determinación de suspenderlo durante seis meses de toda competencia. Phelps, que se había retirado luego de los Olímpicos de Londres 2012, regresó a las piscinas con el objetivo de prepararse para representar a su país en los Juegos Olímpicos de Río 2016, y tampoco representará a Estados Unidos en los Campeonatos Mundiales de Rusia, en agosto del 2015. La sanción se hace efectiva porque el deportista violó el Código de Conducta de la entidad.

Hoy, Phelps está, otra vez, en el ojo del huracán, señalado por su conducta antideportiva, la misma que le ha causado varios inconvenientes con la Policía, de los que ha salido, tal vez, por ser el deportista ganador que es, pero no se ha escapado de sus malos momentos, de que el público le diga que no es un buen ejemplo, pues sus constantes escándalos a lo que han llevado es a que sus seguidores se olviden de lo grande que ha sido en la piscina de 50 metros. Estará seis meses sin competir. Si le va bien, volverá a las piletas en abril del año próximo, cuando comenzará a preparar su participación en la Olimpiada de Río 2016, donde esperaba despedirse con honores, presencia que no está asegurada, porque a sus 29 años le será más difícil llegar al punto máximo de preparación para luchar por las marcas mínimas, y todo porque su vida privada no es tan seria como la deportiva.

Redacción de Deportes