Ocho mitos sobre los diálogos de paz que se quedaron sin piso

Ocho mitos sobre los diálogos de paz que se quedaron sin piso

Revelar los textos de los acuerdos alcanzados con las Farc tranquiliza a la opinión pública.

Ocho mitos sobre los diálogos de paz que se quedaron sin piso
28 de septiembre de 2014, 12:24 am

La decisión del Gobierno y las Farc de hacer público todo lo que han pactado desde el 2012 –cuando comenzaron las conversaciones– no solo arroja transparencia sobre un proceso de paz caracterizado por su hermetismo, sino que también pone punto y final a la campaña de especulaciones y ‘leyendas negras’ que se han ido forjando alrededor de los diálogos y que poco a poco han ido calando en la opinión pública, lo que se nota especialmente en las redes sociales.

Hasta la Unión Europea expresó su beneplácito por la iniciativa de publicar los preacuerdos, pues considera que esto aporta “confianza” y muestra “la profundidad de las discusiones”. Esa, precisamente, es la idea del Gobierno. Acabar con los mitos que convierten al presidente Santos en ‘castrochavista’ o en cómplice de una supuesta entrega del país a las Farc. Y tumbar creencias como que la firma de los acuerdos supondrá el fin de la propiedad privada o la reducción de las Fuerzas Armadas a su más mínima expresión. (Lea también: Con los textos 'deberán concluir que no hay nada oculto': De la Calle).

Que se hiciera público lo negociado era un clamor de varios sectores y, según los expertos consultados, también es garantía de que la búsqueda de un pacto no implica la rendición del Estado a la insurgencia. Como tampoco lo implica el hecho –sobre el que hay consenso–, de que los acuerdos facilitan la participación de las guerrillas en la política. Sin ese punto, señala Alejo Vargas, profesor de la Universidad Nacional, “el acuerdo de paz no sería posible”. (Tensiones sobre algo pactado / Análisis).

Otro asunto en el que coinciden los analistas es en que el país debería emprender estas reformas, aun si no se consigue terminar el conflicto. ('Se acabó el inútil secretismo': Farc, sobre publicación de acuerdos).

EL TIEMPO repasa ocho mitos en torno a las conversaciones de La Habana que se quedaron sin piso.

Desarrollo integral del agro

Modelo de mercado

Una de las críticas al proceso de paz era el supuesto cambio de modelo económico que derivaría en un sistema socialista de control total del Estado. La idea, en realidad, es garantizar el acceso equitativo a la tierra y que el campo progrese. Se creará un fondo de tierras para distribuir cerca de 1 millón de hectáreas de baldíos que le arrebataron al Estado, y otras 500.000 que se le expropiaron al narcotráfico.

Propiedad privada

Los textos dejan claro que se respetará la propiedad privada, pero que también se acabará con la informalidad en la titulación de tierras y se actualizará el catastro rural. El Estado quiere recuperar los terrenos que les arrebataron a sus legítimos propietarios, en su mayoría campesinos. Este plan ya se puso en marcha con la restitución de tierras.

Las 100 hectáreas

El acuerdo no habla de prohibir la tenencia de más de 100 hectáreas ni de los latifundios, sino de garantizar el acceso a la tierra sin golpear la agroindustria. La intención principal del Gobierno es que los modelos de negocio orientados a la exportación se potencien, pero dándole oportunidades de juego al pequeño y mediano agricultor.

Participación política

‘Farc tendrán cupos directos en el Congreso’

Con la revelación de los acuerdos quedó desvirtuada la creencia de que los jefes máximos de la guerrilla, como ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’, tendrán cupos directos en el Congreso por el simple hecho de firmar el fin del conflicto. Para que las Farc puedan hacer política se deben constituir como partido, lo que implica –entre otras cosas– tener estatutos. Tampoco llegarán al Capitolio por medio de las curules para las zonas de conflicto, pues quienes aspiren a ellas deberán someterse a las urnas (cumpliendo los requisitos de ley) y demostrar que habitan en la región. Se amplía la participación democrática, con figuras como la permanencia de la personería jurídica para los pequeños partidos que no alcancen los votos necesarios para ganar una curul.

‘Colombia va hacia el castrochavismo’

El Gobierno no pretende conducir al país hacia el “castrochavismo” o hacia el “comunismo del siglo XXI”, como tanto se dice. Lo que se busca es ampliar la participación democrática, incluida la oposición. Lo primero será tramitar el estatuto de la oposición para que haya reglas de participación de quienes sean contrarios al plan de gobierno. También se establecen garantías para el acceso a los medios de comunicación y la posibilidad de abrir un canal de diálogo, especialmente para los partidos que surjan tras los acuerdos.

Lucha contra el narcotráfico

‘Están negociando el futuro de las FF. MM.’

Este ha sido quizás el principal ‘caballito de batalla’ de los opositores del proceso, y han logrado incluso que ese mensaje llegue a los cuarteles. Lo que muestran las decenas de páginas sobre los tres puntos acordados es que en ningún momento se ha puesto sobre la mesa el tema del futuro de las Fuerzas Militares y su capacidad de acción en todo el territorio nacional. Públicamente, las Farc plantearon la posibilidad de la desmilitarización de zonas con cultivos ilícitos, tema en el que el Gobierno no cedió ni un centímetro. La Fuerza Pública mantiene también su protagonismo en el combate contra organizaciones ilegales.

‘Fumigación se acaba’

Queda claro que no era cierto que se iba a sacrificar la fumigación. El Ejecutivo mantiene –en contra de la opinión de la guerrilla– su uso en zonas donde los acuerdos voluntarios de sustitución, primero, y la erradicación manual no sean posibles, bien por negativa de campesinos o por seguridad. Además, las Farc se comprometieron a desminar zonas de cultivo.

‘No lo reconocerán’

Aunque aún se espera que las Farc hagan un reconocimiento más amplio de su participación en la cadena del narcotráfico, en el tercer acuerdo se logró que esa guerrilla, por primera vez en su historia, se comprometiera a “poner fin a cualquier relación que, en función de la rebelión, se hubiese presentado con este fenómeno (del narcotráfico)”.

Farc hablan de perdón social

Las Farc propusieron ayer crear “escenarios colectivos y políticas nacionales” orientados a promover el “perdón social y político” en Colombia, como una “condición ineludible” para superar la violencia y favorecer la reconciliación nacional. La intención es dejar atrás “lógicas de venganza, resentimiento y castigo, otorgando la oportunidad para la superación de la violencia”,dijo la guerrilla.

EL TIEMPO