El 'fracking', visto desde orillas opuestas

El 'fracking', visto desde orillas opuestas

La normas para desarrollar el fracturamiento hidráulico en exploraciones petroleras abrió el debate.

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10 de septiembre 2014 , 08:39 p.m.

La expedición a comienzos de julio de las normas para la búsqueda en Colombia de hidrocarburos ubicados en yacimientos no convencionales, es decir, en rocas profundas y muy duras llamadas rocas madre, a través de una técnica conocida como fracking (fracturamiento hidráulico), encendió el debate, en momentos en que resulta clave para incrementar las alicaídas reservas petroleras del país.

La cuestión es si es el momento adecuado para que el país incursione en esta nueva frontera exploratoria, ante un panorama poco alentador de nuevos descubrimientos tradicionales, claves para la generación de los ingresos futuros que necesitan los planes del Gobierno.

La fijación de estos estándares, más altos que los de Estados Unidos, donde esta técnica se ha masificado, genera dudas en expertos sobre si tales medidas se aplican a las características ambientales de Colombia, mientras que el Gobierno defiende una gestión de más dos años para expedir las normas.


El geólogo Julio Fierro y el viceministro de Energía Orlando Cabrales exponen su visión del tema.

‘No tenemos el conocimiento de EE. UU.'

Julio Fierro, geólogo y consultor

"Tenemos unas condiciones geológicas absolutamente diferenciadas, que no conocemos bien. No tenemos el nivel de conocimiento en temas geológicos, hidrogeológicos y de sismicidad que tienen en Estados Unidos", afirma el geólogo Julio Fierro

¿Cómo interpreta las nuevas normas técnicas y ambientales para los yacimientos no convencionales de petróleo y gas?

El orden de los factores sí altera el resultado. La explicación del viceministro Cabrales es que hay una reglamentación y luego están los proyectos. Sin embargo, al ser una reglamentación técnica, como todas las reglamentaciones ambientales, necesita un soporte de conocimiento. Estos dos años se habló de una fase de gestión de conocimiento, en la que vinieron expertos internacionales a decir qué estaba pasando en Estados Unidos. Sin embargo, hay unos reparos.

¿En qué consisten?

Tenemos unas condiciones geológicas absolutamente diferenciadas, que no conocemos bien. No tenemos el nivel de conocimiento en temas geológicos, hidrogeológicos y de sismicidad que tienen en Estados Unidos. El segundo es que si bien vinieron personas muy reconocidas, también hay personas muy reconocidas en Estados Unidos que están en contra de este tipo de técnicas y que no fueron invitadas.

¿Cómo quiénes?

Hay un investigador que se llama Anthony Ingraffea, director del grupo de Investigaciones Medios Fracturados de la Universidad de Cornell, una de las principales del mundo en ingeniería y geología. Él fue consultor del sector petrolero durante 20 años, hasta el 2002, y es una de las voces autorizadas que tiene centenas de publicaciones sobre los medios fracturados.

Dice que la incertidumbre en el fracturamiento hidráulico de rocas es altísima y que el 5 por ciento de los pozos cementados en Estados Unidos falla el primer año. Las fallas en la cementación, que es una de las estrategias para evitar la contaminación de acuíferos, se está dando en Estados Unidos. Es un porcentaje altísimo.

Pero las autoridades han dicho que estas perforaciones se harían a profundidades grandes…

El Viceministro ha dicho que en el país los acuíferos se usan para extraer aguas para consumo humano, doméstico, industrial o pecuario por encima de los 800 metros, y que en este sentido el objetivo exploratorio está más allá de los 2 kilómetros. Se podría pensar que no habría problemas, pero al hacer reinyección quiere decir que acuíferos profundos van a ser contaminados.

Pero hoy, en la sabana de Bogotá, el municipio de Tenjo se surte con aguas subterráneas que están a 1.500 metros de profundidad. Conforme pasa el tiempo, cada vez vamos más abajo en la búsqueda de esa agua.

Coca Cola tiene un pozo en Tocancipá a 1.000 metros. ¿Qué va a pasar en 25 años? ¿Por qué tendría que revertirse esta tendencia en contextos de cambio climático? Así que tenemos un riesgo.

¿Es verdad que, a mayor profundidad, el agua no es potable?

Ahí hay dos incoherencias. Primero, no todos los acuíferos profundos tienen aguas salobres, y el Ministerio de Minas y Energía ya lo sabe. En la Orinoquía, a dos kilómetros de profundidad, el agua sigue siendo dulce. Segundo, en Canadá, si hay acuíferos de aguas salobres que no sean hipersalinas, estos no pueden ser afectados porque sus aguas son fáciles de tratar para consumo humano, en caso de que se necesiten.

Entonces, no se ha generado conocimiento. Primero hay que hacer gestión de conocimiento, que no la hay. Hay convenios con Colciencias, pero estos podrán dar resultados en uno, dos, tres o cuatro años. Ahí habrá una base técnica para hacer una reglamentación ajustada.

¿Los tiempos no alcanzan para actualizar las normas antes de explorar?

Esto lo tiene que responder el Servicio Geológico Colombiano. Si vemos el avance del conocimiento del subsuelo en Colombia, de la sismogeneración y de la hidrogeología, mi respuesta es que no. Llevamos dos años en fracturamiento de yacimientos no convencionales y no se ha generado una sola página de conocimiento de este tipo con respecto a esta técnica.

Generar conocimiento del subsuelo es caro y necesita tiempo. No estamos diciendo que no, pero que dado que se arriesga el agua, que los bloques prospectivos están en humedales, en el Magdalena Medio, deberíamos actuar con precaución, como lo dicta la Constitución.

¿Se debería enfocar el conocimiento en las zonas prospectivas?

En el tema de sismicidad, en los talleres que dieron lugar a la reglamentación, hay cosas que llaman la atención. Allí se dice que hay que investigar las fallas geológicas que estén hasta tres kilómetros alrededor de las zonas prospectivas, y nunca le dicen a uno por qué tres kilómetros. Dicen que hay que enfatizar en las fallas geológicas alrededor de rocas muy antiguas, que son precámbricas, lo cual no tiene ningún sentido. Aquí la sismicidad se da a lo largo de toda la cordillera sin importar la edad que tengan estas rocas. No hay gestión de conocimiento, no solo en aguas superficiales sino en sismicidad.

¿Qué diferencia a los yacimientos de Estados Unidos de los de Colombia?

Ellos están en una zona que se levantan sin mucho apilamiento de corteza, y en toda la zona andina e interandina no fue esa la formación de nuestras rocas. Estamos chuzando partes muy altas de los Andes, como el pozo entre Guasca y Junín (Cundinamarca), y ante estas particularidades creo que se está faltando al principio de precaución, de prevención; no tenemos el conocimiento suficiente y no hay una base técnica que permita hablar de una reglamentación adecuada a Colombia.

‘La regulación se irá ajustando’

Orlando Cabrales Segovia, viceministro de Energía

"El compromiso nuestro es hacer esto muy responsablemente, y la expedición del marco regulatorio nos debe permitir que eso se haga de esta manera. Estamos empezando lentamente y no de manera apresurada", explica Orlando Cabrales Segovia, viceministro de Energía.

¿Qué nivel de conocimiento del subsuelo se atiende con las normas?

La norma advierte cada uno de los riesgos asociados a los no convencionales, como tiene riesgos subirse a un carro o a un avión. Cada uno de los riesgos está debidamente atendido, tratado y regulado para prevenir que algo ocurra. El conocimiento de este tema está en Norteamérica, porque no hemos tenido la actividad en este nivel, porque el fracturamiento lleva muchos años como técnica y acá es más intenso.

¿Cuál es el enfoque?

Uno más o menos sabe dónde está la roca, porque esta información se ha adquirido en los años de la actividad petrolera, ya que se han penetrado muchas veces. El quid del asunto es encontrar la receta adecuada para encontrar esas zonas dulces y ver cómo se les llega.

¿Qué tan blindada quedó la regulación?

Es muy buena para el inicio, pero a medida que vayamos haciendo la exploración, probablemente habrá que hacer correctivos. Es totalmente susceptible de mejoras. Con el nivel de conocimiento de hoy y de la caracterización de la geología, es la regulación adecuada. A medida que avancemos, lo cual será muy lento, probablemente lo iremos haciendo; no es un trabajo congelado.

¿Qué análisis se hicieron para diferenciar terrenos planos, como los de Estados Unidos, de las montañas en Colombia, en cuanto a su morfología?

Hay geólogos que dicen que la formación de la Luna se parece mucho, geológicamente, al Barnett en Estados Unidos. Obviamente, nuestra topografía es diferente, y el mayor potencial, sobre el valle del Magdalena. Iremos haciendo el monitoreo de cómo se comportan esas rocas, y la única forma es hacerlo con la exploración. Los expertos dicen que hay que ir despacio, y preguntamos si unos 20 pozos en los próximos dos años es ir despacio. Y la respuesta fue que es ir muy despacio. En Estados Unidos perforan por lo menos 1.000 pozos al año.

¿En cuánto tiempo saldrían las primeras producciones, tanto en los bloques ya asignados con potencial y en el recién adjudicado de la Ronda 2014?

Yo pensaría que en unos tres años, si nos va bien. Serían las 21 áreas que tenemos, que corresponden a los 20 pozos.

¿No hay un riesgo social al ser Colombia más poblado en estas áreas con potencial que como lo son en Estados Unidos?

Es un tema sensible, que hay que manejar bien. Seguramente tendremos partes despobladas y otras relativamente pobladas. En Estados Unidos se ve que desde una sola plataforma se perforan varios pozos, hasta ocho perforaciones, lo cual mitiga el uso del espacio. Estas compañías tienen buenas prácticas en la parte social, y creo que lo podemos manejar.

¿Cómo se mitiga el riesgo de sismos?

El experto de la Universidad de Stanford dijo que en pozos de exploración es casi inexistente. A pesar de eso fuimos muy conservadores y estamos obligando a las compañías a hacer una medición de la sismicidad de la zona en la perforación de pozos exploratorios. Eventualmente, el riesgo puede darse en pozos de inyección, al depositar en una formación diferente en el subsuelo el fluido de retorno usado en la estimulación. Si bien el riesgo no supera los 3 puntos en la escala Richter, acá no solo pedimos la medición, sino que exigimos que a menos de dos kilómetros de distancia de una falla geológica no puede haber un pozo de inyección.

¿Qué empresas podrán estar?

Solamente las que tengan un nivel operativo de producción y estándares ambientales adecuados podrán hacer la actividad, a diferencia de lo que ocurrió en Estados Unidos, donde las pequeñas fueron las que arrancaron. En 21 áreas ya asignadas con potencial, si la compañía cumple con los requisitos está perfecto, pero si no, se le da la opción de buscar un operador que sí los cumpla.

¿Hay apertura a mejorar las normas?

Claro, y un poco en el debate, creo que esta gente que critica ni siquiera se ha tomado el trabajo de leer lo que hicimos o de ver los talleres, publicados en la página web de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Lo hicimos así porque sabíamos que esto iba a llegar. Hay más de 50 horas de talleres grabados, con 24 expertos internacionales. Vamos poco a poco, con paso seguro; vamos a tener más información para ir ajustando. Eso es lo que hay que hacer.

El compromiso nuestro es hacer esto muy responsablemente, y la expedición del marco regulatorio nos debe permitir que eso se haga de esta manera. Estamos empezando lentamente y no de manera apresurada.

OMAR G. AHUMADA ROJAS
Redacción Economía y Negocios

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