Sonidos del pasado en el Archivo de Bogotá

Sonidos del pasado en el Archivo de Bogotá

La exposición exhibirá cien aparatos musicales antiguos.

Sonidos del pasado en el Archivo de Bogotá
29 de agosto de 2014, 01:09 am

“El invento maravilloso que había de suscitar el asombro del pueblo y el júbilo de la juventud: la pianola”, escribe García Márquez en Cien años de soledad, mientras va narrando el milagro del primer rollo puesto por Pietro Crespi y el tecleo autónomo de la máquina que parecía conducida por un martilleo divino pero mecánico.

Hoy, por primera vez en la historia de nuestra ciudad, el público podrá presenciar la muestra viva del sonido de otros tiempos, con su nostálgico ruido de fondo.

El Archivo de Bogotá presenta la exposición Sonido, Máquinas y Memoria, que muestra cien aparatos mecánicos, físicos y electrónicos que no solo se han convertido en objetos de culto y de colección sino que son fieles testigos del ingenio humano para inventar formas de preservar su memoria sonora.

Rodillos musicales, organillos, fonógrafos con rodillos de cera, electrófonos, bafles acústicos, cítaras, parlantes de baquelita, pianolas, grabadoras de alambre, dictáfonos, grabadoras Tascam de carrete abierto y polífonos para discos perforados, entre otros, hacen parte de esta exposición, en la que todos los aparatos funcionan casi a la perfección.

La colección, que recoge elementos desde 1776 hasta finales del siglo XX, pertenece a Carlos Sánchez, un electricista que ha invertido todos sus recursos (más de 800 millones de pesos) para conseguir las más de 2.600 máquinas que él mismo arregla en su taller.

“Yo reparo radios de tubo y todo tipo de objetos electrónicos, pero soy coleccionista nato desde niño. En Bogotá, existen alrededor de 15 coleccionistas pero yo tengo la colección más grande de Suramérica”, afirma.

Para costear los gastos, Carlos alquila sus máquinas para telenovelas como Doctor Mata, Alias el Mexicano y para películas de época.

“Yo me veo todas las novelas, porque les alquilo los instrumentos. Esto lo puedo sostener por la utilería”, cuenta Carlos, tal vez el único testigo de los personajes invisibles, ambientales de las novelas (como los radios).

En la exposición, que irá hasta el primero de noviembre, se podrán escuchar en las vitrolas clásicos criollos como Qué vivan los novios, interpretados por la orquesta de Emilio Sierra; uno de los primeros 'hits' de la música del interior en el año 1938.

También temas como Me voy pa’l salto, de los hermanos Garavito, interpretada por la orquesta del argentino Eduardo Armani, y los tangos de Gardel.

Los asistentes podrán interactuar con las vitrolas y sentir la experiencia de poner un disco, darle vuelta a la manivela, escuchar, a través del cono de latón, el milagro renovado de la música.

Los más comunes

Los fonógrafos marca Thomas Alva Edison

El fonógrafo, usado entre 1876 y 1880, fue el dispositivo más común para reproducir sonidos hasta finales del siglo XIX. Aunque fue patentado por Thomas Alva Edison, los franceses Leon Scott y Charles Cross ya habían diseñado mucho antes máquinas similares de grabación.

Utilizaba un sistema de grabación mecánica en el que las ondas sonoras eran transformadas en vibraciones mecánicas que movían un estilete que labraba un surco sobre un cilindro de cartón recubierto de estaño, cartón parafinado o cera sólida. Para la reproducción del sonido se invertía el proceso.

La primera grabación registrada en un fonógrafo fue la propia voz de Edison o de uno de sus asistentes, mientras cantaba ‘Mary Had a Little Lamb’.

BOGOTÁ