Víctimas de 'Popeye', divididas por su libertad

Víctimas de 'Popeye', divididas por su libertad

Tres voces que padecieron la inclemencia del cartel de Medellín compartieron su visión del tema.

Víctimas de 'Popeye', divididas por su libertad
28 de agosto de 2014, 02:18 am

“Las víctimas que dejaron ‘Popeye’ y el cartel de Medellín no son un simple número; tienen cara y voz”. La frase es de uno de los cientos de afectados por las acciones violentas en las que participó Jhon Jairo Velásquez Vásquez, ‘Popeye’, hoy en libertad tras 24 años de prisión.

Confesó cerca de 300 crímenes, coordinó cerca de 200 carros bomba, secuestró. Fue capaz, por orden de Pablo Escobar –a quien ha llamado hasta hace poco el ‘Patrón’–, de matar a su novia y a su mejor amigo. “ ‘Popeye, vaya y mátela’, y como las órdenes no se discutían, me tocó”, dijo con la frialdad que lo caracterizó en una entrevista, tan polémica como la última imagen que tienen de él quienes lo acompañaron a la libertad.

A ‘Popeye’, dicen testigos, lo esperaban en un carro Audi negro en la calle 170, en el norte de Bogotá, la noche en la que quedó libre, tras ser escoltado por el Inpec, Policía y Defensoría.

¿Debió pagar más tiempo en prisión? Las respuestas de las víctimas están divididas.

Andrea Chica tiene 25 años. Perdió a su mamá, Luz Fátima Velásquez, cuando una bomba puesta por el cartel de Medellín hizo pedazos la juguetería en la que trabajaba. Andrea tenía 10 meses de nacida y hoy es una de las víctimas que considera injusta la salida de ‘Popeye’ de la cárcel. “Aunque él diga que ha cambiado, pienso que no debió salir nunca. Nos hizo mucho daño”, dice.

En otra orilla parece estar Rafael Espinosa, sobrino de la magistrada Mariela Espinosa Arango, acribillada tras advertir el peligro que representaba Pablo Escobar y ser la primera jueza en ordenar su arresto. Rafael Espinosa también perdió a uno de sus sobrinos en la bomba al avión de Avianca. Para él, “la ley estableció una pena para ‘Popeye’ y se cumplió (...) No siento rencor, aun cuando en el caso concreto la muerte de mi tía y mi sobrino hubo impunidad porque nadie fue condenado”.

Para Gonzalo Rojas, que quedó huérfano de padre por la explosión del avión de Avianca, la discusión no está en el tiempo que ‘Popeye’ permaneció en la cárcel sino en qué tanto confesó. “Lo lamentable es que parece que solo hubiera estado un día en la cárcel, porque salió llevándose la verdad”, dice Gonzalo, líder de la Fundación Colombia con Memoria. Él asegura que no hay rencor, pero sí indignación.

JUSTICIA
salpal@eltiempo.com