Cali, de rumba y la cultura se derrumba

Cali, de rumba y la cultura se derrumba

Hoy existe en el país una tendencia del Gobierno a apoyar financieramente los espectáculos públicos.

25 de agosto de 2014, 04:35 am

El debate sobre el futuro de los institutos de educación y cultura de la ciudad está al rojo vivo. No es para menos. A esta fecha del año, la Gobernación del Valle, representada por el doctor Ubéimar Delgado, le adeuda al Instituto de Bellas Artes 3.500 millones de pesos; a Incolballet, 1.100 millones; a Inciva, 1.100 millones, y a la Biblioteca Departamental, 936 millones. A esto hay que sumarle la deuda acumulada que tiene la Gobernación con la Universidad del Valle, que asciende a 5.000 millones de pesos.

La pregunta es: ¿dónde se embolataron los recursos que por ley están destinados a la educación y la cultura?
En varias ocasiones el gobernador Ubéimar ha expresado que el Departamento está en Ley 550, que no tiene recursos, que es necesario apretarse el cinturón. Estas razones, que son respetables, no son suficientes para darle salida a la crisis de la cultura en el Valle. Él es el ordenador del gasto y debería haber presupuestado de antemano los dineros que necesita la cultura.

¿O acaso la Gerencia Cultural del Valle no cuenta con la política respectiva para la región? ¿Carece de una estrategia cultural que le permita darles prioridad a las instituciones que, por su trayectoria, son patrimonio de los vallecaucanos?
Imaginémonos una Cali sin biblioteca, sin Incolballet, sin la Hacienda El Paraíso (que pertenece a Inciva) y sin Univalle. Sería la llanura prosaica.

El doctor Ubéimar está en el deber de darles a los vallecaucanos una respuesta clara frente a la destinación de estos recursos y garantizar que estas instituciones, que hoy están al borde del cierre, continúen abiertas para el bien de la educación y la cultura del departamento.

Por supuesto, esta discusión no es ajena al país. Si bien es cierto que el Ministerio de Cultura ha hecho esfuerzos en apoyar instituciones, proyectos y eventos culturales, también es una verdad de a puño que el país necesita de una política cultural donde dé prioridad a lo fundamental. Esta política debe reflejar el espíritu multicultural de nuestro país, pero, así mismo, debe tener presente el sentido de simetría y proporcionalidad, del que, infortunadamente, carecemos los colombianos.

Hoy en día existe en el país una tendencia del Gobierno a apoyar financieramente los espectáculos de carácter público. Eso puede sonar bien. Pero ¿no sería mejor que el Estado invirtiera sus recursos en los proyectos culturales estratégicos, y los espectáculos públicos los financiara la empresa privada, como Bavaria y otras empresas afines a la cultura del entretenimiento?

Si somos justos, no tiene sentido que el Ministerio de la Cultura invierta una gruesa suma de dinero en una polémica Bienal de Danza si ya en la ciudad existe el Festival Internacional de Danza. Como tampoco es justo que en Cali nos tiremos 3.000 millones de pesos en un evento musical de cuatro días, mientras no tenemos con qué pagarles el salario a los docentes del Instituto de Bellas Artes o no hay recursos para la Feria del Libro del Pacífico.

Fabio Martínez
fabiomartinez2002@yahoo.com