La mujer que se comunica con los animales

La mujer que se comunica con los animales

Xiomara Rodríguez descubrió su don a los 20 años. Ahora atiende casos en todo el país.

La mujer que se comunica con los animales
11 de agosto de 2014, 02:18 am

"Esto no puede ser", rumora un miembro de la Policía de Carabineros en Facatativá (Cundinamarca). Sus compañeros se miran sorprendidos y otros permanecen incrédulos, mientras Xiomara Rodríguez cierra los ojos por unos segundos y sonríe, antes de empezar una conversación con una perrita.

Es una mañana fría en los jardines de la Escuela de Carabineros. Rodríguez, etóloga, llega al lugar para hacer una demostración de su habilidad y conocer las historias de los animales de la Policía.

La mujer observa a lo lejos a cuatro pastores alemanes y un labrador, ninguno ladra ante la mirada fija de la barranquillera, quien desde ese momento se prepara para hacer "conexión telepática" con los perros. El silencio y la intriga invaden a los policías. ¿Qué dirán los perros? Se preguntan.

"Lo sé, es difícil de explicar", dice Xiomara, quien reconoce que no hay una razón científica que explique cómo habla con los animales, pero indica que desde el punto de vista energético se mueve en niveles más altos que la mayoría de personas. Lo define como un don que nació con ella, pues recuerda que desde los 6 años en la finca de sus padres, en Barranquilla, sabía lo que los caballos y perros querían. Todavía no los escuchaba.

Cuando tenía 20 años, a mediados de los 90, su mamá vivía en Bogotá y la acompañó a una tapicería a recoger unos muebles. Como en un episodio mágico y salido de la película 'Dr. Dolittle' escuchó de un perro criollo decirle "por favor ayúdame, me estoy portando mal y me van a regalar", recuerda Xiomara, que quedó pasmada y se desplomó de la impresión sobre un mueble de los que había en el lugar.

Pensó que el episodio era producto de su imaginación, se dio palmadas en la cara y se rascó los parpados, estaba tan pálida que no pronunciaba palabra hasta que la dueña del lugar le contó que iban a regalar al can debido a que les estaba causando problemas. "Salí despavorida de la tapicería", cuenta la mujer de 41 años, quien un par de semanas después viajó a Estados Unidos con un secreto que no quería contarle a nadie por temor a las burlas.

Estando en San Diego habló con un pantera, y en Hawái se comunicó con delfines. En ese entonces adelantaba sus estudios en adiestramiento y conducta animal. Hacia el 2000 regresó a Colombia. Todavía tenía miedo de escuchar la expresión: "esa vieja está loca", así que solo les contó a sus amigos más cercanos.

Comenzó a trabajar en conducta animal con la médica bioenergética Elsa Lucía Arango, quien confió en el don de Xiomara. En ese consultorio la etóloga se destapó y realizó su primera consulta hablando con un animal de manera abierta y ante la mirada de varias personas, fue con un perro rottweiler llamado Kato. (Vea en imágenes: Xiomara, una mujer que logra comunicarse con los animales)

Hablar con los animales le trajo momentos tristes. Era una temporada de calma y felicidad para Xiomara, tenía un bebé con cinco meses de nacido que gozaba de buena salud, todo iba bien, pero en 24 horas se descarriló el tren.

Despertó por los gritos de su hijo que estaba llorando y con fiebre, decidió llevarlo de inmediato al hospital, donde le advirtieron que el niño podría tener meningitis. La impaciencia la consumía, pasaban las horas y su bebé continuaba enfermo, el reloj marcaba las 2:20 a. m. y al niño le estaban haciendo la punción lumbar.

Ese mismo día, René, un perro que fue su gran amor, tenía un control en el veterinario, una simple rutina. Nadie lo podía recoger, así que debía pasar la noche en la clínica veterinaria.

A las 2:30 a. m. descartaron que el niño padeciera meningitis, enfermedad que podría ser fatal, Xiomara sintió un alivio pero la presión en su pecho continuaba. La madrugada pasó y el bebé se recuperó.

En la mañana, con el bebé en sus brazos, llamó para recoger a René, "lo sentimos mucho, el perro falleció", le dijeron por teléfono. En su acta de defunción registraron la hora de la muerte 2:32 a.m. Xiomara logró contactarse con él, René le dijo: "tu podías seguir sin mí, pero no sin él, tenía que ayudarlo a estar bien", cuenta llorando la mujer.

En sus años en Colombia ha escuchado de todo por parte de los animales, "los dueños me llaman pa' todo, porque tienen una emergencia médica y no dan con el chiste, llegan para saber si el animal está bien, hasta por curiosidad y chisme para ver qué es lo que hago o por modificaciones de conducta", explica.

Hace unas semanas una perra le dijo que le dijera a su dueña que se diera una oportunidad con otra persona tras la ruptura de su matrimonio. La perra descubrió al hombre con otra mujer, este guardaba fotografías con 'la otra' en su maleta de viajes.

"La esposa notó cambios en el animal, que raspaba y orinaba la valija donde estaban las pruebas de la infidelidad", contó Xiomara, la barranquillera añadió que la mujer un día revisó el equipaje encontrándose con la sorpresa.

Ahora, uno de los perros de la Escuela de Carabineros está acostado sobre los pies de su amo, lo único que hace es ver a Xiomara y, en ocasiones, girar alrededor del policía. De inmediato Rodríguez centra su atención en él, se acerca y la lame. Con la voz entrecortada la etóloga narra: "mi tiempo se está agotando, ya casi me muero. Le tengo que decir a Gabriel que gracias por quererme, por ser el mejor guía que he tenido. Él me dio todo lo que necesité", traduce Xiomara al subintendente Gabriel Bohórquez, que rompe en llanto y cubre sus ojos por minutos, hasta saca un pañuelo para impedir que observen su rostro empapado de lágrimas.

"Lo único que quería saber es si el perro me quería", dice Bohórquez, y su llanto desconsuela a los demás policías, quienes ya empiezan a tomar en serio lo que narra Xiomara.

Xiomara pasó un día en la Escuela de los Carabineros para comunicarse con los animales de los policías.  Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPO

Entre los caninos hay otra perra tímida que no está dando los mejores resultados en sus presentaciones, esta le cuenta a Xiomara, según la mujer, su preocupación y lo que le pasa cada vez que salta al ruedo.

Rodríguez explica sus falencias y entonces pide que le den otra oportunidad. También su guía suelta lágrimas, cuando la perra le dice que no la abandone, "somos tú y yo, no dejes que me alejan de tu lado".

"Cuando ella me dijo lo que pensaba mi perra sentí que me estaba hablando en realidad, ahora que lo sé no la voy a abandonar", aseguró la patrullera Karine Zapata.

Los policías están anonadados, las dudas empiezan a disiparse en la mayoría. Sin embargo hay otros que no 'comen entero', a pesar de lo demostrado, "pues le atina o muchas cosas, pero a otras no", dice uno.

Rodríguez, a diario, atiende unos cuatro casos, viaja por Cali y Medellín para ver equinos, recorre ciudades aledañas a Bogotá y fincas. Incluso resuelve casos de otros países a través de Skype, teniendo contacto visual con los animales.

También se conecta con los animales viendo fotografías, los dueños de los animales no paran de reír cuando Xiomara les relata toda la vida de los animales.

En las calles evita hacer contacto con los perros callejeros, pues ha tenido experiencias traumáticas y su energía se gasta. Recurre a baños con café para cargarse.

Hace algunos días, en una de sus últimas consultas, una perra que había sido recogida de las calle le contó que un hombre abusó de ella, pero que ya estaba bien con su familia y eso era cosa del pasado. "Eso fue aberrante, nunca había encontrado casos así", aseguró.

Por el extenso terreno de la Escuela de Carabineros corren caballos, sus imponentes melenas tiran para los lados y caen a los pies de Xiomara revolcándose en el pasto.

"Yo sé que soy el mejor y que ellos confían en mí, igual en ocasiones tengo que hacerme el difícil para hacerlos quedar mal", le dice a Xiomara un caballo café. Los Carabineros se miran y ríen, admiten que el caballo es muy bueno, aunque cuando lo montan por primera vez los deja en ridículo en los desfiles.

Es en ese momento comienzan a preguntar de todo. ¿Le gusta su establo? ¿Cómo están las herraduras? No paran de interrogar, le están buscando el quiebre a Xiomara, pero ella se defiende de uno y el otro, reconoce el buen trabajo que hacen con ellos y lo queridos que se sienten al lado de los policías.

"Gran porcentaje de lo que dijo es verdad, pero de todas formas me resisto a creerlo", aseguró el intendente Eudoro Cucunuba.

Xiomara roba caras de felicidad a los Carabineros. Ya no tiene miedo de decir que habla con los animales y los policías no saben qué decir, lo único que se les sigue escuchando es: ¡Esto no puede ser!

CRISTIAN ÁVILA JIMÉNEZ
Redactor de Nación
EL TIEMPO