Vianey, un artista llanero para el mundo

Vianey, un artista llanero para el mundo

Nueva York fue el lugar donde logró llevar su arte a la cúspide.

22 de julio de 2014, 04:43 am

 "Soy pintor, escultor y llanero 100%", eso es lo primero que dice Vianey para identificarse.

A sus 40 años, este artista plástico que llegó a Estados Unidos hace 17 cree que aterrizó en la meca de su oficio, y así lo ha sabido aprovechar. Su obra ha estado expuesta, entre otros, en el Chelsea Art Museum, uno de los museos de arte más reconocidos de Nueva York, así como también fue escogida como una de las postales de la ciudad en la conmemoración del décimo aniversario de los ataques del 9/11.

Desde joven, cuando vivía en Villavicencio, donde aún vive su familia, siempre supo que le gustaba la pintura pero no se identificaba con ningún artista llanero ni de folclor, por eso cuando llegó a EE. UU. se dio cuenta de que allí era donde su obra tendría espacio. "Nueva York representaba para mí la oportunidad de ser más agresivo y rebelde con mi trabajo", dice convencido de su decisión de llegar a ese país y luego mudarse de Florida, donde en un principio se instaló.

En su taller, ubicado en Brooklyn, se adivina el curso que ha tomado su obra entre cajas de cartón donde aún guarda sus trabajos de estudiante, algunos con trazos gruesos, otros abstractos; y piezas de grande formato que tienen aire a Picasso, Warhol y Basquiat.

Como artista es sensible. Pero en su caso, esa condición se ve a flor de piel. Le gusta apoyar causas benéficas. La última fue para recolectar dinero para la fundación Divino Niño en Colombia para la cual regaló una obra que fue rifada entre la comunidad colombiana durante las festividades de la independencia.

Tal vez por esa misma sensibilidad que lo caracteriza terminó plasmando en su obra el dolor que le produjeron los ataques del 9/11. "La obra es la Estatua de la Libertad viendo la ciudad de Nueva York y en uno de sus ojos se refleja el momento en el que uno de los aviones se estrella contra la torre y en el otro, la ciudad en la oscuridad", describe sobre esta pieza que fue escogida por una fundación de apoyo a las víctimas para la conmemoración del décimo aniversario.

Su trabajo es una mezcla entre disciplina y talento. "Suelo hacer series de 12 piezas en adelante. Nunca se me ocurre un día pintar sobre una cosa y al día siguiente sobre otra. Siempre escojo un tema, hago una investigación sobre el mismo y posteriormente la plasmo en la serie", dice y recuerda los nombres de las últimas que ha hecho: "circónica, inspirada en el circo y teatrina, en el teatro".

La obra que está próximo a lanzar es sobre vírgenes. "En la investigación encontré que Latinoamérica es católica luego de la aparición de la virgen de Guadalupe en México al indio Juan Diego. La idea que tengo es interpretar estas vírgenes al estilo Vianey, después llevarlas al Vaticano para bendecirlas y luego exhibirlas alrededor del mundo", comenta emocionado y agrega que las presentará tanto en Nueva York como en Colombia.

Dice que extraña su tierra pero no ha dejado de visitarla. Va dos veces al mes. Le corre sangre llanera por las venas y, aunque en su obra no aparecen paisajes ni paisanos, también corre esa misma sangre por sus lienzos. Es un colombiano orgulloso de sus raíces y se siente con la responsabilidad de ser embajador y representante de la manera más universal: a través del arte.

NATALIA BONNETT
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM