Regatear en grupo: la nueva forma de comprar

Regatear en grupo: la nueva forma de comprar

Los pioneros son los fundadores de la empresa española Iamtogether. Acaban de lanzar su primer reto.

Regatear en grupo: la nueva forma de comprar
13 de julio de 2014, 03:31 am

La idea es simple: si se logra juntar a un grupo grande de personas que quieren comprar lo mismo, pueden pedir un descuento en el precio de ese producto. Es un nuevo sistema de compra y lo llaman inteligencia colaborativa.
Los pioneros son los fundadores de la empresa española Iamtogether, que propone un nuevo modelo de negocio basado en el consumo asociado. Consiste en un unir a consumidores a través de internet para poder presionar al vendedor y conseguir precios más bajos o servicios de mejor calidad; el mismo sistema de las centrales de compra de las grandes empresas, pero entre consumidores.

“Las grandes industrias se asocian para conseguir legislaciones favorables, controles de precios, etc., pero como la sociedad está atomizada, no tiene ese poder de asociación para obtener un fin común ambicioso. Lo que proponemos es que la sociedad se agrupe para reducir los costes de servicios: combustible, electricidad, servicios financieros, etc. en los que, aunque son ejes básicos de nuestras vidas, no somos capaces de negociar las condiciones con las que las contratamos”, refiere Darius Funallet, empresario fundador de Iamtogether.

Acaban de lanzar su primer reto: si entre todos se logra comprar un millón de litros de combustible, se tendrá una rebaja de 0,083 euros (210 pesos) por cada litro; y si se compran cinco millones, la rebaja será de 0,13 euros (330 pesos) por litro. Tienen 21 días para conseguirlo, y en septiembre se lanzará otro reto con la energía eléctrica, así hasta cubrir 5 o 6 servicios básicos. Si lo consiguen, dice, cada ciudadano que apueste por ello podría ahorrar entre un 10 y un 30 por ciento al año.

¿Qué hay que hacer? Convencer al amigo, vecino o familiar, que también necesite ese producto, para tener mayores descuentos. “Eso es inteligencia colaborativa; provoca, con la búsqueda del beneficio propio, el beneficio de todos”, explica Funallet, quien insiste en que “debemos reducir los costes fijos de nuestra vida”.

Por eso, el lema es: ‘Queremos ser tan grandes como los grandes’; “para hablar de tú a tú”, dice. “De esta forma, las grandes empresas se encuentran con un comprador final de su tamaño, sin la necesidad de pasar por varios intermediarios y con la posibilidad de abaratar costes y limitar la competencia al valor añadido”, señala.

La ventaja competitiva

Para César Ferrari, profesor de Economía de la Javeriana, en Colombia “estas asociaciones de consumidores serían instrumentos de presión importantes; sin embargo, muchos de estos servicios tienen precios controlados y los márgenes no son muy altos como para que se puedan conseguir descuentos significativos”.

Ferrari agrega que este modelo funcionaría con bienes muy elásticos, en los que el ofertante esté interesado en garantizar la venta y disputársela a otro vendedor.

Es el caso de la telefonía, por ejemplo, señala Juan Camilo Cárdenas, profesor de Economía en la Universidad de Los Andes, quien explica que este sistema podría tener “una aplicación muy interesante en este campo, donde el mercado está dominado por pocas empresas en las que las que la competencia no ha servido para bajar los precios”.

“Lo que ha representado internet es entregarle poder a los consumidores a base de información y de posibilidades de consumo frente a los oferentes, y eso se traduce en precios más ajustados y puede también traducirse en mejor calidad”, advierte Peter Montes, profesor de la Escuela de Negocios Inalde.

“Es un win-win real”, insiste el creador de la idea. “No estamos hablando de potenciales, sino de cifras concretas: el comprador gana y las grandes compañías también pueden captar un montón de clientes reduciendo los costes. Y a nivel de marca, dinamizan la imagen, la modernizan y empatizan con el comprador”, dice.

REDACCIÓN DOMINGO