Clínica estética, en la mira por muerte de mujer luego de operarse

Clínica estética, en la mira por muerte de mujer luego de operarse

La Secretaría de Salud determinará este jueves si hubo malas prácticas en Crediestética.

Clínica estética, en la mira por muerte de mujer luego de operarse
10 de julio de 2014, 01:10 am

El futuro de la clínica Crediestética, donde fue operada Gladys Amparo Barbosa, cuatro días antes de morir, lo definirá este jueves la Secretaría de Salud.

Tras abrirle investigación administrativa, la entidad hará una nueva jornada de inspección –ayer se llevó a cabo la primera– para determinar si hubo o no malos procedimientos médicos que terminaran por cobrarle la vida a la mujer, madre de tres hijos, dos mayores de edad y una de 13 años.

Su caso prendió nuevamente las alarmas pues, en cuentas de la entidad –solo entre el 2012 y el 2013– ya se contabilizaban seis personas muertas por causas relacionadas con malos procedimientos en centros de estética. Y pese a que durante ese mismo periodo se habían recibido 164 quejas, “el número puede ser superior, ya que los pacientes evitan denunciar”, indicó la Secretaría.

La mayoría de las denuncias están relacionadas con implantaciones mamarias mal efectuadas y liposucciones.
Frente al caso de Gladys, de 44 años, hoy se cumplen tres días desde que su hija menor, Lilibeth, la vio perder el conocimiento, desvanecerse y respirar con dificultad durante unos 45 minutos. (Lea también: 'Clínicas ilegales no reportan complicaciones de los pacientes')

Fue el pasado domingo, justo cuatro días después de haberse sometido a la cirugía.

No era la primera vez que se operaba –ya se había practicado una lipectomía–, pero sí la única intervención que pudo hacerse en la clínica Crediestética, ubicada en el norte de Bogotá. Allí se sometió a una liposucción leve, lipoinyección de glúteos y una mamopexia para aumentar el tamaño de su cola y sus senos, el pasado miércoles 2 de julio.

Aunque parecía que el procedimiento había sido exitoso, Gladys comenzó a sentirse mal pasados dos días de su salida ambulatoria. El primer indicio de que algo no andaba bien fue el desmayo que sufrió el viernes, cuando terminó entre los brazos de una de sus hijas, episodio que las llevó hasta la clínica al día siguiente.

Allí le formularon un regulador digestivo, que además de cumplir esa función, también ayuda a disminuir el vómito.

Murió al cuarto día

El domingo, Gladys nuevamente se desmayó, ante los ojos de Lilibeth. “Ella le chasqueaba los dedos para que no dejara de mirarla, pero fue cerrando los ojos lentamente y no volvió a despertar”, narró Eliana Ospina, la hija mayor.

Aunque aún no es posible determinar si se trató o no de un mal procedimiento o a una atención posquirúrgica deficiente , sus familiares insisten en que la clínica es responsable. “El médico (que la intervino) no nos ayudó cuando se nos estaba muriendo. Nosotros le marcamos y nos dijo, sin importarle, que estábamos muy lejos de él y de las enfermeras, y colgó. Nadie nos dio instrucciones sobre cómo podíamos salvarle la vida a mi mamá”, agregó Eliana.

EL TIEMPO buscó a los responsables de la clínica, quienes solo se quisieron referir al tema a través de un comunicado, en el que confirmaron que Gladys se había operado en el lugar y que había presentado “una evolución satisfactoria”.

Además, contrario a lo que opina la familia de la mujer, después de asistir a un control al tercer día de su salida, sostienen no haber recibido ningún “reporte de la paciente o de sus familiares sobre cambio o alteración en su evolución clínica”.

Gladys era dueña de un bar-restaurante ubicado a pocas cuadras de su residencia, en el sector conocido como La Macarena, localidad de Fontibón, y aún se reponía de la muerte de su mamá, quien falleció en enero del año pasado.

Esteticista de caso en El Tunal sigue fugada

En noviembre del año pasado, la muerte de Briceida González por una cirugía estética clandestina practicada en un apartamento en el barrio El Tunal, sur de Bogotá, conmocionó a toda la ciudad.

Briceida, de 40 años, iba a pagar 1’500.000 pesos por un procedimiento para aumentar el tamaño de sus glúteos. Pero Jessica Lorena Sanabaria, la esteticista encargada de la intervención y quien no tenía los permisos de las autoridades sanitarias para este tipo de cirugías, no tuvo las precauciones necesarias y Briceida murió debido a una complicación pulmonar, derivada de la aplicación de la silicona.

Jessica, ayudada por otras personas, transportó el cuerpo de Briceida hasta el Hospital Tunjuelito envuelto en una sábana y allí mismo lo abandonó.

A los pocos días, la esteticista eliminó todas sus cuentas en redes sociales y desapareció sin dejar rastro.
Hoy en día, Jessica Lorena es una de las 5 personas más buscadas por la Sijín en Bogotá (se ofrecen 5 millones de pesos por información).

La familia de la víctima, por su parte, sigue pidiendo justicia.

BOGOTÁ