'El bus estaba botando gasolina': Tío de víctimas

'El bus estaba botando gasolina': Tío de víctimas

La Policía reportó la captura del conductor, que huyó después del accidente.

19 de mayo de 2014, 03:20 am

José Tapia, tío de seis de los 32 niños que murieron incinerados al quemarse el bus que los transportaba entre una iglesia evangélica y sus hogares, en Fundación (Magdalena), pedía ayer en las afueras de la biblioteca municipal Carlos López Riveira, donde se congregaron la mayoría de los familiares de las víctimas fatales, que al conductor del vehículo le cayera todo el peso de la ley.

“El bus estaba botando gasolina, pero, a pesar de esto, el chofer insistió en seguir conduciendo el carro. Cometió una irresponsabilidad, debió bajar los niños y seguir la marcha solo”, dijo Tapia, quien reside en el barrio Faustino Mojica.

Sus sobrinos, que residían en casas cercanas, no pertenecían a la iglesia Pentecostal No. 3, a donde habían asistido a un acto litúrgico.

Tapia recuerda con impotencia que apenas los pobladores de la zona vieron el vehículo en llamas y oyeron los gritos de auxilio de los menores, algunas personas corrieron para tratar de salvarlos, pero el fuego lo consumió todo en cuestión de minutos.

“Cuando llegué ya estaba muerto, lo cogí y me lo llevé para la casa. Él no asistía a la iglesia, fue porque yo estoy enfermo; yo le dije que fuera para que orara por mí y me compusiera, y mire, se murió”, dice por su parte el padre de una de las víctimas de 5 años, en medio del llanto.

Una niña de 11 años, que resultó quemada, contó que el conductor del bus iba a echarle gasolina al bus (que supuestamente había perdido el combustible por una falla), y lo dejó prendido.

“Él se bajó del bus para echar gasolina y todos los niños estábamos arriba. De un momento a otro, el bus comenzó a echar chispas; en ese momento, el chofer salió corriendo a buscar agua y después se fue. Yo partí el vidrio de la ventana y saqué a mi hermana, pero no pude salvar a mis otros dos hermanos”, dijo la menor.

El vehículo nunca viajó a Bosconia como se dijo inicialmente. Pero durante el recorrido entre la iglesia y las viviendas de los menores debía tomar por un momento la vía hacia Valledupar (Cesar), trayecto al que nunca llegó porque la explosión se produjo a tres cuadras del templo.

La alcaldesa de Fundación, Luz Stella Durán, dijo que algunos niños pertenecían a la iglesia, pero otros habían sido invitados por miembros de la misma. No era la primera vez que eran convocados, al parecer era una costumbre de la congregación llevar a menores del pueblo a sus celebraciones.

El conductor del bus, que había sido contratado para prestar el servicio de transporte, huyo después del accidente. Al atardecer, la Policía reportó su captura.

PAOLA BENJUMEA BRITO
Enviada Especial de EL TIEMPO
FUNDACIÓN (MAGDALENA)