Fichas neonazis están en la mira de las autoridades

Fichas neonazis están en la mira de las autoridades

Crimen de un exlíder, nexos con 'paras' y supuesto apoyo a políticos tienen en alerta a Fiscalía.

Fichas neonazis están en la mira de las autoridades
17 de mayo de 2014, 11:13 pm

Minutos después de bajarse de un automóvil Mitsubishi negro, de placas MKV 157, Alfredo Devia Medina, un comerciante de 36 años, fue acribillado por un sicario que le disparó en repetidas ocasiones con una pistola 9 milímetros que llevaba escondida en un carriel. Devia alcanzó a llegar con vida al Hospital Santa Clara, pero murió más tarde por los impactos que recibió en la cabeza y el pecho.

Este crimen –registrado el 8 de abril, en el barrio Santa Isabel, sur de Bogotá–, es hoy la piedra angular de una investigación mucho más compleja que adelanta la Fiscalía general sobre algunos miembros de los llamados grupos neonazis que operan en el país, cuyas conductas estarían cruzando el límite de la legalidad, infiltrando sectores políticos y ejecutando actos intimidatorios contra la ciudadanía, como la destrucción del muro en homenaje a la Unión Patriótica, hace apenas un mes.

De hecho, se quiere descartar si el señalado hacker Andrés Sepúlveda y su amigo Carlos Arturo Escobar Marín tienen algún nexo con estos grupos de extrema derecha.

Devia fue durante años comandante de la Tercera Fuerza (TC), uno de los grupos que se autoproclama fascistas. Y aunque la principal hipótesis de su asesinato apunta a que fue un ajuste de cuentas, relacionado con la venta de una propiedad, se han encontrado otros indicios sobre su conducta que están siendo investigados.

Testigos les han asegurado al grupo especial del CTI que indaga este crimen que, antes de dejar la Tercera Fuerza, Devia tuvo nexos con personas vinculadas al paramilitarismo. Además, se estableció que tenía indagaciones por porte ilegal de armas, lesiones personales, hurto agravado, estafa y violencia intrafamiliar.

Pero el dato que más ha interesado es que miembros de su grupo –que hoy hacen parte de otras facciones– habrían recibido instrucción ideológica y fuertes sumas de dinero de Juan de Jesús Pimiento Traslaviña. Se trata de un señalado paramilitar, cercano al extinto esmeraldero Víctor Carranza, que estuvo preso por la desaparición de trabajadores del capo Leonidas Vargas.

Jefes del paramilitarismo han mencionado reiteradamente a Pimiento en sus declaraciones. Pero un allega

do a Carranza dijo que el juzgado cuarto penal especializado lo absolvió. Y agregó que Carranza también fue procesado y absuelto en ese caso, en el que lo defendió el hoy magistrado de la Corte Suprema de Justicia Fernando Castro Caballero.

Al respecto, el magistrado aclaró que si bien recordaba que Pimiento estuvo involucrado en un caso de paramilitarismo, no tuvo ninguna relación profesional con él y ni siquiera lo conoció.

Y aunque fuentes en Miami aseguran que Pimiento sigue vivo, el allegado a Carranza dice que fue asesinado, en diciembre de 2012, en una hacienda en Altos de Yerbabuena (a las afueras de Bogotá), que le compró hace algunos años al excongresista Pablo Victoria.

“(Pimiento) Me dijo que venía de Santander y que quería vivir en Bogotá. Seguramente llegó por avisos o por la inmobiliaria, no recuerdo. Pero sí, que compró la finca amoblada, con las antigüedades incluidas. Ese fue mi único contacto con él. Cuando yo ya estaba en España –prácticamente en un exilio– supe de sus problemas y de que la finca fue allanada, pero nunca lo volví a ver o a contactar”, le explicó Victoria a este diario.

El exsenador conservador también aclaró su asistencia, en julio de 2013, al lanzamiento del partido Alianza Nacionalista por la Libertad, apoyado por Tercera Fuerza. Según dijo, recibió por Facebook una invitación para dictar una conferencia sobre hispanidad.

“Creía que era un acto cultural. La conferencia fue grabada y allí consta que esa fue mi única participación”, aseguró Victoria.

Pero hay varios interrogantes en torno a Devia que se quieren despejar. Uno de ellos es por qué Pimiento estaba interesado en patrocinar y aleccionar a miembros de movimientos ligados con el nazismo. La otra es, si sus lugartenientes siguen infiltrados en esos grupos y están haciendo política.

¿Bandera política?

De hecho, en otro episodio paralelo, hace menos de un mes, el excolumnista Ernesto Yamhure se refirió a la supuesta financiación que la recién electa congresista María Fernanda Cabal le hacía al grupo Restauración Nacional, que calificó de extremista y fascista. Además, las cuentas en Twitter y Facebook de miembros de algunos de estos grupos son usadas para agredir y descalificar a mandatarios y candidatos.

Pero Sebastián Camelo, líder de Restauración Nacional se desmarcó de los neonazis, aclaró que solo tienen afinidad ideológica con Cabal y que trabajan por la “vida, familia y la honra de las Fuerzas Militares”.

Efectivamente, miembros de la inteligencia, que los monitorean, aseguraron que consideran pacíficos y respetuosos de la ley a la mayoría de esos grupos. Pero su intromisión en la arena política y en el orden público los tienen en alerta.

Ya se presentó una agresión contra periodistas, en la Plaza de Bolívar, en abril de 2013. Y nadie ha aclarado el episodio del mural de la UP que, de acuerdo con Aida Avella –su líder– , fue protagonizado por 50 hombres armados que escribieron frases amenazantes y firmaron como Tercera Fuerza, Comando Radical y Cabezas Rapadas Nacionalistas.

Desde hace 20 días, EL TIEMPO buscó a sus líderes, pero algunos no contestaron y otros dijeron no estar interesados en hablar.

Por ahora, lo único claro es que la Fiscalía empezó a indagar sus actuaciones y agencias extranjeras están atentas a los avances de estos movimientos y de sus simpatizantes en Colombia.

Seguimientos
Se indaga nexo de hacker con esos grupos

Hasta hace 15 días, Alejandro Sepúlveda y su amigo Carlos Escobar Marín eran reputados estrategas digitales, buscados por políticos y artistas para catapultar sus perfiles en la red. Escobar, incluso, trabaja de la mano de la empresa Zozial S.A.S., de la que es principal accionista Anais Peña, la astróloga de famosos. Pero hoy, Sepúlveda está preso, señalado de espiar las comunicaciones del proceso de paz con las Farc.

Y Escobar ya se puso a disposición de la Fiscalía para explicar sus nexos con Sepúlveda y su trabajo. De hecho, algunos de sus seguidores en la red y clientes ahora aseguran que ambos tendrían nexos con grupos de extrema derecha. Se basan en sus cuentas de Twitter, cuyos mensajes (en especial los de Sepúlveda) hablan de olor a muerte, sangre y suicidio. Pero también en informes de agencias de inteligencia que vinculan a al menos uno de ellos con una organización radical de cabezas rapadas: la Unión Nacional Socialista de Colombia. Al respecto, analistas internacionales le dijeron a EL TIEMPO que “sus mensajes en las redes sociales y su modus operandi tienen mucha similitud con el terrorismo fanático en la red que usa la extrema derecha en Europa”.

Y agregan que los tatuajes que les han visto coinciden con algunos que tenían visitantes de la fachada ‘Andrómeda’ que levantó el Ejército y en la que también empleaban hacker. Pero aún no hay evidencia de que los dos sujetos simpaticen o pertenezcan a grupos de extrema derecha ni delito en ese hecho. Incluso, Escobar ya advirtió, en un video que subió a la red, que emitir opiniones de cualquier tipo no constituye ilegalidad y que está listo a declarar.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com