'Hush, hush', la saga de amor que es fenómeno de ventas en la Filbo

'Hush, hush', la saga de amor que es fenómeno de ventas en la Filbo

Las 4 novelas para adolescentes de la escritora Becca Fitzpatrick se tomaron la Feria.

'Hush, hush', la saga de amor que es fenómeno de ventas en la Filbo
6 de mayo de 2014, 03:30 am

El miércoles pasado, en una Feria del Libro recién abierta, los asistentes tuvieron oportunidad de ver algo poco común: centenares de adolescentes, en una fila para pedirle una dedicatoria a la escritora estadounidense Becca Fitzpatrick, autora de la tetralogía Hush, hush.

Así fueron también el jueves, el viernes y todos los días en que se presentó en público o convocan, en el stand de Ediciones B, para la firma de autógrafos.

Las cuatro novelas tratan de las relaciones de amores y odios de jovencitas humanas (Nora) con ángeles caídos del cielo (Patch Cipriano), por sus conductas maldadosas.

La autora, de 35 años, es todo lo que uno no se imaginaría de una escritora best seller. Estudió para ser enfermera, pero desde niña tuvo una inclinación por la escritura y la lectura de románticas. Luego de casarse, un día su esposo se encontró ante un dilema: ¿le regalo un curso de cocina japonesa o uno de escritura creativa?

La segunda opción fue la que le permitió a Becca desfogar un mundo de fantasías que hoy comparte con jovencitas de más de una docena de países y lanzarse a un universo que la tiene al filo de la fama mundial, cuando se lleve al cine la primera de las cuatro novelas, cuyos títulos son: Hush, hush, Crescendo, Silencio y Finale.

Ayer estuvo en el centro comercial Premium Plaza de Medellín, donde las jóvenes paisas hicieron fila desde temprano en la mañana. Becca pensaba que ya lo sabía todo sobre la calidez de los colombianos, pero, después de que la primera de las niñas le dijo “¿te puedo abrazar?”, todas quisieron lo mismo: autógrafo, abrazo y beso. La presencia de Fitzpatrick estaba programada de tres a cinco de la tarde, pero la extensión de la fila para llegar hasta ella llevó a los organizadores a prolongarla hasta pasadas las 6 p. m. Hoy, la escritora viaja de vuelta a su país.

 

¿Cómo explica la fascinación de los jóvenes por su saga?

Pienso que hay diferentes razones: las niñas son muy apasionadas con lo que quieren, saben lo que les gusta y quieren compartirlo con sus amigas, con las que hacen parte de su grupo. Entonces lo leen para poder comentar y hacer parte de esa comunidad; creo que eso genera también parte del éxito entre este tipo de público.

 

El tumulto del pasado jueves en el pabellón 6 de Corferias, para una dedicatoria de Fitzpatrick.

¿Qué le dicen sus lectoras cuando la tienen cerca?

Muchas me preguntan acerca del final de los personajes, o por qué hice esto o aquello con un personaje. Pero definitivamente el romance es lo que más apasiona y mueve más a las niñas. Anoche, en la cena que organizó la editorial con algunas de ellas, una me habló de su relación con su madre. Dijo que se sintió muy identificada con una historia que hay sobre la relación de una niña con su madre.

Estas novelas tienen un trasfondo que es la lucha entre el bien y el mal, ¿por qué este tipo de elección?

No lo sé, no lo hice conscientemente. No recuerdo haber tomado la decisión: voy a escribir acerca del bien y el mal. Pero pienso que todos los humanos tenemos ese conflicto entre ser bueno y ser malo. Por eso Patch es un chico malo, pero se vuelve una persona buena. Es una historia sobre redención.

En la mitología judeocristiana la figura del ángel caído es precisamente el demonio. ¿No pensó que era un poco arriesgado manejar este tipo de imágenes con jóvenes?

No, porque en mis historias no aparece el demonio. Yo no hablo en particular de cuál fue el primer ángel caído, sino de arcángeles que se portan mal, hacen cosas malas y los arrojan del cielo y se convierten en ángeles caídos. No solo es Patch, el protagonista, sino que hay muchos como él. Patch es un personaje que se bajó del cielo y se quitó las alas porque se enamoró de una chica que es humana.

¿Al estudiar escritura creativa ya tenía proyectado escribir este libro?

No, para nada, pero cuando comencé a hacer el curso surgió esa idea.

Pero, ¿el germen de la historia de dónde nació?

Cuando yo estaba en una clase de biología, en el colegio, un profesor comenzó a hablar de relaciones humanas y sobre sexo, y me pasó al frente y me hizo unas preguntas bastante humillantes. El recuerdo de esta situación de la adolescencia, relacionada con esa etapa y con los romances, fue la semilla que me llevó a escribir Hush, hush.

¿Cuántos años tenía cuando decidió que sería una escritora profesional?

A los 24 años, en un curso de escritura creativa <TB>que me regaló Justin, mi esposo. Allí, un profesor me comentó que sería buena escribiendo, y me animó a intentarlo.

Además de Estados Unidos, a sus libros les ha ido muy bien en España, pero también en América Latina. ¿Por qué Colombia es el primer país de Latinoamérica al que viene?

Colombia me solicitó, me invitaron. Estoy muy contenta de venir porque hace algunos años, cuando Hush, hush fue traducida al español, muchas jóvenes colombianas me contactaron por Facebook y por Twitter y me preguntaban cuándo vendría. Y durante todos estos años me pedían que viniera.

¿Se esperaba esa reacción tan numerosa y emotiva? Me han dicho que algunas de sus lectoras lloran y más de una se desmayó al llegar a su lado para pedirle un autógrafo...

No me esperaba tanto. Estoy sorprendida de la cantidad de niñas, pero siempre es bueno sorprenderse positivamente. Me siento muy querida acá y creo que es un sitio fácil de encariñarse y al cual uno quiere regresar.

¿Qué sabía de Colombia antes de venir y qué sabe ahora?

Honestamente antes no sabía mucho. Puse ‘Colombia’ en Google cuando supe que vendría. En alguna parte vi que en Bogotá tenían una temperatura de 90 °F, me vine en shorts. Había bastante información, pero realmente no se puede saber mucho hasta que no estés en el sitio. Me he dado cuenta de que son muy amables, cariñosos, muy cercanos.

Ha contado en entrevistas que le rechazaron su primer libro muchas veces. ¿De dónde sacó persistencia para intentarlo una vez más?

Pensé en renunciar y decir “está bien, voy a guardar mis historias para mí sola”. Pero en ese curso de escritura, como todos estábamos en la misma tónica y queríamos presentar nuestros proyectos y publicar, nos hacíamos barra y nos apoyábamos mucho. Me dije. “Realmente no estoy sola”.

¿Qué era lo que le criticaban al rechazarla?

Había muchas razones diferentes. Unos querían a Patch, otros no. Otros decían que la escritora no era buena. En las editoriales no se ponían de acuerdo.

¿Y qué fue lo que hizo su nueva agente Catherine Drayton para lograr que vieran la novela ‘Hush, hush’ con otros ojos?

Ella logró venderla al editor, aunque eventualmente me decía que le cambiara algunas cosas y me daba muy buenos consejos.

¿Tiene hijos?

Sí, uno de 7 años y otro de 11.

¿Ellos leen lo que usted escribe?

No. El de 11 quiere leer los libros, pero yo le digo que todavía no, que en algunos años.

¿Por qué todavía no?

Porque mis novelas contienen momentos de romance y escenas de miedo que siento que aún no son para él.

¿Les cuenta sobre lo que escribe?

Sí, cuando estamos juntos, les cuento sobre mis ideas y les comparto. En general, ellos saben bastante sobre mi trabajo y me ayudan a construir ciertas escenas de los libros.

¿Tuvo suerte en el amor cuando tenía la edad de sus personajes?

Unas veces sí, otras no, pero eso hace parte de lo que es ser joven.

¿Qué le dice su esposo ahora porque no sabe preparar cocina japonesa?

(Risas) Él ahora se da créditos por la autoría de los libros, porque fue él quien me regaló el curso para aprender a escribir.

Francisco Celis Albán
Editor EL TIEMPO