'Pocas universidades tienen la visión de transformarse': Jamil Salmi

'Pocas universidades tienen la visión de transformarse': Jamil Salmi

El consultor dice que la región debe dedicarle a la educación el mismo 'entusiasmo' que al fútbol.

'Pocas universidades tienen la visión de transformarse': Jamil Salmi
3 de mayo de 2014, 01:10 am

La mala calidad de la formación universitaria en los países latinoamericanos es un problema estructural de la región, asegura el consultor internacional en educación superior, Jamil Salmi.

Salmi, que hasta el 2012 asesoró desde el Banco Mundial a más de 80 países en esta materia, cree que a los países del continente les falta camino por recorrer para lograr que las universidades sean su principal motor del desarrollo económico y social.

El experto, quien participará el 8 y 9 de mayo en el foro Innovación+Educación= Desarrollo (I+E= D), habló con EL TIEMPO.

Las universidades son las receptoras de estudiantes nuevos que muestran malos desempeños. ¿Qué pueden hacer con ellos?

La calidad de estas entidades se afecta con la calidad de los estudiantes nuevos. Los colombianos no están al nivel de los estándares internacionales, principalmente de los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), a la que piensa ingresar Colombia. Las universidades deben seleccionar a los de mejores desempeños en las Saber Pro; en otros países lo que hacen es tener un año de preparatoria, que no existe en Colombia, y que sirve, además, para evitar problemas como la deserción, sobre todo en el primer año.

¿Qué tan viables son este tipo de iniciativas en Colombia?

Lo fundamental es empezar a mejorar los niveles de educación básica y media, pero eso lleva mucho tiempo y no es fácil ver los resultados pronto. No es su culpa si el sistema de educación básica y media no los preparó bien.

¿Cuáles son las consecuencias de que jóvenes con malos desempeños se inserten en el mundo laboral?

La universidad tiene que hacer los esfuerzos para reponer el nivel de los estudiantes y asegurarse de que las enseñanzas que les van a dar sean pertinentes al mundo laboral; eso significa no solo llenarlos de conocimiento sino ayudarlos a desarrollar habilidades genéricas, capacidades socioemocionales y de estudio y trabajo individual. Los conocimientos cambian con rapidez y hay que prepararlos para un aprendizaje de toda la vida.

Las universidades también son responsables de la formación con calidad de los docentes…

No es un secreto que las facultades de pedagogía que tienen una fuerte responsabilidad en este campo no son tan buenas en Colombia. En el país y otras naciones la carrera docente es una segunda opción para los peores estudiantes y esto debe acabarse. Vale la pena mirar iniciativas dignas de imitarse, como la que ha puesto en marcha Ecuador, siguiendo el modelo de países como Corea o Finlandia, que selecciona a los mejores bachilleres para esta carrera.

¿Cómo está Colombia con respecto a sus vecinos en educación superior?

Colombia está tan mal como sus vecinos. América Latina no sobresale en los clasificaciones internacionales y hay muchas universidades del continente que no reflejan la fuerza económica de sus países. Si América Latina le pusiera a la educación la mitad del entusiasmo que le ponen al fútbol, los resultados serían muy diferentes.

¿Qué le falta a Colombia para tener una educación superior de alta calidad?

Pocas universidades tienen la visión y la ambición de transformarse y contribuir al progreso. Creo que hay un poco de complacencia y aislamiento del mundo externo. Un problema muy grande es la falta de recursos, que en las universidades públicas todavía son muy inferiores a los de los demás países.

¿Cuáles serán las exigencias de la educación del mañana?

La nueva herramienta es la creatividad, que nace del matrimonio entre la ciencia y las artes.

REDACCIÓN VIDA DE HOY