Conflicto cuesta $ 12 billones al año; en paz, PIB crecería hasta 2 %

Conflicto cuesta $ 12 billones al año; en paz, PIB crecería hasta 2 %

Incorporación de nuevas actividades y zonas a la economía generaría desarrollo, según especialistas.

30 de abril de 2014, 02:02 am

El país tendría que destinar cerca de 2 puntos de su Producto Interno Bruto (PIB) anual durante la siguiente década para financiar la paz.

Sin embargo, de acuerdo con el senador conservador Juan Mario Laserna, quien se ha dedicado a estudiar el tema, el costo es manejable y sería compensado con el crecimiento que sobrevendría al incorporar a la economía nuevas actividades y áreas del país que hoy se encuentran aisladas por ser escenarios de la confrontación armada.

“Si hay un acuerdo sólido, existe la capacidad financiera de sacar un proceso de paz, pero también se tienen que lograr otras condiciones políticas y tener la certeza de que las Farc sí estén interesadas en desmovilizarse”, anota el congresista.

El dinero que habría que invertir no solo iría a la reincorporación de los guerrilleros a la sociedad, sino también a la reparación de las víctimas y a un plan de desarrollo que incluya una reforma agraria, entre otros componentes.

Su financiación, según Laserna, se lograría a través de la emisión de deuda pública, como lo hizo Alemania Occidental para sufragar la reincorporación de Alemania Oriental.

La otra alternativa, complementaria al endeudamiento, es el aporte de los ciudadanos en forma de impuestos.

¿Nuevos impuestos?

Laserna propone, por ejemplo, prorrogar el impuesto al patrimonio o el 4x1.000, o la creación de nuevos gravámenes a la minería, incremento de regalías e impuestos a los dividendos financieros.

“Colombia en conflicto crece a casi el 5 por ciento; ¿qué tal que no hubiera conflicto?”, agrega por su parte el economista Salomón Kalmanovitz, quien cita estudios según los cuales condiciones de paz permitirían un crecimiento de 1,5 a 2 puntos adicionales del PIB.

Kalmanovitz también coincide en nombrar la reestructuración de la propiedad de la tierra como uno de los costos seguros del posconflicto y aclara que su monto dependerá de qué tan profunda sea la reforma agraria que se plantee, lo mismo que del mecanismo para adquirir los predios que se distribuirán a los que no poseen tierra.

“Si todo esto se estructura bien, la paz se puede financiar mas fácil”, enfatiza otra vez Laserna.

Los costos de la guerra

Ambos especialistas piensan que, en todo caso, el beneficio compensa el costo, pues actualmente el conflicto le cuesta al país aproximadamente 12 billones de pesos al año por cuenta de los ingresos que dejan de nutrir la economía.

Fuera de eso, el combate a la delincuencia y a los grupos armados ilegales le demanda inversiones cuantiosas al Estado.

Solo en el 2014 hay destinados 22,6 billones de pesos para Defensa, según el libro ‘¿Cuánto nos cuesta la guerra?’, de la profesora del Politécnico Grancolombiano Juliana Castellanos.

Ese rubro, según dice, equivale al 17,9 por ciento del presupuesto nacional.

Así mismo, calcula que en la última década al país se le han ido más de 230 billones de pesos en sostener la guerra, recursos que pudieron invertirse en vivienda, educación o para desatrasar la infraestructura y, de esta manera, ser más competitivos en un panorama de globalización.

El estudio de Castellanos revela que la dotación de un soldado regular está por los 2 millones de pesos, sin considerar el valor de la munición que emplea.

Cifras oficiales indican además que la asistencia a las víctimas, entre el 2012 y el 2014, le está costando al Gobierno casi 20 billones de pesos. Y Castellanos asegura que, en la próxima década, ese gasto ascendería a 54 billones, teniendo en cuenta la cifra actual de personas afectadas por el conflicto, que supera los 6,3 millones.

Y aunque muchos especialistas han hablado del ahorro que vendría en gasto militar después de que se selle la paz con las guerrillas, Kalmanovitz propone que por lo menos en los siguientes 10 o 15 años el gasto se mantenga. Esto, porque la experiencia ha demostrado que el posconflicto suele venir acompañado de un aumento de la delincuencia.

REDACCIÓN POLÍTICA