Claves para entender el mundo garciamarquiano

Claves para entender el mundo garciamarquiano

Los personajes y los escenarios de la obra de Gabo tienen un fuerte asidero en la realidad.

Claves para entender el mundo garciamarquiano
20 de abril de 2014, 01:25 am

Las flores y las mariposas amarillas

En ‘Cien años de soledad’, las mariposas amarillas perseguían a Mauricio Babilonia, un aprendiz de mecánica de una empresa bananera. Existe la creencia de que, cuando estos insectos pasean por la noche, son símbolo de mala suerte. A Babilonia, que era descendiente de gitanos –encargados de llevar a Macondo ‘inventos’ como el hielo–, las mariposas amarillas lo atormentaban fuera a donde fuera. (Vea el especial: Macondo está de luto)

En cambio, las flores amarillas representan suerte. En ‘Cien años de soledad’, Gabo narra que, cuando le tomaban las medidas del ataúd a José Arcadio Buendía, durante toda esa noche llovieron minúsculas plantas amarillas. “Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro”, dice el texto. A Gabo la flor amarilla se le convirtió en amuleto.

El origen del realismo mágico

“La primera condición del realismo mágico, como su nombre lo indica, es que sea un hecho rigurosamente cierto que, sin embargo, parece fantástico”.

Con esta frase, publicada en el diario Reforma, de México, explicaba Gabriel García Márquez, en el año 2000, el significado del realismo mágico de sus obras.

Antes de llegar a la literatura, la expresión ‘realismo mágico’ fue acuñada en 1925 en el arte por el crítico alemán Franz Roh, para describir una pintura que demostraba una realidad alterada.

En Gabriel García Márquez, el realismo mágico define el tejido que hace el autor de la fantasía y el mito con las actividades diarias y ordinarias de sus personajes. Fue 'Cien años de soledad' el libro que puso a este género en el radar. Quienes han estudiado su obra se refieren a “su seductora mezcla de fantasía y crudeza”, que expresa la propia naturaleza latinoamericana.

Por eso, en las obras de Gabo no solo hay que advertir el hechizo de las cosas que cuenta, sino la realidad que las inspira, como se evidenció en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1982: “Los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía, donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

La resonancia poética de Macondo

Macondo, tierra imaginaria a la que García Márquez le dio vida por primera vez en ‘La hojarasca’ (1955), está ubicado –según los relatos del nobel– al oeste de Riohacha (Guajira) y fue fundado por José Arcadio Buendía en el sitio exacto donde alguna vez soñó “que en aquel lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo”, cuando emprendió una expedición para buscar una salida al mar.

Así lo plasmó el escritor en ‘Cien años de soledad’, novela que inmortalizó a esta población. ¿De dónde salió ese nombre? En ‘Vivir para contarla’, memorias que publicó en el 2002, relató que la primera vez que lo vio fue en el portal de una finca bananera ubicada a 10 minutos en tren de su natal Aracataca (Magdalena). “Esta palabra me había llamado la atención desde los primeros viajes con mi abuelo, pero solo de adulto descubrí que me gustaba su resonancia poética”, contó Gabo.

Macondo es el lugar más universal de Colombia gracias a su obra. Según la Real Academia Española, esta palabra –que para el nobel colombiano tiene “carga mágica”– es el nombre de un árbol semejante a la ceiba. Pero, más allá de sus significados, el mundo sabe de Macondo por ser la tierra en la que los Buendía fueron condenados a un siglo de soledad.

Los personajes que volvió ficción

Florentino Ariza, el hombre que duró toda una vida esperando el amor de Fermina Daza en la legendaria novela ‘El amor en los tiempos del cólera’, lleva el alma de su padre, Gabriel Eligio García, quien fue telegrafista en Aracataca. Daza, por su parte, está inspirada en la figura de su madre, Luisa Santiaga Márquez.

El personaje del coronel, quien solo es identificado de esa manera en la novela ‘El coronel no tiene quien le escriba’, está inspirado en la figura de su abuelo, Nicolás Márquez, quien combatió durante la Guerra de los Mil Días. El drama de su vida giró en torno a una pensión que siempre esperó del Estado. Se sabe que, en los últimos años de su vida, Gabo solía acompañarlo a la oficina de correos para buscar noticias del esperado reconocimiento. Artículos sobre su obra también reseñan que el personaje del cuento ‘Los funerales de la Mamá Grande’ está inspirado en su tía Francisca Mejía, quien lo crío junto con sus abuelos en Aracataca.

Gabo no solo construyó sus personajes con referencias de parientes cercanos. Uno de los mayores acercamientos a la realidad en su obra ocurrió en ‘Crónica de una muerte anunciada’, en la que retrata el crimen de Santiago Nasar, un habitante de Sucre, el pueblo donde vivió parte de su infancia.

El personaje real se llamaba Cayetano Gentile, asesinado por los hermanos Chica Salas, a quienes Gabo llama en la novela ‘los hermanos Vicario’.

Insomnio: una alegoría del olvido

“Lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido.”

En 'Cien años de soledad', esta peste, más que hacer que se olvidara el nombre de los objetos y hasta de las personas, hacía que la gente se olvidara del significado de sí misma, “hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado”. De una u otra forma, esta peste resulta ser una alegoría del estilo garciamarquiano a la situación de olvido en la que se ve hundida la sociedad colombiana.

El Caribe, escenario clave de la obra de Gabo

Aunque Gabriel García Márquez aseguró que para crear el universo de su obra mayor, ‘Cien años de soledad’, se inspiró en su pueblo natal, Aracataca (Magdalena), expertos señalan que el mismo Macondo y los escenarios de otras de sus novelas fueron sacados de vivencias del escritor en otros poblados del Caribe. Uno de ellos es Sucre, en el departamento que lleva el mismo nombre, donde transcurre ‘Crónica de una muerte anunciada’ y vivieron algunos personajes que inspiraron los cuentos de ‘Los funerales de la mamá grande’. Cartagena fue otro de los sitios que marcaron la escenografía literaria de Gabo.

En la Heroica se desarrolló la trama de dos de sus novelas más leídas en el mundo: ‘El amor en los tiempos del cólera’ y ‘Del amor y otros demonios’.

Tres grandes protagonistas

El coronel Aureliano Buendía, protagonista de 'Cien años de soledad', según le confesó Gabriel García Márquez a Plinio Apuleyo Mendoza en el libro 'El olor de la guayaba', está inspirado en las impresiones que le contó su abuela sobre el general Rafael Uribe Uribe, quien pasó por Aracataca antes de que Gabo naciera.

Sierva María de todos los Ángeles, según conocedores de su obra, toma su nombre de una canción interpretada por Alejo Durán y se inmortalizó en el libro 'Del amor y otros demonios', cuya historia está ambientada en Cartagena. Úrsula Iguarán, otro de los personajes centrales de 'Cien años de soledad', cobra un inmenso valor al haber sido la fundadora de Macondo y el símbolo de la autoridad de las mujeres en las obras del nobel.

REDACCIÓN EL TIEMPO