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Venezuela, una mesa de diálogo por la que muy pocos apuestan

Ante una oposición dividida, Gobierno espera bajar la temperatura tras dos meses de protestas.

Luego de 39 muertos y casi dos meses de protestas, se instaló este jueves en la noche la mesa de diálogo entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en medio de un marcado ambiente de escepticismo.

Este no es el primer acercamiento entre las partes en estos 15 años de revolución. En el 2003, factores del chavismo y de la oposición participaron en la Mesa de Negociación y Acuerdos, con la mediación del entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el colombiano César Gaviria.

Aquellas conversaciones, que se dieron tras el breve golpe de Estado y el paro petrolero que sacudieron todo el año 2002, finalizaron con la firma de un pacto que terminó siendo papel mojado.

En este nuevo ensayo no interviene la OEA, rechazada por el oficialismo, que prefirió solicitar los buenos oficios de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Por su parte, la MUD pidió la ayuda del Vaticano.

El presidente Maduro instaló la mesa de diálogo y a continuación dio la palabra al nuncio apostólico del Vaticano, Aldo Giordano, quien leyó una carta del papa Francisco que llamó a la reconciliación.

La mayor parte de los partidos de oposición acudieron al llamado de Maduro. Sin embargo, Voluntad Popular, del dirigente encarcelado Leopoldo López, se negó a participar hasta que no liberen a su líder y otros militantes detenidos desde el inicio de las protestas.

María Corina Machado, otra dirigente del ala dura de la oposición, rechazó la oferta de Maduro alegando que el diálogo pretende “desmovilizar” el movimiento de protestas pacíficas.

López y Machado encabezan el ala de la oposición de quienes permanecen en las calles y se identifican con ellos, a diferencia del gobernador de Miranda, Henrique Capriles, que ha adoptado una actitud más cauta frente a las protestas.

Como preámbulo de las conversaciones, estudiantes universitarios marcharon en el este de Caracas, intentando mantener la presión sobre el gobierno de Maduro.

“El camino para llegar aquí fue largo y complejo, pero valió la pena hacer el esfuerzo”, dijo Maduro en un monólogo de apertura de 40 minutos.

“Aquí no hay negociaciones ni pactos, lo único que estamos buscando es un modelo de coexistencia pacífica, de tolerancia mutua”, dijo el jefe de Estado.

Tras la intervención de Maduro, los expositores –11 por bando político– se turnan en intervenciones de 10 minutos, en las que exponían sus visiones de país y buscaban explicar el origen de las protestas, que tras dos meses han dejado 39 muertos, 650 heridos y casi 200 detenidos, según cifras oficiales.

“Algo anda muy mal para que un encuentro entre Gobierno y oposición sea raro”, dijo durante sus 10 minutos de exposición el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Aveledo.

“La violencia debe erradicarse profundamente de la vida venezolana (pero) la protesta pacífica no es una forma de violencia”, agregó.

Aveledo se mantuvo firme en las condiciones exigidas por la oposición para el diálogo, entre estas liberar a los que denominan “presos políticos”; desarmar los grupos de choque allegados al Gobierno y, entre otras, renovar los miembros del Consejo Electoral, Contraloría y Tribunal Supremo de Justicia.

La participación de Capriles, a quien Maduro derrotó por apenas 1,5 puntos porcentuales en las presidenciales del 2013, levantó el perfil de las conversaciones. El líder opositor se había negado hasta ahora a participar en iniciativas de diálogo de Maduro, arguyendo que no se prestaría a “lavarle la cara al Gobierno”.

Sin embargo, según dijeron fuentes cercanas al también gobernador de Miranda, hablaría de último, alrededor de las tres de la madrugada.

“El diálogo luce en situación precaria”, reconoce el politólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Carlos Raúl Hernández. “Al Gobierno lo arrastró Unasur al diálogo, pues Venezuela está casi en moratoria con todos sus vecinos de América del Sur, situación que afectaría el equilibrio económico”, agrega el académico.

Oposición dividida

La MUD aceptó dialogar con el oficialismo; sin embargo, no todas las fuerzas que son adversas al régimen apuestan por esta vía. El líder de Voluntad Popular, Leopoldo López –preso en la cárcel militar de Ramo Verde por su presunta responsabilidad en los hechos violentos que se registraron en Caracas el 12 de febrero, día que marcó el comienzo de la ola de protestas contra Maduro–, ha rechazado esta tesis, al igual que la diputada destituida María Corina Machado.

“La oposición está dividida tras la catastrófica derrota de ‘La salida’ (estrategia que busca la renuncia de Maduro con las protestas en la calle), y esos factores juegan al fracaso del diálogo”, apunta Hernández.

El investigador y doctor en Ciencias Sociales de la UCV Jonatan Alzuru dice que hasta ahora “la debilidad en este caso del movimiento opositor es su incapacidad para procesar las diferencias y por el contrario, desunirse en el momento en el que se requiere mayor unidad para acordar tácticas y estrategias comunes no solo para garantizar la paz, sino para construir los pasos necesarios para una transformación de las estructuras sociales”.

A juicio de Alzuru, “el trabajo de Unasur ha sido valioso”. Según él, se espera que “la oposición logre acordar entre sus diversos y opuestos sectores las transformaciones institucionales para generar los cambios” en el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.

Pese a la gigantesca brecha que separa al chavismo de la MUD, el profesor Carlos Raúl Hernández dice que, “por fortuna, la opinión latinoamericana está pendiente de cómo queden los cancilleres de Unasur en todo esto, y por ese motivo ambas partes tienen que portarse cuidadosamente”.

De hecho, los cancilleres de Colombia, María Ángela Holguín; Ecuador, Ricardo Patiño, y Brasil, Luiz Alberto Figueiredo –que se encuentran en una “labor de acompañamiento” del proceso–, se reunieron este jueves antes de la instalación de la mesa de diálogo, “para analizar los avances logrados a instancias de Unasur”, según dijo la Cancillería colombiana.

Papel periódico llega este viernes a Barquisimeto

Después de ser entregadas las actas de nacionalización de los 75 rollos de papel enviados por la Asociación Colombiana de Editores de Diarios y Medios Informativos (Andiarios) a Venezuela, tres tractocamiones partieron este jueves por la mañana de la población de Guarero (Zulia) con destino a las ciudades de Barquisimeto y Caracas, donde están ubicadas las sedes de los informativos ‘El Impulso’, ‘El Nacional’ y ‘El Nuevo País’, los dos últimos en la capital venezolana.

Se calcula que 12 de las 52 toneladas lleguen este viernes, hacia el mediodía, a Barquisimeto y el material restante, el sábado, en horas de la mañana, a Caracas.

PEDRO PABLO PEÑALOZA
Para EL TIEMPO
CARACAS

Publicación
eltiempo.com
Sección
Mundo
Fecha de publicación
11 de abril de 2014
Autor
PEDRO PABLO PEÑALOZA

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