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Anexión de Crimea, arma de doble filo para Rusia

Según expertos, el referendo "no es libre ni justo porque hay ocupación militar".

Ocupada por miles de soldados rusos, la región autónoma ucraniana de Crimea vota este domingo en referéndum su anexión a Rusia, un hecho que podría desencadenar una ola de nacionalismos independentistas que afectarían no solo a Europa, sino a la misma Moscú.

Tres semanas después de la caída del presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, y dos después de la incursión militar rusa en su territorio –que se dio con el pretexto de proteger a la población rusófona–, los habitantes de Crimea votarán en un plebiscito del que nadie duda el resultado y que, según analistas y las leyes ucranianas, es absolutamente ilegal. Y lo peor: podría alentar a otras comunidades a iniciar un proceso secesionista. (Lea también: Ucrania acusa a Rusia de 'invasión militar' en el sureste del país).

“La agresión rusa mina toda la arquitectura de seguridad de la posguerra fría”, aseguró a EL TIEMPO Mark Cunningham, del German Marshall Fund.

Además, agregó, la anexión de Crimea a Rusia “abriría una caja de Pandora que ha sido muy difícil contener desde Kosovo; la apuesta de Putin en Crimea puede inspirar a otros”. Esas otras regiones –que podrían ser rusas, como Chechenia, Ingusetia o Carelia– alegarían ese derecho a la autodeterminación. “A Rusia solo le interesa el derecho internacional cuando ayuda a sus objetivos. Moscú tiene una visión de la ley puramente instrumental”, añadió.  (Autoridades de Crimea, con el referendo atado).

Los cambios geopolíticos, que pueden derivarse del cambio de fronteras son de profundidad. “A corto plazo reinstalarían la dominación rusa en la región. Pero a largo plazo eso llevaría al declive ruso porque Moscú perdería toda credibilidad y se expondría permanentemente a conflictos similares”, sostuvo Jan Techau, director para Europa del Centro de Análisis Carnegie.

La anexión de Crimea “llevará a Occidente a revaluar” su relación con ese país. “Esta forzará a Estados Unidos y a sus aliados europeos a repensar completamente su política hacia Europa oriental”, por lo que augura un “incremento del compromiso con los países de la periferia oriental”.

La comunidad internacional en pleno rechaza la medida y la ve como una violación del derecho internacional y de la Carta de la ONU.

Según le dijo a EL TIEMPO Luke March, especialista en el espacio postsoviético de la Universidad de Edimburgo, no hay ninguna coyuntura en el derecho internacional para considerar legales ni el nuevo gobierno de Crimea ni el referéndum.

“No puede ser libre ni justo porque se hace bajo ocupación militar”, afirmó March.

Mientras Rusia defiende que Crimea tendría derecho a la autodeterminación, según las leyes internacionales, expertos como Techau opinan que “ese derecho tiene que venir desde un proceso democrático, no de una agresión exterior”.

Desde hace semanas la comunidad internacional amenaza a Rusia con sanciones, pero el presidente Vladímir Putin hace oídos sordos y sigue reforzando sus tropas en Crimea y en la frontera oriental ucraniana.

Ucrania y buena parte de Europa oriental temen que Moscú no se contente con Crimea y que Putin intente hacerse también con el sureste de ese país.

Por su parte, las repúblicas bálticas, Moldavia y Polonia temen el resurgir del antiguo imperialismo ruso y soviético. De acuerdo con March, si se llega a dar la anexión de Crimea a Rusia, “la mayoría de Europa oriental se pondrá muy nerviosa. Además, puede ser negativo para Rusia porque Ucrania se hará más nacionalista y se acercará a Europa si se siente amenazada”.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Mundo
Fecha de publicación
16 de marzo de 2014
Autor
IDAFE MARTÍN PÉREZ

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