La abstención fue la 'reina' de la jornada en Bogotá

La abstención fue la 'reina' de la jornada en Bogotá

Casi el 65 % de los capitalinos no concurrió a la votación. Mujeres aumentan su participación.

La abstención fue la 'reina' de la jornada en Bogotá
10 de marzo de 2014, 06:11 am

La apatía fue la nota predominante en Bogotá en las elecciones de este domingo. Escrutado el 100 por ciento de las mesas instaladas en la capital, apenas el 35,3 por ciento de la gente acudió a las urnas, frente al 45,8 por ciento del 2010 (2’247.000 votos).

En total, 1’832.881 personas salieron a votar el domingo, lo que significó una abstención del 65 por ciento frente al 55 de hace cuatro años.

Pese a que el clima fue favorable en la ciudad, desde muy temprano sitios de amplia afluencia electoral, como Corferias, hacían presagiar que la abstención sería alta, fruto seguramente de la fatiga de los bogotanos con el ambiente caldeado que ha vivido en los últimos meses la ciudad y a la estrategia de los promotores del voto en blanco, que, de paso, se convirtió en la segunda fuerza electoral, con el 11 por ciento de los sufragios en las urnas.

De cara a los resultados, las cosas fueron a otro precio. La Cámara de Representantes por Bogotá sufrió una renovación del 72 por ciento. Siete mujeres hacen parte ahora de ese cuerpo legislativo, tres más que las que ya existían. (Lea también: Los desafíos en los próximos cuatro años)

Pese a que en el resto del país el Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, no obtuvo las mismas mayorías que en Senado, en la capital sí se alzó con el triunfo: 317.898 votos. Su movimiento contará con cinco representantes, encabezados por María Fernanda Cabal Molina, Esperanza Pinzón, Tatiana Cabello, Edward Rodríguez y Samuel Hoyos. Todos llegan por primera vez. (Lea también: Cundinamarca se quedó sin mujeres en la Cámara).

El segundo partido en votación fue el Liberal, que mantuvo sus tres curules con Olga Lucía Velásquez –la mayor votación de la colectividad y muy cercana al exsenador Iván Moreno, hoy preso–; Clara Rojas y Juan Carlos Lozada Vargas.

La Alianza Verde, que tenía un solo representante, gana dos más. A Ángela María Robledo, que repite, la acompañarán la exconcejal Angélica Lozano (una de las sorpresas del día) e Inti Raúl Asprilla, hijo del exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla.

El partido de ‘la U’ vivió una verdadera debacle, pues de 7 representantes con que contaba, se quedó con dos: Carlos Arturo Mojica y Efraín Torres (repitente).

Cambio Radical, aunque conserva la curul conquistada hace cuatro años, esperaba en esta ocasión alzarse con tres. Pero los votos solo alcanzaron para Rodrigo Lara. Esto representa un golpe para el exministro Germán Vargas Lleras, hombre fuerte en la capital. Y, de paso, significa un triunfo para el alcalde Gustavo Petro, que ha visto en el hoy candidato a la Vicepresidencia a su más férreo opositor.

El Polo Democrático pierde un escaño y se queda con dos: el del repitente Germán Navas y el de Alirio Uribe. El movimiento Mira, con Carlos Guevara, y el Partido Conservador, con Telésforo Pedraza, mantienen también su curul de las pasadas elecciones.

Cabe destacar que uno de los ‘quemados’ de la jornada de este domingo fue Wilson Gómez, pupilo de Hipólito Moreno, condenado por el ‘carrusel’ de contratos en la capital.

Mucha gente desinformada

La falta de información de varios electores marcó la jornada de votaciones en la ciudad. El domingo, durante todo el día, parte de los 1’832.881 bogotanos que salieron a votar terminaron haciéndolo en medio de las dudas.

Algunos, por ejemplo, no entendían cómo debía funcionar la entrega del tarjetón de la consulta ‘verde’. Como le pasó a Manuela Aguirre.

Para ella, los puestos de votación tenían poca regulación. “Los jurados de las mesas no están dando el tarjetón para consulta ‘verde’ y tampoco están registrando las huellas. Qué falta de control”, se quejó.

Mientras tanto, en las filas, los electores aún se preguntaban por quién votar, cuáles eran las propuestas y cuál sería el mejor camino para la ciudad.

Incluso, los jurados también notaron la falta de conocimiento que tenían algunos ciudadanos por el uso que debía dárseles a los tarjetones y no dudaron en lamentarse por la desinformación que percibían de los votantes.

Y no era para menos. En la fila, a escasos minutos de tomar los tarjetones, no sabían por quién lo iban a hacer y, entre ellos, se preguntaban a cuál candidato habría que apostarle durante los próximos cuatro años.

“Parece que muchas personas no se preocuparon por informarse bien antes de venir a ejercer este derecho; no tienen claridad sobre cómo se vota ni sobre los mismos candidatos”, precisaron algunos de ellos.

El voto en blanco era contemplado por varios de los que a esa hora permanecían en las filas.

En la plaza de Bolívar, que es uno de los puntos de mayor concentración, varios electores se quejaron por la falta de accesos cómodos y seguros para personas en condición de discapacidad, mientras otros notaron que tampoco había zonas privilegiadas para adultos mayores.

Así las cosas, la jornada fue una durante la mañana y otra totalmente diferente en la tarde.

Mientras la mañana avanzó con normalidad, la tarde atrajo a la mayoría de los electores. “Esto fue sin dolor, sin complicaciones. Parece que estamos mejorando; se siente más organización e información en las votaciones”, señaló Víctor Mosquera, residente de Suba, muy temprano.

Contrario a lo que se pensaba, al creer que la mayoría de los habitantes optaría por llegar a su lugar de votación en horas de la mañana –huyéndoles a los pronósticos de lluvia y a las agobiantes filas que se forman por dejar para última hora el deber con la democracia–, muchos se atrevieron a salir después del mediodía.

Algunos –sobre el tiempo– corrieron y alcanzaron a depositar su voto, mientras otros se quedaron con la cédula en la mano, entre ellos varios sufragantes que vieron cómo los puestos de votación se cerraban frente a sus ojos.

REDACCIÓN EL TIEMPO