Los tesoros escondidos en los libros de la Biblioteca Nacional

Los tesoros escondidos en los libros de la Biblioteca Nacional

En un inventario realizado se encontraron algunos documentos históricos.

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14 de febrero 2014 , 04:05 p.m.

Como si se tratara de un tesoro escondido que durante años permaneció en algún baúl, durante el proceso de inventario y catalogación de los cerca de dos millones de libros y documentos que tiene la Biblioteca Nacional de Colombia –a cargo de 180 personas– han comenzado a aparecer documentos de gran valor histórico entre las páginas de los libros.

“Todos los libros reflejan la huella del lector a través de anotaciones, pero también de documentos que se van quedando en su interior. Multipliquemos eso en un cúmulo de bibliotecas personales, por donde han pasado miles de lectores, como ocurre con los fondos de la Biblioteca Nacional”, explica el historiador Camilo Páez, coordinador del área de Colecciones de la entidad.

Desde siempre, el libro ha sido, además de contenedor de información, un útil artículo en el que sus dueños suelen guardar dinero, cartas, papelitos sueltos y hasta plantas disecadas.

Es el caso de la hoja de una planta y unos papeles manuscritos del sabio José Celestino Mutis, que tienen más de 200 años de antigüedad. “Imagínese de un botánico como Mutis si no iba a haber este tipo de curiosidades. Hay una hojita al lado escrita por él en la que daba indicaciones sobre las láminas de una planta, que se encontraban en varios tomos, quizás de su biblioteca personal”, anota Páez.

Mientras los expertos revisan cada libro, para mirar sus láminas o ponerles las bandas magnéticas de seguridad, todas estas curiosidades documentales han caído de las páginas de obras de otros fondos como el Rufino José Cuervo, el Miguel Antonio Caro, el Germán Arciniegas, el Danilo Cruz Vélez o los que reposaban en los libros expropiados a los Jesuitas entre los siglos XVI y XVIII.

“Son documentos de momentos en la historia que han quedado detenidos en el interior de los libros”, anota Páez, al resaltar su valor documental.

Si bien, algunos son simplemente boletos de tren por Europa, recibos de lavanderías, estampillas y boletos de loterías, como los encontrados en el fondo Cuervo, su valor radica en la información histórica que contienen, que permite a los investigadores e historiadores armar, justamente, ese rompecabezas en el tiempo.

En el fondo Mutis, por ejemplo, también se encontró una nota manuscrita de una señora María Tomasa Pérez al padre Fray Diego Guzmán, pidiéndole posada. “No sabemos si este papel llegó a su destinatario, pero se nota la rúbrica fina; que una mujer escribiera da cuenta de que esta señora no era una esclava sino alguna persona culta, que escribía, tenía acceso a papel y a tinta, que no era común”, dice el historiador.

En el fondo de Caro apareció un documento con membrete de la Vicepresidencia de la República, con el escudo del país en lacré rojo, en el que el intelectual apuntó varias palabras en latín, de algunas de sus traducciones, así como el menú en francés de algún banquete.

Otros de los hallazgos curiosos, entre uno de los libros del filósofo Danilo Cruz Vélez, fue un Certificado de Depósito a Término por 25 millones de pesos, que se le devolvió a sus herederos.

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO