Las pistas de la Fiscalía para destapar entramado por 'chuzadas'

Las pistas de la Fiscalía para destapar entramado por 'chuzadas'

Dos generales fueron relevados por interceptaciones a negociadores del Gobierno en La Habana.

Las pistas de la Fiscalía para destapar entramado por 'chuzadas'
5 de febrero de 2014, 02:15 am

“Buggly Hacker, un lugar de sano esparcimiento, ideal para los amantes de la buena comida y la pasión por la informática”.

Así se promocionaba el negocio que agentes de Inteligencia del Ejército abrieron el 18 de septiembre del 2012, como fachada de una minicentral electrónica con la misión de espiar a la guerrilla y que terminó desatando un nuevo escándalo por supuestas ‘chuzadas’ ilegales. (Vea: Esta es la casa donde habrían 'chuzado' a negociadores del Gobierno).

Esta vez, contra blancos como la Fiscalía, la Policía e incluso –según la revista Semana, que reveló este lunes las supuestas actividades clandestinas de esa unidad– los negociadores del Gobierno en La Habana. (Vea imágenes del local de Galerías)

El escándalo cobró este martes en la noche dos cabezas en la cúpula militar: las de los generales Mauricio Zúñiga Campo, jefe de Inteligencia del Ejército, y Jorge Zuluaga López, jefe de la Central de Inteligencia Técnica (Citec), de la que dependía la fachada, que era coordinada por un capitán y que fue allanada por la Fiscalía hace 13 días. Los dos generales seguirán en servicio mientras culminan las investigaciones respectivas.

En 26 computadores incautados hace 13 días en Buggly Hacker, un discreto local en el barrio Galerías, en el occidente de Bogotá, quedó el rastro del ‘hackeo’ a sistemas electrónicos, bases de datos y comunicaciones de teléfonos inteligentes que no tenían por qué figurar como ‘blancos’ de la inteligencia militar.

En el lugar había cinco personas, entre ellas un sargento que se identificó como José Mejía. Todos fueron escuchados en entrevista y liberados horas después por la Fiscalía. (Lea también: El episodio de las 'chuzadas' no me hace daño a mí: Uribe)

El representante de la empresa es Juan Carlos Mejía Durán, un hombre de 33 años y líder del llamado Partido Movimiento Pirata Colombiano, que promueve el voto en blanco y está en contra de los TLC y los derechos de autor. Posa en redes sociales y se presenta como “una persona leal, a la que le gustan la adrenalina y los retos fuertes”. (Lea aquí: Fiscalía asumió control de salas desde donde el Ejército interceptaba)

Altas fuentes de la Fiscalía aseguraron que el suboficial sorprendido en el local será llevado ante un juez para imputarle cargos, pero que la investigación apunta a establecer hasta dónde escaló, en la cadena de mando, la información obtenida ilícitamente.

Una pista clave es la señal de un sistema de cámaras que controlaba el negocio fachada a control remoto y que sería otro eslabón en la cadena de ‘chuzadas’.

De hecho, este martes, al ordenar que “se investigue hasta el fondo” lo que llamó un posible “uso ilícito de la Inteligencia”, el presidente Juan Manuel Santos pidió establecer claramente si hay “ruedas sueltas dentro del Éjército y a quién le están pasando la información”.

Durante una rendición de cuentas sobre la ofensiva contra el microtráfico, que tuvo lugar en la Dirección de la Policía, el Jefe de Estado ordenó investigar si en este escándalo están jugando intereses en contra de las negociaciones de La Habana. “Las fuerzas oscuras que están tratando de sabotear procesos, como el proceso de paz, ¿están involucradas en esto? ¿Tienen contactos internos (en el Ejército)? ¿Qué buscan?”, cuestionó en referencia a los supuestos monitoreos a los negociadores.

Pero de otro lado, Santos defendió “el uso legal de la inteligencia” como mecanismo “absolutamente necesario del Estado para defenderse de sus enemigos”. (Lea también: ¿Hay guerra sucia en los órganos de inteligencia?)

Un capitán, pieza clave

Desde octubre del año pasado había sospechas de lo que estaba pasando en el lugar. Para ese momento, desde varios sistemas de seguridad se detectó un ‘gusano’ (virus) con el que un grupo de hackers reclutado por los militares había penetrado los sistemas electrónicos de sus blancos.

Aún no es claro si esos datos ‘robados’ a otras entidades del Estado fueron usados en operaciones del Ejército. Lo que sí se confirmó es que una de las páginas manejadas desde Cuba por las Farc fue uno de los objetivos y que ese intento fue detectado en la isla, desde donde se envió un virus como respuesta. Las fuentes hablan de una especie de ‘guerra electrónica’ en ese episodio.

Tras el allanamiento, los militares desmontaron la operación y la célula se refugió en Facatativá. Luego de unos días, cuando pensaron que su actividad no había quedado al descubierto, se reportaron a sus superiores. Se investiga si ese movimiento de encubrimiento fue coordinado con sus mandos en la Central de Inteligencia.

La Fiscalía tiene varios correos que se cruzaron en esos días, en los que quedó en evidencia su preocupación por la ‘caída’ de la fachada y, días después, la aparente tranquilidad porque el escándalo no había estallado. Lo que no sabían es que, para ese momento, el tema ya estaba rondando en las redacciones de varios medios.

Para proteger su investigación, la unidad de la Fiscalía que realizó el allanamiento reportó un operativo contra una red que supuestamente pretendía cometer delitos electorales.

Este martes en la noche, tras una reunión con el fiscal Eduardo Montealegre, el Ministerio de Defensa oficializó las primeras decisiones derivadas del tercer escándalo que sacude los cimientos de la inteligencia colombiana en los últimos ocho años. En el 2009, las ‘chuzadas’ y seguimientos ilegales contra magistrados y opositores del gobierno Uribe terminó en la eliminación del DAS.

Tres años antes, las escuchas de la Inteligencia de la Policía a los jefes paramilitares que negociaban su desmovilización llevó al remezón que sacó a más de una docena de generales de esa institución.

UNIDAD INVESTIGATIVA Y REDACCIÓN JUSTICIA