Son niños inquietos, no están enfermos

Son niños inquietos, no están enfermos

Piscoanalista Joseph Freud niega existencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

25 de enero de 2014, 10:14 pm

Meses antes de morir, Leon Eisenberg confesó que el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) “es el mejor ejemplo de enfermedad ficticia”. El famoso psiquiatra estadounidense que solía defender el uso de fármacos en los niños para mantenerlos más concentrados, admitía a sus 87 años, “que se había exagerado en el sobrediagnóstico de niños con TDAH” y exhortó a los psiquiatras para que determinaran “más detalladamente las razones de sus problemas de conducta”.

Han pasado casi cinco años desde la muerte de Eisenberg, pero el famoso Ritalín (metilfenidato) sigue siendo recetado a niños sin considerar otras terapias que podrían resultar más eficaces aunque más lentas, como el psicoanálisis.

El psicoanalista argentino radicado en España, Joseph Knobel Freud, vuelve a levantar la polémica con una afirmación aún más contundente: “El TDAH no existe”. Su más reciente libro, El reto de ser padres, recoge 30 años de experiencia en el tratamiento de niños y adolescentes, pero es el capítulo dedicado al TDAH el que rompe paradigmas.

¿Qué sintió cuando supo de la confesión de Leon Eisenberg?

Se ve que sintió un arrepentimiento antes de morir, y es lo que pasa con un montón de psiquiatras. La industria farmacéutica gasta mucho dinero para publicitar las enfermedades ficticias, porque tienen un medicamento que puede encajar perfectamente.

En este caso, ¿la invención es más irresponsable porque hablamos de niños?

Sí, porque se trata de un fármaco que no es inocuo, que causa muchos efectos secundarios, entre ellos la adicción. Los laboratorios han aprovechado el hecho de que haya niños que generan conflictos en la educación para meter este medicamento en el mercado; pero si confiáramos en las estadísticas, estaríamos ante una epidemia, porque en diez años se ha quintuplicado la población con este trastorno.

Pero es evidente que hay niños que se mueven más o a los que les cuesta concentrarse…

Por supuesto. Pero lo que no existe es un trastorno. Nos encontramos frente a chicos muy movidos, pero no por eso vamos a inundarlos con medicamentos.

Sin embargo el metilfenidato se sigue distribuyendo…

Algunos padres le han llamado la ‘pastilla de portarse bien’. Entonces entramos en una dinámica que tiene que ver con la medicación en la vida cotidiana. Si desde los ocho años le enseñas que necesita una pastilla para lograr un efecto en vez de llevarlo a un psicólogo, no te quejes si de adolescente necesita anfetaminas para sentirse bien.

¿Cuál es la solución?

Hay que investigar qué es lo que pasa en su casa o en su colegio para que este chico no se quede tranquilo. A lo mejor también hay un fracaso del sistema que rodea al niño.

¿La mala conducta de los hijos siempre es responsabilidad de los padres?

Mientras más pequeños sean los niños, la responsabilidad de su comportamiento es de los padres. A medida que van creciendo, la responsabilidad se reparte entre la escuela y los padres.

¿En qué momento se espera que un niño se concentre?

Cuando entra en la escuela primaria. A partir de los seis años debería poder estar más tranquilo porque puede iniciar y mantener conversaciones con sus pares y prestar atención sobre temas en particular. Un buen educador sabe que un niño entre dos y seis años es curioso y quiere hacer distintas cosas en poco tiempo.

¿La combinación de juegos y límites es la ideal para la educación de los niños?

Sí, porque mediante el juego es como los niños se relacionan con los otros. Los padres tienen que jugar con sus hijos, pero también tienen que ponerles límites.

Y a tener paciencia, ¿se les puede enseñar también?

Claro, hay un tiempo que no lo decidimos nosotros sino que depende de muchas cosas y ellos deben entenderlo. A la sociedad le molesta la hiperactividad de los niños pero no se plantea la hiperactividad de los adultos. Antes de llegar al colegio el niño ha visto una carrera olímpica en casa. ¿Cómo se pretende que llegue tranquilo al colegio? Empecemos los cambios por casa.

Sobrino nieto de Freud

Fundador y profesor de la Escuela de Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Barcelona, Joseph Knobel Freud es sobrino nieto del famoso Sigmund Freud. Su apellido no lo abruma, al contrario: “Freud nos ha enseñado la existencia del inconsciente. Usted no sabe la mayor parte de lo que le ocurre porque hay un inconsciente que lo gobierna y lo domina. Aprender a conocer este inconsciente forma parte del tratamiento psicoanalítico y ese es el gran legado de Freud”.

ZULMA SIERRA
Especial para EL TIEMPO
Barcelona.