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Domingo 26 de febrero de 2017

Escritura, la debilidad de los universitarios

Según estudio, a la mayoría de alumnos de educación superior les cuesta comunicarse por escrito.

Escritura, la debilidad de los universitarios

Después de dedicar cinco años a la educación básica primaria, seis a secundaria y otros cinco a formación de pregrado, es decir, 16 años de enseñanza continua, los universitarios colombianos no escriben bien. Esa es la conclusión de un estudio reciente de la Universidad del Rosario, que analizó los resultados del módulo de competencia escrita de las Pruebas Saber Pro (que toman los universitarios a punto de graduarse) de los años 2011 y 2012. Vale aclarar que dicho módulo de las Saber Pro es el único que los estudiantes no responden bajo el modelo tradicional de opción múltiple, sino que es desarrollado a manera de ensayo argumentativo sobre un interrogante o una afirmación planteada en el cuadernillo de preguntas.

Dentro de sus conclusiones, el estudio reveló que, si bien las universidades mejoraron sus índices del 2011 al 2012, se mantiene la tendencia de pocos estudiantes con niveles superiores en las pruebas de escritura.

En el caso de las Saber del 2011, los investigadores encontraron que, en esta materia, la mayoría de los universitarios se situó entre los niveles 1 y 5 en una escala que va de 1 a 8 (donde uno es el nivel más bajo y ocho el más alto), lo que quiere decir que más de la mitad solo alcanzó niveles medios de desempeño en escritura. Solo una quinta parte logró niveles sobresalientes o superiores (entre 7 y 8). Igualmente, en el caso de las pruebas del siguiente año, la investigación mostró que, de los 146.000 estudiantes que presentaron la prueba, tan solo el 40 por ciento registró niveles aceptables, es decir, entre los niveles 1 y 4, y solo el 5 por ciento obtuvo puntajes sobresalientes.

De acuerdo con Jenniffer Lopera, directora del grupo que llevó a cabo la investigación, esta es una problemática cuya razón no es fácil de identificar. “Encontrar el porqué es una tarea muy compleja porque los estudiantes de pregrado llegan a la universidades con los resultados de los procesos que han desarrollado durante toda su vida, en la primaria y en el bachillerato, por lo que no podemos identificar en qué momento empezó el mal desempeño en escritura”, asegura Lopera.

“Las cosas se complican –según ella– debido a que las instituciones de los diferentes niveles de educación tienden a culparse entre ellas, y se preocupan más por los responsables que por encontrar estrategias para las posibles soluciones.”

Lopera cree que, pese a que los alumnos están experimentando un mundo en el que la comunicación escrita cobra cada vez más fuerza gracias a celulares, tabletas y computadores, no están sacando provecho de la situación.

Asevera, además, que a los jóvenes les pasa con la escritura algo similar a lo que con las matemáticas. “Así como hay estudiantes que deciden estudiar ciencias sociales porque creen que no se van a encontrar con números durante su carrera, hay quienes deciden estudiar carreras con matemáticas porque son conscientes de que su desempeño en estas es superior que en escritura. Esto no debería ser así en ninguno de los casos. Ellos deben poder desempeñarse satisfactoriamente en ambos campos”, agrega Lopera.

“Estas actitudes se ven reforzadas por estereotipos sociales, como que la escritura es aburrida y, en ocasiones, puede llegar a ser una forma de castigo”, señala la experta y hace referencia a la serie animada Los Simpson y a las planas que, al inicio de cada capítulo, hace Bart en el tablero.

Por su parte, Eduardo Escallón, director del Centro de Escritura de la Universidad de los Andes, cree que, si bien se están haciendo esfuerzos significativos para contrarrestar ese fenómeno, la responsabilidad recae en profesores y en la sociedad.

“Saber escribir es una habilidad que se adquiere con el tiempo. El lenguaje es algo natural en los humanos, mas no lo es la escritura. No son los estudiantes los que se rajan en escritura. Los que se rajan son el sistema educativo y la sociedad, que ponen obstáculos para el desarrollo de esta habilidad”, concluye.

Con letras y emoticones

Eduardo Escallón, director del Centro de Escritura de la Universidad de los Andes, cree que, en vez de limitar el aprendizaje de los estudiantes, las nuevas formas de comunicación escrita, como los chats y sistemas de mensajería instantánea, tienen un valor positivo en estos procesos.

“Todas estas formas de comunicación –dice– nos demuestran que los humanos todavía somos capaces de aprender nuevos lenguajes. La escritura combinada con emoticones, por ejemplo, significa un paso significativo en las formas de relacionarnos.”

Leer, el remedio infalible

Aumentar de modo significativo los hábitos de lectura es para Blanca González, directora del Centro de Escritura de la Pontificia U. Javeriana, y para Mariano Lozano, profesor del Departamento de Lingüística, Literatura y Filología de la U. de La Sabana, el consejo más importante para mejorar la escritura. También se deben generar mecanismos de acompañamiento entre estudiantes y profesores en ese aspecto.

De igual manera, sugieren restar valor a los libros que ofrecen fórmulas mágicas para escribir.

REDACCIÓN EL TIEMPO

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