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En la costa, mototaxismo sigue rodando sin control

Autoridades del Caribe implementan acciones para tratar de erradicarlo.

El mototaxismo es un fenómeno que se ha desbordado en el Caribe colombiano, al punto que, según censos en las principales ciudades, dan cuenta que hay más de 200 mil motocicletas rodando como servicio de transporte público.

La situación es tan delicada que se han agudizado problemas de movilidad, alteración del orden público, accidentalidad e inseguridad.

El mal estado de la infraestructura vial, sumado a un transporte urbano deficiente y vetusto, con problemas de contaminación ambiental, rutas mal diseñadas y usuarios desatendidos, son, entre otros, ingredientes del caldo de cultivo para que este fenómeno florezca.

Las medidas para imponer orden han sido infructuosas. Salvo Barranquilla que logró, con una mezcla de mano dura, voluntad política y ofertas laborales, ponerle freno a unos 30 mil mototaxistas (ver nota alterna), las otras capitales del Caribe viven en tensión.

En Santa Marta, según censos de la Alcaldía, hay 23.000 motocicletas, de las cuales 8.475 prestan este servicio de transporte informal. Sin embargo, se estima que en realidad circulan alrededor de 40.000 motos. El director de la Unidad de Tránsito Distrital, Víctor Arizmendi, asegura que solo el 40 por ciento está matriculado en la ciudad y que el 50 por ciento de los conductores son locales; el resto proviene de otras ciudades como Barranquilla, Valledupar, Ciénaga o Fundación.

“Santa Marta se ha convertido en receptora de personas de otras ciudades del país que vienen con esta actividad informal a causar problemas tanto de movilidad como de seguridad”, precisa Arizmendi. Actualmente en la ciudad hay siete asociaciones de mototaxistas.

Pero no solo Santa Marta es receptora. En Riohacha, según el Instituto de Tránsito y Transporte Municipal (Instram), hay evidencias de que son muy pocos los nativos de la ciudad, de los más de 6.000 que se calculan, dedicados al mototaxismo. “En su mayoría pertenecen a los departamentos de Córdoba y Sucre”, dice un funcionario.

No hay cifras confiables

En Cartagena, la Secretaría del Interior no se atreve a entregar una cifra definitiva. Calcula en 45 mil el número de mototaxis que se mueven por la ciudad.

Y en Valledupar, la Secretaría de Tránsito Municipal reveló que el año pasado el 86, 97 por ciento de los vallenatos se movilizó en motocicleta, mientras que el 9,17, en colectivo; y el 3,86, en taxi. Allí la venta de motos se disparó en 35,3 por ciento.

El gremio de taxistas es el que más sufre en Valledupar, pues asegura que en los últimos meses su productividad en el transporte de pasajeros se ha reducido hasta en un 50 por ciento. Las personas prefieren utilizar el servicio de mototaxis por ser más rápido y económico: pagan 1.000 pesos la mínima y 1.500 pesos, por la más larga.

A esta invasión de mototaxistas atribuyen las autoridades los problemas de trancones, inseguridad, accidentalidad y alteración del orden público en la región.

“Después de varios análisis sobre la seguridad en la ciudad y comparando cifras sobre índices delincuenciales en noviembre y diciembre, que son las fechas de fiestas en Cartagena, se llegó a la conclusión de que el fleteo, el sicariato y el hurto tienen el común denominador de que son cometidos por delincuentes que se movilizan en moto, y con parrillero”, sostiene María Helena Vélez, secretaria del Interior de la capital de Bolívar.

Con base en lo anterior, los alcaldes han emitido decretos para prohibir el parrillero hombre, y que las motos solo las pueden conducir sus propietarios o poseedores; además de las restricciones de circulación en algunas vías y horas del día.

Las medidas han generado reacciones contrarias, al punto que en ciudades como Santa Marta desató disturbios protagonizados por mototaxistas, quienes realizaron, hace unos días, cierres de algunas vías, quemaron llantas y atacaron con piedras CAI de la Policía en los barrios Los Almendros y Los Ángeles; además, del mercado público. Por esto hubo 33 capturados y 39 motocicletas inmovilizadas.

El samario César Cabrera, quien lleva ocho años dedicado al oficio, dijo que la prohibición del parrillero hombre afecta sus ingresos porque si hace 40 carreras al día, 10 son de mujeres. En un día malo le quedan libres 30.000 pesos porque es dueño de la moto, pero ahora ganaría se ganaría como 10.000 pesos.

Álvaro Otálora, miembro de una de las asociaciones en Riohacha tambien opinó. “El mototaxismo es la alternativa a raíz del desempleo, muchas personas no hemos tenido otra opción para trabajar. Hemos tratado por todo los medios de organizarnos pero cada día se le cierran más los espacios”.

La explotación

El sociólogo e investigador de la Universidad Sergio Arboleda de Santa Marta, Edimer de la Torre, explica que detrás de los mototaxistas hay todo un negocio y un buen número de personas que se benefician del fenómeno, que va desde políticos que los utilizan como caudal electoral; las cooperativas que les quitan 1.000 diarios; el pago de alquiler del vehículo que cuesta 10 mil pesos el día; los pagadiarios que les prestan para el pago de multas; y el mismo Distrito con sus comparendos y decomisos.

De la Torre asegura que más allá del problema de movilidad hay todo un drama social que se esconde detrás del mototaxismo como es la perdida de jóvenes bachilleres que están gastando los mejores años de su vida detrás de estos empleos que les produce entre 15 y 20 mil pesos diarios. “Eso es gravísimo porque estamos perdiendo nuestra juventud y talento”, manifiesta.

“Nosotros queremos ser parte de las soluciones para una mayor seguridad, pero la administración no escucha”, dice Juan Carlos Rosas, uno de los líderes del mototaxismo en Cartagena.

Así se mantiene en Barranquilla

En menos de tres meses, Barranquilla le puso orden al caos que reinaba en las calles, generado por los casi 20.000 mototaxistas. La voluntad política de la clase dirigente, la decisión del Distrito y el apoyo de la Policía, Ejército y Fiscalía fueron claves para que ‘La Arenosa’ sea en estos momentos la primera ciudad del Costa Caribe, y quizás del país, que ha logrado manejar el problema del mototaxismo en sus calles.

Esa decisión fue tomada en febrero del 2011, bajo el argumento de problemas de movilidad, incremento de los índices de accidentalidad, delincuencia, el narcotráfico, inseguridad y el sicariato.

Ese año, mediante un decreto, se reglamentó que los propietarios de las motos puedan llevar a la esposa o acompañante permanente, sus hijos y a cinco personas adicionales. Para esto tienen que gestionar un permiso ante la Secretaría de Movilidad e inscribir a las personas y deben presentarlo si la Policía los detiene. Se acabó con el pico y placa de las motos, pero solo los dueños y aquellos motociclistas que tengan un permiso de la Secretaría de Movilidad pueden circular los 365 días del año, las 24 horas del día, sin acompañante.

La medida provocó enfrentamientos entre mototaxistas y el grupo Esmad, bloqueos de vías, daños a buses y taxis, tensión en algunos sectores de la ciudad, marchas y capturas de motociclistas sindicados de causar daños a la propiedad privada y lesiones a personas. La Policía debió utilizar 1.500 agentes para evitar las alteraciones del orden público.

Hoy el panorama de la ciudad es otro: vías despejadas, disminución hasta en 50 por ciento de los delitos, comparados con el año 2010, y reductos de mototaxis replegados en el suroccidente de la ciudad, en barrios con verdaderos problemas de acceso y en donde la moto como servicio púbico sí es una opción más para sus habitantes.

REDACCIÓN CARIBE

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
30 de noviembre de 2013
Autor
REDACCIÓN CARIBE

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