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Viernes 29 de enero de 2016

Labriegos y defensores de semillas, indignados por decisiones del ICA

Continúa el debate sobre las semillas criollas, que están en una especie de limbo jurídico.

Labriegos y defensores de semillas, indignados por decisiones del ICA

Tres meses después del paro agrario, la inconformidad de labriegos y defensores de semillas en lugar de apaciguarse se ha caldeado. Ni el pacto que firmaron campesinos y Gobierno, ni las explicaciones que ha dado el Instituto Colombiano de Agricultura (ICA) han sido suficientes para calmar los ánimos. La razón: el futuro y regulación de las semillas.

La indignación de los labriegos tiene su origen, según expertos y agricultores consultados por EL TIEMPO, principalmente, en dos aspectos: el impacto que causó en redes sociales, durante el pasado paro agrario el Documental 970, que denunció decomiso y erradicación de 1.580 bultos de semillas de arroz, en Campoalegre (Huila); y, segundo, en la redacción de la resolución 970, del ICA (que regula el uso y comercialización de semillas) que no especifica que esta norma excluye a las semillas nativas, locales, criollas o ancestrales, como suelen llamarlas los labriegos (ver nota entrevista FAO).

En el ICA, sin embargo, dicen que consultaron a abogados y llegaron a la conclusión de que no es necesario “citar en una resolución lo que no se va a regular” y por eso no se menciona específicamente esta clase de semillas y aclaran que esa entidad “no ha regulado ni ha levantado una sola acción en contra de la producción de las semillas nativas o locales. No están reglamentadas y es libre su comercio”.

El asunto, según los campesinos, no es tan claro.

Los escuderos

Papa sabanera, criolla y pastusa son las tres variedades que, por mucho, atinan a enumerar quienes consumen este producto en las ciudades. Sin embargo, Geiler Vargas ha sembrado unas 110 variedades de papas colombianas, mediante la selección de las mejores semillas de sus propias cosechas, muchas heredadas de su padre, o que ha intercambiado con otros campesinos.

Dice que la variedad pana azul es de las mejores porque es fuerte, no requiere de químicos, soporta el mal tiempo y las plagas, además es grande y buen alimento. Para este agricultor, oriundo de Santander, “la semilla es lo principal que puede haber en el planeta. Donde hay semilla hay comida para uno sobrevivir”.

Las 200 especies de semillas (incluyendo maíz, arveja, lenteja, fríjol y papa) con que cuenta Fabriciano Ortiz, de la provincia de Márquez (Boyacá), tienen un valor incalculable. “La gente pensaba más en estar bien con la comida, en la salud y no en la acumulación de capital que tanto importa ahora”.

Lo corrobora Carlos Ancízar Rico, de Argelia (Valle del Cauca): “Venimos promoviendo el cambio, la no utilización de agrotóxicos en la siembra”. Este activista del campo, además, asegura que en Colombia, para cumplir con requisitos de los Tratados de Libre Comercio (TLC), especialmente con Estados Unidos, se han dictado normas que atentan contra las semillas que no están certificadas por el ICA.

“Claro que los pequeños y medianos campesinos estamos en peligro –explica Rico–, pues las normas se han tornado para prohibir, no para protegernos”.

Lo mismo piensa César Pachón, representante de los paperos en la mesa de negociación con el Gobierno, luego del pasado paro agrario. “Lo que le dijimos al ICA en la negociación fue: ‘Necesitamos que se tumbe la resolución 970 y las otras normas de semillas y planteemos unas nuevas en las que protejamos las semillas nativas y, más bien, controlemos las que vienen de afuera”.

Los entrevistados coinciden en esto: es una paradoja que las normas del país protejan las semillas producidas en laboratorios, fuera del país, al tiempo que se desconoce la tradición del campo, en lugar de aportarles herramientas y capacitarlos en el aspecto fitosanitario.

“Esta resolución 970 y otras leyes que hay atentan contra nuestra cultura y nuestro sistema de reproducir semillas. Eso va contra la soberanía alimentaria, el derecho al trabajo y la vida digna; ahí nos están bloqueando severamente”, dice Pachón.

‘Cosechando’ sueños

Para Carlos Ancízar el proceso de paz es una oportunidad para cambiar a fondo las estructuras del agro y hacer conciencia del mal que le hace a nuestro país, por ejemplo, pasar de una dieta alimentaria basada en cultivos ancestrales a una dieta importada.

“No tiene sentido apuntar a un modelo de dependencia alimentaria, cuando tenemos un país con riqueza agrícola; hay necesidad de un modelo de desarrollo que evite la concentración de capital, que respete la dignidad humana y con ello las prácticas, tradiciones y trabajo de los labriegos”.

A pesar de las explicaciones que da el ICA y las recomendaciones de la FAO continúa la inconformidad por las normas que regulan el uso y comercialización de las semillas al punto que líderes campesinos promueven una movilización hacia Bogotá el próximo 3 de diciembre para insistir en la derogación de la 970 y otras normas que, según ellos, los perjudican. “Más claridad, más respaldo a nuestro trabajo y más inversión”, eso es lo que necesitamos, concluyó Pachón.

La legislación que piden revisar

Según el ICA, la resolución 970 busca regular la comercialización de las variedades nuevas de semillas, creadas en universidades o centros de investigación o que se traen de afuera. De acuerdo con la entidad, tras socializar la 970, en el año 2011, decidieron revisarla, debido a confusiones. Por ello, desde junio y hasta el 5 de diciembre está en consulta en: www.ica.gov.co enlace Consulta Pública.

Para Germán Vélez es un error porque “el ICA no puede pretender consultar 12 millones de campesinos y comunidad indígena por internet. ¡Eso no es un mecanismo de consulta. Es inaceptable!”, dijo.

Por otro lado, el Gobierno Nacional se comprometió a congelar esta resolución luego del paro agrario.

‘Fue aprobada en el marco del TLC’

La ONG Grupo Semillas asegura que las leyes privatizan y criminalizan el uso de las semillas criollas. Al respecto, la entidad opinó.

La 970 fue expedida con el argumento de lograr la sanidad y calidad de las semillas, pero en realidad lo que permite es la monopolización de éstas por parte de las grandes empresas, y volver obligatorio el uso y la comercialización de semillas certificadas y registradas. Exigimos la derogatoria de la Resolución 970 y rechazamos cualquier norma que pretenda sustituirla.

El artículo 4 de la ley 1032, la resolución 970 y la ley 1518 fueron aprobadas en el marco de los Tratados de Libre Comercio, lo que conlleva a que estas normas beneficien a grandes transnacionales semilleras y no a pequeños agricultores.

Las normas de semillas y sus modificaciones en los últimos años en Colombia, responden a presiones desde los países industrializados para que adecuen las leyes nacionales a las normas de propiedad intelectual. Los agricultores han perdido el control de muchas semillas y ahora se les criminaliza por usarlas.

Entre el 2010 y el 2012 el ICA decomisó más de 4’167.225 kilos de semillas, de acuerdo con información oficial entregada por esta misma entidad. En el 2011 destruyeron en Campoalegre cerca de 70 toneladas de arroz de alta calidad. Consideramos que de esta forma se están violando los derechos de los agricultores.

Un documental desató la denuncia

El ‘Documental 970’*, realizado por Victoria Solano, periodista y realizadora audiovisual, fue emitido antes de las protestas campesinas y motivó la polémica sobre la resolución. “Allí se relata la historia de un grupo de campesinos a los que el Gobierno les incauta y destruye 70 toneladas de arroz. En defensa de los intereses de empresas transnacionales y las repercusiones de la resolución 970 en el campo colombiano”, según descripción de los productores del video. Solano, por medio de videos en Youtube, llamados ‘ICA miente’, refuta los argumentos del ICA sobre lo sucedido en Campoalegre. Señala que los campesinos entrevistados dicen: “Nunca el Invima se presentó en Campoalegre a tomar muestras del arroz. El concepto de ellos decía que el arroz podría ser tóxico, pero nunca con una prueba de laboratorio. El ICA destruyó toneladas de arroz basado en esto”.

* Para ver más argumentos de Solano, buscar en Youtube ‘ICA miente’ y ‘Documental 970 de Victoria Solano’.

‘La 970 no es producto del TLC’: ICA

El ICA asegura que el negocio de las semillas no está en manos de multinacionales.

–Según el ICA, en la 970 se regulan las variedades de nuevas de semillas, aquellas creadas en universidades o centros de investigación o que vienen del extranjero.

“Para que lo que se venda sea regulado y que no entre cualquier cosa a competir con las otras semillas. Nadie está prohibiendo sembrar semillas nativas”, informó el ICA.

Otra de las críticas más fuertes que recibe esta polémica resolución es que se haya creado para favorecer el TLC con Estados Unidos. Ante esto, el ICA ha negado que la norma tenga relación alguna con dicho tratado.

“Esta norma no es producto de ningún TLC. Es una norma independiente de los derechos de obtentor; es una regulación netamente sanitaria”, subrayó la entidad.

Además, el ICA desmiente que el negocio de las semillas esté en manos de multinacionales. “Queremos desvirtuar que este negocio esté en manos de multinacionales. Del 100 por ciento de las semillas, las multinacionales manejan el 15 por ciento en el país, y solo en semillas de maíz y algodón”, informó la entidad.

Ante el Documental 970 el ICA desmiente que las semillas que se destruyeron en Campoalegre fueran criollas. Además, la entidad explicó que todas esas semillas destruidas estaban protegidas con derechos de obtentor de un productor nacional.

Y agrega: “En el Documental 970 hablan de la destrucción de semillas nativas; resulta que esas semillas del documental son variedades mejoradas por las empresas nacionales (son semillas que tienen derecho de obtentor). ¿Qué muestra el video? Que esas semillas son ancestrales, pero no, Fedearroz las descubrió hace 5 años. En Campoalegre se evidenciaba que las iban a comercializar de nuevo; esa es la piratería que debemos acabar”.

‘Se necesita un marco que las regule’: FAO Colombia

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en Colombia (FAO, por sus siglas en inglés), el posible malestar que se generó en las ciudades y en el campo con respecto a las semillas está relacionado, en parte, con la forma como se comunicó la norma.

“La resolución 970 pretende algo muy bondadoso, y es que va en pro de la salud y la sanidad. Hay algunas semillas que son mal almacenadas, que no se manipulan adecuadamente y se pueden infestar de hongos o plagas y generar fuertes problemas de salud. Por eso sí se necesita un marco que regule el uso de las semillas, no que las prohíba”, afirmó Rafael Zavala, director de la FAO Colombia.

De acuerdo con esta organización, la resolución se podría mejorar de dos maneras: la forma de comunicarla, “no el cuerpo de la ley sino el cómo darla a conocer”.

Dijo su vocero que en Colombia, por ejemplo, “el celular es una herramienta de comunicación que debería ser muy bien aprovechada por el ICA, pues todos los campesinos lo tienen. Y la otra es que, dentro de la resolución, falta un apartado en el cual esté clara la sensibilidad institucional en cuanto a la promoción de semillas, mercados y saberes locales; un apartado que promueva estas semillas, un marco en el que diga: aquí no es que se prohíba sino que se necesitan estos requisitos. Que tú, como productor, puedas generar una semilla local con denominación de origen”.

Rafael Zavala asegura que la FAO promueve la generación de conocimiento local, los bancos de semillas, los custodios y todo lo relacionado con recursos naturales a nivel territorial o local.

Por eso, si la 970 trae consigo nuevas normas y procedimientos para el campesino, lo mínimo que se espera es que “el Estado facilite el acceso a estos procedimientos. Que no se vuelva una traba sino que lo guíe, que acompañe al productor en ese camino que va a tener que emprender, que es nuevo para él”.

La FAO insiste en la importancia de que la gente de las ciudades empiece a ver más hacia el campo y también a apreciar este tipo de esquemas de producción que ahora son más nichos culturales.

Documental polémico

La otra parte que provocó polémica en el país fue el Documental 970 que, para Zavala, resulta poco objetivo, sensacionalista y con nivel de información muy parcial, pero reconoce que gracias a éste muchas personas en las ciudades dijeron: “‘A ver de qué se trata eso’”.

“Y se empezaron a generar cuestionamientos en personas ajenas al conflicto. Sobre todo en países como Colombia, como México, que hay una gran diferencia entre la ciudad en la que habita la gran mayoría de personas y las zonas rurales de donde provienen los alimentos”, dijo Zavala.

Y añadió: “Que lo malo, sirva de algo bueno. La gran lección en este caso es que el ICA debe aprovechar herramientas como el celular y saber comunicar las cosas”.

www.fao.org

‘Las semillas no pueden tener dueños’

Germán Vélez, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional, es el director de la ONG Grupo Semillas desde 1994.

¿Cuándo las semillas se vuelven parte de un conflicto?

En los años 50 se planteaba que para poder alimentar a la población creciente del mundo teníamos que tener nuevas tecnologías y semillas mejoradas para producir más alimentos. Por eso se fueron creando los nuevos híbridos, las nuevas variedades mejoradas. Los centros de investigación hacen exactamente lo mismo que hacen los campesinos hace miles de años, pero digamos que en una forma más dirigida y tecnificada. Entonces, en el mundo se creó un sistema para proteger esos desarrollos tecnológicos. De esta manera se creó lo que se conoce como Unión Para la Protección de Obtentores Vegetales (UPOV).

Con esto, a las empresas les dieron el derecho por haber desarrollado una nueva variedad, les dieron la protección. En el tema de las semillas no se habla de patentes, sino de derechos de obtentores vegetales, porque ha habido una discusión mundial sobre si una semilla se puede patentar o no. Hoy, el 80 por ciento de todas las semillas comerciales del mundo está protegido legalmente por derechos de obtentores vegetales.

¿Cuál es la posición de Grupo Semillas?

No debería haber ninguna norma de propiedad intelectual ni UPOV, ni patentes ni nada. La semilla debería ser equiparable con el aire.

¿Las semillas tienen dueño?

Son un bien público que nos dio la naturaleza.

¿Colombia ha perdido el control de sus semillas?

Como los países del sur no quisieron suscribirse al convenio UPOV 91, ya cuando empezaron las negociaciones del TLC, en la época de Uribe, hacia el 2002-2003, les dijeron a dichos países: ustedes tienen que adherirse a una serie de convenios internacionales, entre ellos UPOV 91.

Como Colombia se demoró para que entrara en vigencia el TLC, el año pasado, en el Congreso, se aprobaron tres leyes para Colombia, entre las que estaba UPOV 91. En diciembre del año pasado, la Corte Constitucional declaró inexequible el UPOV 91, argumentando que esta norma sí podía afectar a indígenas y afrocolombianos y por lo tanto tenía que haber sido consultada con dichas comunidades.

¿Qué se puede hacer, tal como están las cosas hoy?

Los campesinos tienen que hacer lo que han hecho toda la vida: guardar sus semillas, intercambiarlas, venderlas. Si durante 10.000 años no fue un delito, ¿por qué ahora es un delito guardar semillas, venderlas e intercambiarlas? Lo único que nos queda es desobedecer las normas y hacer que las semillas sigan circulando, porque el día en que los campesinos dejen de guardar sus semillas y de comercializarlas, van a desaparecer las semillas criollas.

www.semillas.org.co; german@semillas.org.co

REDACCIÓN MI ZONA EL TIEMPO
EQUIPO PERIODÍSTICO: MARÍA TERESA SANTOS, LISA GARCÍA, CAROLINA DELGADO Y LAURA JIMÉNEZ.

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