'Quiero diseñar para ayudar a los excluidos'

'Quiero diseñar para ayudar a los excluidos'

Mariana Prieto trabaja en una compañía de diseño de impacto social. Sueña con trabajar en Colombia.

30 de noviembre de 2013, 01:02 am

Ella soñaba ser una gran diseñadora de autos, que un Ferrari o un Lamborghini dijera, en algún lugar, que había sido producto de su ingenio.

Pero la vida le dio un estrujón a Mariana Prieto di Colloredo y decidió que no podía dedicarles sus esfuerzos y su creatividad a los carros sino a los humanos. Fue así como le dio un giro a su carrera para enfocarse en lo social.

“Ser diseñadora de autos no me hubiera llenado desde lo emocional, no hubiera sido feliz”, dice esta bogotana de 27 años quien, a punto de graduarse del Instituto Europeo de Diseño, en Barcelona, dejó esos estudios para buscar un cupo en una universidad de Los Ángeles (Estados Unidos), donde está una de las mejores facultades de diseño con impacto social: el Art Center College of Design, pero la rechazaron.

De Barcelona se fue a vivir a Los Ángeles con la convicción –u obsesión, reconoce– de entrar a dicha institución. Hizo los trámites y, después de dos años de muchos intentos, la aceptaron.

¿Qué es diseño con impacto social? Así lo resume: “Es diseñar productos o sistemas que ayuden a mejorar la calidad de vida de las comunidades”.

En el 2012 se graduó y al poco tiempo empezó a aspirar a un cupo en la división social de la prestigiosa compañía de diseño global Ideo.org, en su programa de ‘fellows’. “Sentía que era algo muy lejano, muy grande. Pero me esforcé por hacer una muy buena solicitud y a los tres meses me llamaron”.

Y así se convirtió en una de las cinco personas escogidas, entre diseñadores de todo el mundo con un perfil similar, para ocupar ese cargo.

Uno de sus primeras misiones fue con una comunidad de Lima (Perú) con limitaciones de acceso al agua para lavar ropa. Además de eso, por la humedad, la ropa no se secaba bien y terminaba generando problemas respiratorios. Ella y su equipo diseñaron una lavadora y secadora –en un mismo aparato– que funciona sin electricidad y sin conexión al acueducto, de bajo costo y sostenible.

En su trabajo, viaja por todo el mundo pero su principal anhelo es trabajar con los más excluidos de Colombia: “Hay mucho por hacer con las víctimas de la violencia, con los desmovilizados, por el acceso al agua y por sistemas que nos ayuden a prevenir desastres naturales”, dice Mariana, convencida de que las experiencias que está adquiriendo las podrá traer a su país.

REDACCIÓN EL TIEMPO