Microcrédito a la medida de las familias de más bajos ingresos

Microcrédito a la medida de las familias de más bajos ingresos

Hay créditos desde 500.000 hasta 7 millones de pesos para mujeres de recursos limitados.

Microcrédito a la medida de las familias de más bajos ingresos
24 de noviembre de 2013, 12:50 am

Colocar 100.000 nuevos créditos entre igual número de familias colombianas de muy bajos ingresos es el reto que se han fijado las directivas de la naciente Corporación Microcrédito Aval en esta nueva etapa que inicia, ya no de la mano de su principal aliado, el Grameen Bank –creado por el premio Nobel de Paz Muhammad Yunus–, con el que mantuvo una alianza por cuatro años en la anterior Corporación Grameen Aval Colombia.

Para soportar el crecimiento de su cartera, la apertura de 11 nuevas oficinas a nivel nacional y reforzar los programas de educación financiera que adelanta en esa población, la nueva entidad recibirá una donación adicional de 7 millones de dólares, lo que elevará su capital base para prestar hasta 10 millones de dólares (unos 20.000 millones de pesos).

Su director, Gabriel Mejía, dijo que en esta nueva etapa la entidad continuará orientada a la profundización organizada y responsable del microcrédito en Colombia, apoyando las unidades de negocios de cientos de mujeres de muy bajos ingresos del país.

¿De dónde surge la Corporación Microcrédito Aval?

Hasta el pasado 20 de noviembre era la Corporación Grameen Aval Colombia, una entidad creada en el 2010 con el propósito de profundizar el crédito en la población de muy bajos ingresos del país y con poco acceso al sector financiero tradicional. Pero después de cuatro años de operaciones en alianza con Grameen Bank, que aportó todo el conocimiento y la experiencia en el manejo del microcrédito para este segmento poblacional, cambió su razón social, pues el Grameen deja de ser parte de la entidad.

¿Qué pasará ahora?

La Organización Sarmiento Angulo seguirá liderando el proyecto en su totalidad, con lo cual se garantiza su funcionamiento y sostenibilidad, a través de las fundaciones Luis Carlos Sarmiento y el Grupo Aval. La entidad continuará orientada a la profundización organizada y responsable del microcrédito en el país, apoyando las unidades de negocios de cientos de colombianos de muy bajos ingresos, principalmente mujeres.

¿Ese propósito requerirá más recursos?

Cuando la Corporación inició operaciones, en el 2010, lo hizo con un capital semilla de 3 millones de dólares (unos 6.000 millones de pesos), aportados por la organización Aval. Estos recursos se destinaron a préstamos, gastos de funcionamiento y el costo de implementar la metodología del microcrédito que se aplica hoy. Ahora, en esta etapa, la organización inyectará otros 7 millones de dólares (unos 14.000 millones de pesos) para soportar el crecimiento y las metas de la entidad de aquí al 2018.

¿Cuántos colombianos se han beneficiado de esos primeros recursos hoy?

A la fecha tenemos 5.460 personas vinculadas, a las que se les han prestado unos 5.000 millones de pesos. Para el 2018 esperamos contar con una cartera de 35.000 millones de pesos, aunque nuestra meta más ambiciosa es llegar a los 100.000 créditos en los próximos años, con unos desembolsos de 130.000 millones de pesos. Para eso tenemos prevista la apertura de 11 nuevas oficinas a nivel nacional, que se suman a las que hoy operan en las localidades de Usme, Bosa, Suba y Engativá, en Bogotá. El propósito es llegar también al cliente rural.

¿De dónde saldrán todos esos recursos?

Producto de la rotación de la cartera, que, dicho sea de paso, tiene un comportamiento muy positivo, con más del 90 por ciento de recuperación. El indicador de vencimientos es muy bajo, se comporta muy distinto al de la banca tradicional, entre otras razones porque tenemos políticas de colocación de crédito responsables a nivel social y económico para garantizar la escalabilidad de la corporación en la oferta de microcrédito.

¿Hasta cuánto le prestan a una sola persona?

Buscamos que las personas tengan un primer acercamiento con un préstamo de 500.000 pesos y, dependiendo de sus hábitos de pago y de su compromiso, pueden acceder a más recursos, previo análisis de su capacidad de pago. Los créditos van desde ese monto hasta 1,5 millones; el más alto es de 7 millones, pero el promedio es de 700.000 pesos, lo que es un indicador de que estamos llegando a un segmento de población de muy bajos ingresos, que no tiene fuentes eficientes de financiamiento.

Capacidad de pago

¿Cómo se asigna un crédito de esta naturaleza?

Se hace un análisis de la situación económica y familiar de cada cliente, sus ingresos y sus gastos; se establece la capacidad de pago y se identifica el destino de los recursos. Esto nos permite tomar una decisión responsable bajo el principio de evitar el sobreendeudamiento y de que, además, sean créditos productivos que ayuden a mejorar las estructuras de sus micronegocios y su flujo de caja.

¿Y las condiciones?

Mantenemos tasas muy por debajo de los límites permitidos y de las que cobran los ‘gota a gota’. Son créditos que se pagan en 50 semanas (un año) y la cuota promedio oscila entre 20.000 y 45.000 pesos semanales, depende del monto. Pero las personas pueden hacer pagos anticipados, abonos a capital, y no hay ningún tipo de comisión ni costos adicionales a la tasa de interés.

¿Qué se requiere para acceder a un préstamo de estos?

En la práctica, que quien lo solicite tenga una unidad de negocio productiva, y en este nicho hay quienes tienen hasta tres. Son mujeres que viven de las ventas por catálogo, de arrendar habitaciones en sus casas, de pequeños negocios de alimentos, confecciones, tiendas y salones de belleza, entre otros.

Se capacitan, se las forma en valores, en educación financiera, para generarles conciencia de solidaridad, de corresponsabilidad y que entiendan el verdadero significado de mantener al día esa obligación financiera. Si logran entender bien ese concepto, sabrán que cada vez podrán tener mayor acceso a los recursos de la entidad.

Destino de la inversión

Las ganancias de las unidades de negocios conseguidas con préstamos de la entidad se destinan, la mayoría de las veces, a mejorar la calidad de vida de las familias y no al gasto tradicional. En esto, la mujer es bastante responsable.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS