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Dos 'patrones' hablan de la tensión en la zona

Luis Murcia es un 'histórico' de la región y cercano a Carranza. Pedro Rincón es el poder emergente.

‘En la región, la paz se rompió hace mucho’

Luis Murcia, el ‘Pequinés’, fue uno de los ‘duros’ de la guerra de las esmeraldas que firmaron la paz en 1991. Asegura que su grupo no ha atacado a Pedro Rincón y que, en cambio, él sí lo ha hecho.

¿Cómo está la zona?

Pues estamos muy preocupados por lo que está pasando. En la región, la paz se rompió hace mucho tiempo y han matado a amigos que estaban trabajando por el bien de la zona. Lo más grave es que la situación se puede poner peor porque allá ya hay gente ‘enfusilada’, que está asustando a los mineros, y la gente no denuncia por miedo. Hay personas que les están haciendo mucho daño al negocio y a las familias que trabajan y viven de la esmeralda.

¿Qué relación tiene usted hoy con Pedro Rincón?

Ese señor es un irresponsable; está haciendo acusaciones sin ninguna prueba. Nosotros no somos enemigos de él. No nos interesa matarlo. Ese señor tiene que mirar hacia atrás, qué es lo que ha hecho y quiénes son sus enemigos; tiene que mirar a toda la gente a la que le ha hecho daño.

Pero Rincón menciona a los Murcia en el atentado...

Para nada. Nosotros nos salimos de la región hace más de siete años para evitar problemas. En ese incidente que él tuvo en Pauna cayó familia de nosotros. Yo hice la paz con Víctor Carranza hace más de 20 años y no voy ser ahora el culpable de una guerra. Nosotros hemos buscado el diálogo con el señor Rincón; hace unos meses nos reunimos con él en un diálogo muy formal y le preguntamos por qué nos quería matar; le pedimos que no llegáramos a esos extremos.

¿Cuándo fue esa reunión?

Fue en la celebración del proceso de paz en Chiquinquirá. Yo le pedí explicaciones y le dije: “¿Por qué, Pedro? ¿Por qué contra nosotros?”. Lo único que hizo fue negarlo. El señor Rincón dice que no hemos vuelto a las reuniones de las mesas de paz y eso no es cierto: yo he ido en representación de mi familia. El que no volvió fue mi hermano Óscar, porque descubrió que le tenían dos grupos de sicarios para matarlo después de una de esas reuniones. Yo temo por mi vida y por la de mi familia, porque el señor Rincón nos ha querido asesinar.

¿Ustedes denunciaron?

Pedimos que se investigue lo que está pasando en la región. Pero que sea una investigación seria, porque hay mucha corrupción. Yo no digo que todos son corruptos, que eso quede claro. Pero sí se deben investigar las muertes que se están dando. Hay algunos que se dejaron sobornar para no dar curso a las denuncias contra el señor Rincón. En una de las reuniones en Melgar, el mismo Víctor Carranza destapó un atentado contra él, planeado por los Rincón, y eso se dio en medio de los acercamientos de paz. Pero nos dimos cuenta de que nunca fue sincero. Él miente a todo momento y dice que es una perita en dulce.

¿Pedro Rincón es el nuevo ‘zar’ de las esmeraldas?

No, para nada. Allá hay personas más importantes. Para ser el nuevo ‘zar’ de las esmeraldas hay que ser una persona inteligente y madura, que verdaderamente trabaje y luche para la región. No ser una persona que le hace daño al gremio.

¿Hay plata del narcotráfico metida en el negocio de las esmeraldas?

Yo respondo por mí y por mi familia. No somos narcotraficantes. Yo invito a las autoridades a que investiguen nuestras cuentas, porque tampoco es que tengamos mucha plata.

¿Hay paramilitares?

Pues ellos sí estuvieron ahí y causaron mucho daño. Esos llegaron, dicen en la región, llevados por Rincón.

¿Qué le dicen al Gobierno?

Que nos apoye para un proceso de paz de verdad. Nosotros somos gente de paz y hemos mandado cartas a la Iglesia, al Procurador y al Defensor para pedir que nos acompañen y se eviten más muertos. No encontramos garantías en las autoridades locales. Necesitamos que el Gobierno Nacional mire a esta región.

‘Nos tocaron el corazón y se nos metieron a la casa’

En una de sus casaquintas de Maripí, en el occidente de Boyacá, Pedro Rincón se recupera de las heridas del atentado de hace una semana. Asegura que tiene pruebas de las graves acusaciones que hizo contra las familias Murcia y Molina.

¿Cómo está la situación en el occidente?

Nosotros no hemos estado en guerra con nadie. Esta es una situación compleja; ni en los 80 y 90 miramos esto. Es que mataron a un niño de tetero, de apenas 8 meses. Eso es atroz con nuestros municipios.

Usted hizo señalamientos muy directos contra personas como Hernando Sánchez y la familia Molina. ¿Puede sustentar sus afirmaciones?

Pero es que Hernando Sánchez toda la vida fue socio de Julio Lozano. Sus empresas son de fachada, para lavar plata. Yo lo sé y lo puedo comprobar. Nosotros nos habíamos quedado callados, pero aquí nos tocaron el corazón y se nos metieron a la casa. Ahora, yo he puesto la cara para todas las reuniones de paz. Hemos citado a los Murcia y no vienen. Acá se sabe que Óscar Murcia toda la vida ha estado delinquiendo con el narcotráfico. Que el Estado venga. Que se diga de verdad: cuáles son los peligrosos y cuáles son los buenos. Parece que solo escuchan a los Molina.

¿Por qué dicen que usted ha movido los asaltos a las minas?

Es que cuando pinta una veta llega gente de todos lados. Todo el mundo brega a mirar qué puede hacer. Todo el mundo tiene derecho a trabajar. Vea: nosotros negociamos un consorcio con el señor Víctor Carranza, firmamos todos los papeles y él llegó y nos paró el trabajo por más de cinco años. Ahora volvimos a trabajar y ¿qué pasó? Que nos vuelven a decir que no quieren saber nada de nosotros. Eso no se hace. Nosotros estamos acá invirtiendo en la región. Los otros no viven acá, no le dan empleo a la gente. Pedimos que el Estado intervenga y sea imparcial en esto.

¿Por qué Víctor Carranza lo señaló de estar detrás de los atentados en su contra?

Yo no lo entiendo y créame que esto no se lo deseo a nadie. Cuando le hicieron esos atentados yo estaba preso. Nunca he tenido que ver con la gente del Llano (donde ocurrieron los ataques contra Carranza). Una de las únicas veces que estuve allá fue precisamente con don Víctor, conociendo una de sus fincas. Tomamos trago por tres días.

¿Quién está atacando a la gente cercana a Carranza?

A Libardo Ortegón, un señor mayor y muy amigo de don Víctor, lo mataron en junio después de que vino dos veces a decirme que él quería trabajar conmigo.

¿Qué va a hacer usted tras el atentado de Pauna?

Yo me fui a unas ferias y fiestas de Pauna, me fui a la cabalgata con mi señora y mi hijo porque nunca pensé que me fuera a pasar esto. Vea, mi hijo está en una clínica y ya le quitaron un pie. ¿Dónde está el Estado? Con esta vaina uno queda entre sonámbulo y loco. A mí me toca sacudirme. Por eso yo les pido a la Iglesia y a las Fuerzas Militares que hagan presencia. Pago recompensa para que se esclarezca este hecho. Yo no estoy lleno ni de ira ni de rabia. Pero yo siempre les salgo y voy a poner la cara. Es que esto que hicieron fue contra mi vida y la de mi familia, contra mi pueblo. Atentaron contra mi hijo. Por Dios, me lo dejaron medio.

El ‘Alemán’ lo ha mencionado a usted en sus versiones de Justicia y Paz. ¿Por qué lo relacionan en la entrada de los ‘paras’ a la zona esmeraldera?

A mí me han bregado a enredar. Nosotros no somos perfectos, somos gente del campo. Claro que tuve que hablar con él. Es que en la región, cuando llegaron, los paramilitares estaban por todos lados. Nos tocó hablar con ellos, pero no aceptamos lo que ellos pretendían. Nosotros los denunciamos. Nosotros acudimos al Ejército, que tuvo combates con ellos. Sería bueno que le preguntaran al coronel del Ejército cómo fue nuestra colaboración, porque nosotros estamos con el Estado.

MARTHA ELVIRA SOTO FRANCO Y JHON TORRES MARTÍNEZ
Editores de EL TIEMPO

 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
17 de noviembre de 2013
Autor
MARTHA ELVIRA SOTO FRANCO Y JHON TORRES MARTÍNEZ

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