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'Era la vida de Francisco o la mía': David Manotas Char

En entrevista con EL TIEMPO, el presunto homicida recordó cómo fue la pelea con su vecino.

Este sábado se cumplen dos meses del episodio de intolerancia, ocurrido en un edificio del norte de Bogotá, que terminó con la trágica muerte del administrador de empresas Francisco José Cifuentes a manos de su vecino David Emanuel Manotas Char. Todo, porque le había pedido que le bajara el volumen a la música. (Lea también: 'El pecado de mi hijo fue caer en la provocación de Manotas')

EL TIEMPO habló con Manotas, quien permanece en el patio 11 de la cárcel La Picota a la espera de la audiencia de acusación.

¿Dónde y en qué entorno familiar nació?

Yo nací en Barranquilla. Tengo 39 años. Soy de una familia que tiene su origen en el Medio Oriente. Estudié mi colegio en el Liceo de Cervantes de Barranquilla. Fui un buen estudiante, no en el sentido de la disciplina y la conducta. Hacía teatro y grandes obras cuando era pequeño. Luego, a los 14 años, llegué a Bogotá, y terminé el colegio en el Liceo Cervantes. Estudié ingeniería electrónica en la Universidad Javeriana y después tuve estudios no tan formales con la parte de la agricultura orgánica y las tecnologías limpias.

¿Hace parte de la familia Char reconocida por la importancia política y empresarial de Barranquilla?

Mi madre (Mary Char) hace parte de seis hermanos, el mayor de los cuales es Fuad Char (exsenador y destacado político del país). Él es mi tío.

¿Por qué se radican en Bogotá?

Tiempo después de la muerte de mi padre Carlos Arturo Manotas Manzur, en 1983, (Un médico quien murió por un paro cardíaco) mi hermana iba a empezar su especialización de Medicina en Bogotá, mi otra hermana se iba a graduar e iba a estudiar arquitectura y mi mamá tomó la decisión de que nos viniéramos todos.

Yo entraba a décimo y mi hermano a noveno. Somos cuatro hermanos, yo soy el tercero. Ellos son profesionales. Mi hermana es médica ginecóloga, mi siguiente hermana es arquitecta y gerente, y mi hermano menor estudió ingeniería de sistemas y es empresario en el campo de frutas y verduras.

¿Cuándo fue su primer contacto con la droga?

Si bien es cierto que hay una visión al respecto, para mí es algo que trato con respeto y lo valoro porque es una gran provisión de la divinidad para el espíritu y el deseo puro del hombre.

Yo pruebo la marihuana en San Andrés, a los 20 años. Recuerdo que estaba de viaje con un socio con el que tenía un negocio de zanahorias, y estaba en la universidad. Fuimos a San Andrés ocho días, lo disfrutamos mucho. Y en esa ocasión, estando entre los rastas, quise hacerlo, me acerqué y me dieron dos baretos que me fumé mirando la luna, escuchando la música.

¿Ha consumido otro tipo de estupefacientes?

Sería una larga historia, porque desde los 20 años ha pasado mucho tiempo. He probado muchas sustancias, probé la coca, después ya fui probando todas las formas de esa planta, de esa esencia.

He probado la hoja, la probé con unos indígenas, después ya la probé de una forma más citadina que está al alcance de la gente. He probado otras sagradas plantas, he estado con grandes taitas de Colombia, de aquí del Putumayo, hemos tomado yagé y otras sustancias chamánicas.

¿Ingresó a rehabilitación por voluntad propia?

Entro a rehabilitación porque hay todo un período en mi vida de acontecimientos violentos, duros y difíciles. Cuando estuve, al principio fue duro comprender que sí hubiera una rehabilitación dentro de las políticas que se planteaban.

Es demasiado estigmatizada la visión de estos psiquiatras y de estos centros. Yo acudo a estos sitios porque comprendo que en un momento dado hay unas condiciones adversas, difíciles, problemas. Busco una ayuda desde el punto de vista médico y psiquiátrico y, por la cercanía con la familia, me interesé mucho más en que no hubiera más conflictos.

¿Cree en Dios?

Creo en Dios, por supuesto. Pero prefiero no hablar de un tema religioso. Creo en la vida y en la naturaleza.

¿Cuándo llegó a vivir al edificio donde finalmente ocurrió la tragedia?

Yo estaba en un momento muy importante de mi vida, principalmente porque estaba en el trabajo de la patente de una bolsa plástica para supermercados, que servía para reciclar. Fue en el septiembre del 2012. Estaba en Barranquilla, volví a Bogotá y busqué ese edificio que me recomendaron. Decidí quedarme.

¿Siempre tuvo problemas con los vecinos?

Yo no tuve problemas con los vecinos en un sentido personal o concreto de ninguna clase. En algún momento hice ruido, bulla y música (escuchaba música italiana, étnica, griega, árabe, jazz, bossa nova y rock progresivo). Canté, toqué guitarra y, por supuesto, hubo momentos que naturalmente fueron molestos, pero no fueron gran cosa.

Sí hubo un par o tres situaciones incómodas pero se hablaron y se arreglaron, y se tomaron algunas medidas. Yo ya iba a cumplir el año del contrato del apartamento y lo iba a entregar. Era una decisión natural, en algún momento se pidió una multa, pero no hubo un problema personal con alguien.

Yo era amigo de los tres porteros, del administrador. Yo saludaba a las personas. No me encontraba casi con la gente, no salía mucho, a veces salía de viaje y me iba por un tiempo largo. Tal vez para ellos fue algo conmovedora mi presencia.

¿Cómo fue el día de la tragedia?

Ese fue un día natural para mí. Llegó mi madre, almorzamos y luego la acompañé al aeropuerto porque iba para Barranquilla. Cuando llegué al apartamento hice algunas cosas en el computador, no prendí el equipo de sonido, no quise hacer ruido porque precisamente el viernes (dos días antes) lo había hecho.

Ese domingo tal vez no encendí el televisor. Estaba en mi cuarto y recuerdo que tenía la ventana abierta, estaba el ‘blackout’ cerrado, es decir que no había ni luz, y así me pasé la tarde. Me había tomado unos traguitos, como la mitad de media botella de ron que había y de pronto fumado algo. Para mí fue completamente sorprendente cuando a las 11 de la noche me fui a acostar a dormir.

Iba a cerrar la ventana cuando sentí un grito de Francisco. Yo no tenía música como se ha dicho. Y cuando moví el ‘blackout’ oí el grito y Francisco comenzó a hablarme y a gritarme de una manera enloquecida y estrepitosa.

Me decía: 'lo voy a matar', y gritaba lleno de furia. Yo no sabía por qué estaba motivado esto. Pensé que era por lo del viernes pero me preguntaba ¿Qué pasó? Además no había sido tan grave. Era un viernes y eran las 12 de la noche. No era tan tarde. Entonces, yo hablé con él y le dije: 'Francisco, por favor contrólate hermano, discúlpame si te he molestado o te he ofendido en algo porque estaba borracho, ya hablé con el administrador e inclusive ya me comuniqué con él'.

Le dije que habláramos al día siguiente, pero él seguía diciendo que me iba a matar. Y estaba desnudo y yo le pedí perdón varias veces. Cerré la ventana y él empezó a darle puños y yo le hablaba desde adentro, como calmándolo. Él era bastante decente, hacía sus fiestas y yo hacía mis fiestas y nunca tuvimos un contacto personal muy cercano.

Algunas veces nos cruzábamos en la portería y nos saludábamos, pero nunca tuvimos problemas hasta ese día. El viernes yo apagué todo y en esa borrachera de pronto dije algo balbuceando que lo molestó porque me había hecho un reclamo.

¿Cómo fue el enfrentamiento?

Él se trató de subir primero por un murito que hay en la terraza del apartamento de él y cogió la ventana a golpes. Luego subió por las escaleras y cogió la puerta a patadas y yo traté de calmarlo y de controlarlo y le dije que eso no iba a volver a pasar. Le dije que me iba en 10 días y me dijo: 'no, hoy mismo se va vivo o muerto'.

Luego, se calmó en ese instante. Yo le hablo, cierra su puerta de la terraza, él apagó la música, cerró la terraza. Yo apagué todo y van pasando los minutos. Después de 15 minutos pensé que él se había dormido cuando apareció en el apartamento y rompió la puerta con algo. Yo prendí las luces y ya no podía hacer nada. En ese momento llamé a mi mamá porque no tenía el número de la Policía y le dije que el vecino se había entrado a mi apartamento y que estaba enloquecido.

Ella me dijo que se lo pasara. Francisco cogió el celular y por momentos tuvo unos segundos de calma. Terminamos de encender las luces y luego enloqueció y me dijo que abriera la ventana. ¿Sabe qué señora? -le dijo a mi mamá- Yo me voy a morir. La razón por la que lo dijo probablemente habrá que comprobarla y me la reservo, pero él dijo así.

Tiró el teléfono y se vino encima de mí y comenzó a golpearme y a decirme que él se iba a morir y que me iba a matar. Si él se hubiera ido yo no me hubiera defendido. Pero cuando sentí que me iba a asesinar yo sentí que era su vida o la mía. Yo sabía que en el sofá había un plato y un cuchillo al lado de una ropa, porque todo estaba desordenado.

Cuando veo que me está estrangulando y yo me estoy asfixiando busco el arma y me defiendo con el cuchillo y él sigue en lo mismo. Sin parar hay una lucha de él herido, como de muerte.

Me cogió la mano y trató de degollarme con el mismo cuchillo, yo le hice el quite y me hizo una cortada de 14 puntos en el rostro. Nos fuimos luchando hasta la habitación y luego nos devolvimos (a la sala). Luego cayó de rodillas frente a mí, me miró y saltó por la ventana y cayó en su propio apartamento.

Pero Medicina Legal señala que Francisco Cifuentes presentaba 22 puñaladas y el juez que lo envío a usted la cárcel dijo que no hubo proporcionalidad en la defensa…

Yo me lo he preguntado muchas veces porque cuando trato de recordar los hechos solamente sentía que tenía que defenderme y que él me iba a matar. Era tan violento el momento. Me pregunto aún: ¿sí fueron tantas agresiones? Pero realmente puedo decir que fue defensa personal porque él lucho hasta el último momento.

¿En qué va el proceso?

Sé que hay una audiencia preliminar y me he enterado, pero no por mis abogados, que la Fiscalía ya entregó el escrito de acusación al juzgado correspondiente pero aún no conozco fechas de la audiencia preparatoria.

¿Se considera inocente o culpable?

Me sigo considerando inocente, por supuesto. No puedo comprender por qué él dijo esas palabras y le he pedido a mi defensa que investigue por qué realmente él reaccionó así. Sería lo único que podría explicar la actitud de Francisco. Si hubo algún tipo de situaciones previas a esa noche serían insignificantes frente a una respuesta como esta de meterse a un apartamento con la intención de matar a una persona en su propia casa.

¿Van a buscar un preacuerdo?

Tendría que aclarar eso con mi defensa, pero sé que nuestra posición clara es abordar el camino de la legítima defensa.

¿Cree que va a salir algún día de la cárcel?

Estoy seguro de que podemos ir descubriendo todo lo que sucedió en este momento y llegar al fondo de todo. Cuando veo lo que pasó en ese edificio y cuando pienso en la relación que tuve con Francisco digo: qué lástima que se digan tantas cosas.

Nunca hubo problemas graves con alguien del edificio. Se necesita realmente que se sepa lo que pasó y saber si lo que lo motivó de pronto es ajeno a estas cosas y podríamos comprender que yo no soy culpable de nada. En el momento como sucedieron las cosas tenía que salvar mi vida.

¿Cómo transcurre un día suyo en prisión?

Estoy en un patio de alta seguridad y hay una convivencia buena en el lugar donde estamos, no todos los días son iguales, pero este tiempo me ha servido para comprender lo que ha pasado. He recibido unas dos o tres visitas de familia.

¿Ha vuelto a consumir drogas?

No. Eso me ha parecido algo muy valioso porque donde estoy no hay acceso a sustancias de esa clase. Estoy más tranquilo porque ha pasado este tiempo y lo he aprovechado. No he tenido crisis.

¿Quiere dar un mensaje a la familia de Francisco Cifuentes?

Quisiera decirles que comprendo lo que deben sentir en este momento, que debe ser un inmenso dolor porque cuando le pasa algo tan inesperado a un ser amado tiene que ser algo muy duro en el corazón.

Les pido que comprendan que yo en realidad jamás hubiera deseado que eso sucediera. Si yo hubiera podido detener a Francisco lo hubiera hecho pero no lo pude detener como las aguas de un río. Si pudiera devolver el tiempo y evitar la tragedia, lo haría. Tendremos que ver por qué él tomó esa actitud. Si fuera posible para mí en este mismo momento lo levantaría de entre los muertos porque mi fe es más grande que pensar que la muerte es el final de la existencia.

¿Qué le dice a su propia familia?

Que la amo mucho, que la admiro, que es una familia magnífica. Mi madre es una de las personas más lindas e incondicionales que conozco en esta vida. Siempre del lado de sus hijos, por amor.

Siempre está del lado de uno. Gracias a mi familia. Todos son unas personas grandiosas porque mi familia siempre ha logrado mantener un espíritu de amor. Lo que me haya pasado no tiene nada que ver con mi familia.

Se espera fecha de audiencia

Aún no se ha definido la fecha de la audiencia de acusación contra David Emanuel Manotas Char. Lo que se sabe es que la Fiscalía ya radicó el escrito de acusación por el delito de homicidio agravado. De ser hallado culpable, Manotas podría enfrentar una condena de entre 33 y 50 años de prisión. Su defensa estará a cargo del grupo de abogados de Jaime Granados, la cual no descarta declararlo inimputable por trastorno mental.

Sin embargo, la Fiscalía señala tener pruebas suficientes para demostrar la culpabilidad de Manotas, entre ellas el dictamen de Medicina Legal, el cual concluyó que la víctima presentaba 22 puñaladas en distintas partes del cuerpo. Esto quiere decir que no hubo una proporcionalidad en la supuesta legítima defensa y que fue un acto de sevicia.

Otra estrategia de la defensa, que buscaba demostrar que Francisco Cifuentes se arrojó a través de la ventana, queda en duda, pues las pruebas practicadas en la escena del crimen indican que hubo huellas de arrastre en el piso, es decir que la víctima fue lanzada. Además, Cifuentes murió desangrado, no producto de una caída de altura.

En cuanto al estado psiquiátrico de Manotas, el propio juez que lo envió a la cárcel sostuvo en su momento que el victimario no podía alegar un trastorno mental para matar, cuando tuvo después plena conciencia para escapar. Este caso lo definirá un juez de conocimiento.

CARLOS GUEVARA
REDACTOR DE EL TIEMPO

 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
1 de noviembre de 2013
Autor
CARLOS GUEVARA

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