Prensa británica rechaza regulación impuesta por el gobierno
El nuevo sistema de control aparentemente no es obligatorio para todos los medios.
Por: Claudia Gaona Para EL TIEMPO Londres
En medio de una profunda controversia y del rechazo de los medios de información británicos, el gobierno de David Cameron dio vía libre a un nuevo sistema de regulación de la prensa, como respuesta a los escándalos originados por las interceptaciones ilegales hechas por el tabloide News of the World para conseguir sus historias periodísticas.
El nuevo sistema está contenido en un documento denominado “cédula real”, que fue elaborado por un grupo de funcionarios y asesores del gobierno y que es utilizado desde la época medieval para decidir sobre situaciones de interés nacional.
A través del documento se crea un nuevo organismo de regulación que aparentemente no es obligatorio, es decir, a él se acogen los periódicos y medios de información que quieran, pero que al mismo establece multas y costoso arbitrajes para quienes no estén en él.
El diario británico The Guardian rechazó en uno de sus editoriales de esta semana el mecanismo desde el origen del documento, ya que fue elaborado por un grupo de políticos y ni siquiera recibió el debido debate en el Parlamento británico. “Sí el propósito era evitar un fundamento legal directo en la regulación, el resultado es peor. Se canalizó a través de la puerta de atrás del Palacio de Buckingham en lugar de la puerta principal de Westminster”, sede del legislativo en Londres.
Para el director de la escuela del departamento de medios y comunicaciones del London School of Economics, Charlie Beckett, el riesgo implícito en la nueva regulación es la participación directa de la clase dirigente política en su creación y funcionamiento, lo que evidentemente se puede constituir en un juego peligroso para la democracia.
“El trabajo de los periodistas es contar historias sobre esos mismos políticos que están haciendo la regulación de los medios, por eso no me parece que sea acertada. Debe existir algún tipo de control pero totalmente separado de la clase política”, aseguró Beckett a EL TIEMPO.
Los principales medios de información señalaron que seguirán buscando mecanismos que reflejen su independencia, transparencia, responsabilidad y respeto en desarrollo de sus actividades periodísticas, pero de manera autónoma para avanzar en una verdadera auto-regulación que no ponga en riesgo la libertad de expresión.
La estructura del nuevo mecanismo de regulación contempla un sistema de atención rápida de quejas para investigar los abusos, la rectificación cuando sea necesario e incluso multas de hasta un millón de libras esterlinas para las infracciones más graves. También se opone a la presencia de periodistas en los organismos reguladores.
Este nuevo sistema, que entraría a funcionar hasta después de las elecciones del 2015, podría ser modificado en el futuro si dos tercios de las dos cámaras así lo deciden, condición que tampoco fue bien recibida por los medios de información.
Claudia Gaona
Para EL TIEMPO
Londres