Las caídas y el destino de la saga familiar de los López

Las caídas y el destino de la saga familiar de los López

Historia de una poderosa dinastía que se gestó y aún tiene influencia en Córdoba.

Las caídas y el destino de la saga familiar de los López
17 de octubre de 2013, 06:44 pm

La dinastía López está presente en Córdoba, literalmente, desde que se fundó el departamento en 1952. El 16 de junio de ese año, el entonces presidente Roberto Urdaneta Arbeláez designó una junta organizadora y coordinadora para darle vida jurídica a la nueva entidad territorial y allí estaba el cacique de esta familia: Libardo López Gómez. (Lea: Vea en fotos la dinastía de los lópez en Córdoba).

Su ascendencia política es el Partido Liberal y durante toda su vida estuvo vinculado a esta colectividad, al punto que, por décadas, en esta región del norte del país existió el mito de que quien quería votos, necesariamente tenía que estar al lado de un López, ojalá de Libardo López Gómez.

La cuna de esta familia, de la que también fueron líderes Edmundo y José María López Gómez, hermanos de Libardo, es el municipio de San Andrés de Sotavento, donde esta dinastía tuvo por años su ‘cuartel general’ y aún mantienen algunas propiedades.

El poder que desarrolló esta familia en Córdoba, que quedó en entredicho por sus vínculos con el paramilitarismo, es enorme y aún, con algunos herederos, conserva una gran influencia en las decisiones que se toman en el departamento.

Este ‘patriarca’, como se le dijo a Libardo hasta su muerte, en noviembre de 1994, fue concejal, alcalde de Montería (capital de Córdoba), gobernador del departamento y embajador de Colombia en Panamá.

Aunque siempre militó en el liberalismo, para tener cierta independencia política se dio a la tarea, junto con sus hermanos, de fundar el movimiento Mayorías Liberales, con el que pasó por varios cargos de elección popular y de designación gubernamental.

De hecho, su poder en la región quedó plenamente confirmado cuando fue designado por el presidente Alfonso López Michelsen, también liberal, para manejar los hilos del departamento en 1977.

Claro que si Libardo fue considerado un ‘patriarca’ en su región, Edmundo lo fue a nivel nacional. De hecho, quienes conocen de política, cuentan que tuvo una relación más cercana con el presidente López Michelsen. Claro que con el caudal político de su familia también fue congresista (por más de 20 años), embajador y ministro.

Edmundo es el más cercano de los tres hermanos a la sociedad cachaca y es, de hecho, el único de ellos que sobrevive. Incluso, en el del Partido Liberal se le considera una de las voces más autorizadas para tomar decisiones relacionadas con su región y con algunos temas de índole nacional.

Para la campaña que realizó el expresidente Álvaro Uribe en esta región, cuando aspiró por primera vez para el periodo 2002 – 2006, lideró en Córdoba el equipo ‘Liberales con Uribe’, lo cual obviamente le valió el reconocimiento casi incondicional del exmandatario.

Pero si algo hay que dejar claro es que estos dos personajes de la vida pública costeña no estuvieron enredados, por lo menos a la luz de la justicia, con temas ilegales o que les generara algún tipo de reproche. En la región se les dijo desde manzanillos hasta lagartos, dos términos muy usados en el argot político, pero nunca se les relacionó directamente con situaciones ilícitas.

Vínculos con ilegales

No obstante, el tercero de los hermanos, Jesús María ‘el Mono’ López Gómez, aunque no se quedó atrás en la actividad política y también ocupó varios cargos públicos, sí debió afrontar en vida procesos judiciales por sus presuntos nexos con las autodefensas y, de hecho, no son pocos los testimonios de la región que lo señalan de ser uno de los cerebros del paramilitarismo en Córdoba.

Incluso, se dice que, junto al empresario y ganadero Rodrigo García Caicedo, era uno de los pocos que le hablaba al oído al extinto jefe paramilitar Carlos Castaño y al extraditado Salvatore Mancuso, al punto que los impulsó a crear, a mediados de los 90, los ejércitos privados de autodefensa que desembocaron en el paramilitarismo.

Pero esta cercanía con ilegales no le fue impedimento, más bien por el contrario parece que le sirvió de apoyo, para ocupar varios cargos. Uno de ellos, que mientras lo ejerció no estuvo exento de polémica, fue precisamente el de Gobernador de Córdoba (2001 – 2003).

‘El Mono’ López debió afrontar una investigación penal por el denominado ‘Pacto de Ralito’, documento firmado entre líderes políticos y paramilitares para “refundar la patria” y por el que su sobrino, Juan Manuel López Cabrales, fue condenado por la Corte Supremas de Justicia.

Este veterano político cordobés, quien falleció en el 2012 a los 85 años, fue considerado uno de los “consejeros” de los paramilitares en el norte del país, al punto que alguna vez Salvatore Mancuso, ante Justicia y Paz, lo calificó como su “padre”.

“Era un hombre muy afecto a mí, era como mi padre, un convencido de la lucha antisubversiva”, aseguró Mancuso, en noviembre 2008, refiriéndose a su cercanía con José María López Gómez ante un juez de Justicia y Paz. Por estos hechos, en febrero de 2009, se le dictó orden de captura al político cordobés.

Los herederos

Quien asumió el poder de los López, y hasta hace pocos años lo ostentó en el Congreso de la República, fue un hijo de Libardo, el ‘patriarca’, y de Dalia Cabrales (tuvieron cuatro hijos). Se trata de Juan Manuel López Cabrales, quien se alternó en el Capitolio los cargos de Representante a la Cámara por Córdoba y Senador con su tío Edmundo.

López Cabrales estuvo dos periodos en la cámara baja en los años 80 y fue Senador desde 1990 hasta que, en noviembre del 2008, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por el escándalo de la parapolítica. Incluso, un año antes, renunció a su curul para afrontar la investigación e intentar huir de la órbita del alto tribunal.

Claro que en su defensa siempre argumentó que fue obligado y amenazado para asistir a la reunión en la que se firmó el ‘Pacto de Ralito’, en el 2001, a espaldas del Gobierno del entonces presidente conservador Andrés Pastrana, y que, según declaró ante las autoridades, puso su rúbrica sobre una hoja en blanco junto a otras 50 personas.

Durante toda su carrera política estuvo vinculado a la mesa directiva del Partido Liberal y en su departamento de origen, donde nació en 1956, algunos lo recuerdan por haber liderado varios debates políticos en contra de la influencia de las autodefensas en la vida pública de Córdoba. Sin embargo, la justicia lo condenó precisamente por sus nexos con este grupo ilegal.

De Juan Manuel dicen en Montería que pasa la mayor parte del tiempo refugiado en su casa o en una finca que tiene en las inmediaciones de esa ciudad, llamada El Salvador, y alejado de la vida pública.

Otro de los herederos es Libardo José López Cabrales, hermano de Juan Manuel, y quien también, al igual que su padre y dos tíos, fue elegido como Gobernador de Córdoba para el periodo 2004 – 2007.

Sin embargo, una sentencia del Consejo de Estado declaró nula su elección por haber tenido contratos con una entidad pública un año antes de presentarse a los comicios. Esto desencadenó una batalla judicial que, con una tutela, le permitió recuperar momentáneamente su cargo en el 2006.

Ese fue un periodo extraño para el departamento, ya que el Gobierno, ante la decisión del Consejo de Estado, había convocado a elecciones atípicas y resultó elegido Jaime Torralvo, copartidario y amigo personal de López Cabrales.

Esto generó que en ese año el departamento tuviera dos gobernadores elegidos popularmente y que, como si el poder fuera una caricatura, se disputaban la madrugada para llegar al Palacio Naín, sede de la gobernación, y cerrarle el paso al otro.

Luego de unos meses de bochornosos episodios, que estuvieron marcados por cosas tan absurdas como cambio de guardas y nombramientos de funcionarios amigos para perjudicar al otro, el Consejo de Estado dejó en firme su decisión de apartar a López Cabrales del cargo y permitir que Torralvo terminara el mandato.

Del matrimonio entre Libardo López Gómez y Dalia Cabrales, padres de Juan Manuel y Libardo José, hay otras dos hijas, Patricia y Sandra, quienes, por lo menos públicamente, se han mantenido alejadas de la política.

El poder actual

Como la dinastía López no tiene otro heredero directo para asumir el poder que acumularon por más de seis décadas, en la actualidad quien lidera el grupo político es la senadora del Partido Liberal Arleth Casado, esposa del condenado por parapolítica Juan Manuel López Cabrales.

Cuando se oficializó su aspiración, en el 2010, hubo mucha polémica en torno a la decisión de la colectividad de darle el aval, ya que siempre se dijo que heredaría los votos de un sentenciado por vínculos con grupos ilegales. Esto, a juicio de los críticos, no permitiría limpiar el Congreso del fantasma de la parapolítica.

Sin embargo, Casado siempre negó ese tipo de señalamientos y, con el aval del liberalismo, salió elegida senadora con la votación más alta del partido y la cuarta más importante para esa corporación: 134.083 votos.

En Córdoba le dicen la ‘princesa’, ya que en 1980 fue la representante del departamento en la el Reinado Nacional de Belleza y logró quedar entre los cinco primeros puestos. Claro que ella, desde muy pequeña, también ha estado ligada a la actividad política.

En Montería es reconocida como la nueva líder de Mayorías Liberales y se dice que busca puerta a puerta los votos, controla uno a uno a sus ediles, concejales y congresistas, atiende personalmente los gastos de campaña y recibe personalmente a sus militantes. Incluso, llegó a poner a Martha Sáenz como Gobernadora del departamento en el 2007.

Es por este tipo de acciones que ella se defiende diciendo que no le heredó a nadie los votos sino que, por el contrario, los ha trabajado. Y, de hecho, en su casa natal, también en San Andrés de Sotavento, donde surgieron los López Gómez y los López Cabrales, se hizo política.

Su padre, Juan Casado, fue diputado de la Asamblea de Córdoba, alcalde de San Andrés de Sotavento y ocupó algunos cargos públicos; y su hermano, Juan Carlos Casado, también dirigió los hilos de ese municipio en dos oportunidades.

Sin embargo, Arleth Casado ha pasado estos tres años en el Congreso sin mayor figuración y, hasta el momento, no se le conocen proyectos de ley o debates importantes que haya impulsado en el Capitolio.

Tal vez los López y sus herederos ya no tengan la figuración nacional que lograron alcanzar entre las décadas del 80 y del 90, pero aún son una familia influyente en Córdoba y, hasta la fecha, sus herederos han logrado mantenerse al margen de esos escándalos por los que la cárcel fue un lugar familiar para algunos de los integrantes de esta dinastía.

DANIEL VALERO
REDACCIÓN POLÍTICA